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The Watchman Vs Susanoo

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The Watchman Vs Susanoo

Mensaje por Susanoo el Mar Mayo 31, 2011 5:00 pm

Central Park, NewYork – 11:00pm

La reina resplandeciente surcaba el firmamento en toda su majestuosidad albina, provenido de velos fúnebres que decantan bajo los espesos follajes del parque central en NewYork decorando un sombrío corredor; bajo de estos un paso silencioso recorría su belleza, un joven varón de constitución atlética cuya nocturna meditación se acompañaba de un placentero andar. Una antigua tradición por buscar la paz a la sombra de la soledad donde la quietud puede permitir el descanso para los reflejos forjados en su instinto y de ese modo despejar su mente de las bélicas costumbres para las cuales fue educado, un momento para profundizar en sus orígenes y replantear su propio Camino. Su instrucción perpetuaba innata en su subconsciente, cada uno de sus pasos descansaba sobre el concreto como una pluma expresando únicamente sigilo, incluso al desviar su mirada sus reflejos evadían grácilmente la hojarasca del suelo, aun cuando buscaba un momento de paz sus atavíos oscuros escondían sus letales secretos como las sombras custodian los temores primordiales.

Sin embargo, aquella ciudad donde se encontraba resultaba la antítesis de los apacibles jardines donde acostumbraba sus caminatas en los días que había sido instruido en su tierra natal; un hecho que se volvió evidente cuando un grupo de personas paso frente a sus ojos en el cruce de caminos, sus vestimentas les evidenciaban como vagos citadinos y pese a tal hecho, unos segundos después, cruzaron frente a sus ojos un numeroso grupo de soldados fuertemente armados quienes no escatimaron en abrir fuego en contra de a quienes perseguían. Un hecho que despertó la curiosidad del joven extranjero y deseoso por satisfacer su ansiedad intelectual les siguió de cerca. Como era de obviarse, el grupo armado logro su objetivo deteniendo al grupo de vagos, esposándolos y cubriendo los cadáveres de los poco afortunados; suficientemente cerca alcanzo a escuchar el reporte que los oficiales transmitieron por radio.

– Hemos atrapado a los mutantes no registrados, un par de ellos fueron ejecutados en el proceso para obligar al resto a rendirse... Serán trasladados a la central para ser procesados de inmediato.

« ¿Mutantes? »

Era plenamente consciente de la situación mutante en el continente Americano por los noticieros del Japón; en los últimos estudios que le fueron realizados buscando descifrar el origen de sus poderes había sido demostrado que el joven extranjero también poseía el denominado Gen–X. ¿Sería tratado del mismo modo?

– El instrumental aun reporta un Mutante cercano, ubíquenlo... – indico uno de los soldados

« ¿Pueden ubicarme de ese modo? Entonces no hay eficiencia en mantener el sigilo... »

Bajo tal consideración emergió desde las sombras revelando sus rasgos asiáticos, sus oscuras vestimentas bajo el abrigo negro que más allá de simplemente resguardarle de la intemperie, ocultaba el arsenal de un asesino entrenado para deslizarse por las sombras.

– ¿Qué han hecho ellos para ser detenidos de esa forma?
Les requirió

– ¡Son mutantes y deben ser detenidos para garantizar la seguridad del pueblo Americano! – declaró uno de los soldados – Supongo que tu eres el otro mutante, ¿Venias con ellos?

– No, tan solo caminaba por este jardín

– No importa, vendrás con nosotros

– No hay justicia en privar de su libertad a quienes no han sido culpables de su naturaleza; esa es una actitud fascista, tan arcaica como los orígenes de la era moderna. Libérenlos.

No todos los soldados reclutados eran seres humanos ejemplares, algunos se enlistaban para poder enfrentarse a un ambiente en el cual estuviera justificada su propia necesidad de violencia; uno de estos ejemplos claros era un miembro de la tropa quien inicio el primer disparo, pero este se estrello contra un muro flamígero interpuesto entre los soldados y el joven mutante. Ahora se sentía justificado en desarmar a sus agresores, avalanzandose contra el más cercano quien próximo a abrir fuego su muñeca fue velozmente golpeada por el arco de una patada que desvío su tiro mientras la agilidad marcial de su agresor le barría casi al mismo tiempo, tan solo con fracciones de segundo de diferencia, suspendido en el aire y cayendo por la ineludible fuerza de gravedad, el joven apoyo sus manos contra el suelo proyectándose en un largo salto hasta el próximo a quien desarmo con una llave de la que disponía su mano zurda detrás del hombro diestro del soldado empujándolo hasta el suelo mientras la mano armada quedo inmovilizada detrás del cuello de su agresor y el impacto contra el suelo le knockeo. Sabiéndose al descubierto sus manos lanzaron dos ráfagas trazadas por veloces armas de un filo capaz de incrustarse en el propio metal de las armas que le apuntaban desviando sus disparos y concediéndole los segundos necesarios para desarmar a los próximos. Debido a que no había usado fuerza letal, uno de los soldados aun conscientes comenzó a solicitar refuerzos antes de ser privado del conocimiento por el mutante de ascendencia asiática. Mientras liberaba a los otros mutantes se alcanzo a escuchar los carros blindados cruzando el parque acompañados por un helicóptero de asalto; asumiendo su decisión por defenderlos les ordeno abandonar el área y huir tan rápido como les fuera posible.

Cuando el Helicóptero alcanzo su posición, una voz masculina al altavoz comenzó a demandar la rendición del mutante; pero este se había enfocado en afilar la precisión de su coordinación viso–motriz tal como si se encontrara dando los ajustes finales a un arma implacable antes de lanzar una serie de proyectiles Kunai contra el rotor vertical en la cola inmovilizándolo y provocando la perdida del control en la aeronave, obligándola a precipitarse a la distancia. Para cuando los carros blindados le alcanzaron no mostraron intención alguna de detenerse, sino mas bien obviaron sus objetivos por arrollarlo; para ese momento el joven mutante desplegó la manifestación de su poder latente erigiendo un coloso flamígero a su alrededor contra el cual se estrellaron los carros sin provocar el mínimo movimiento del invocador; sin embargo, la implacable manifestación desapareció al acto. Los soldados emergieron aturdidos de sus transportes pero asumieron indefenso a su blanco ahora que aquella alucinación había desaparecido; más no transcurrió mucho antes de que su “indefenso objetivo” los desarmara y sometiera, mientras que al ser enfrentado con fuerza letal, correspondía la iniciativa privando de las extremidades de los soldados haciendo un uso extraordinariamente veloz de un arma internacionalmente conocida, una Katana tradicional japonesa forjada especialmente para Él.
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Re: The Watchman Vs Susanoo

Mensaje por Shiro Amakusa el Jue Jun 02, 2011 10:20 am

El estruendo del helicóptero derribado resonó a la distancia como si una gran bomba hubiese estallado en las entrañas del Parque Central, provocando una respuesta inmediata en las fuerzas especiales de control mutante; una armada de soldados determinados que sellaron el perímetro en segundos… de tal manera que ningún alma viva podría entrar o salir sin enfrentar un admirable grupo armado. – Pidan refuerzos ahora… nuestros hombres están muriendo ahí dentro.- Dijo el jefe de la operación, sin lugar a dudas, el militar de más alto rango, con un uniforme de gala y lustres palas adornadas con estrellas en los hombros, y medallas de condecoración colgadas en el pecho.

Parece que ya llegaron los refuerzos.-Dijo estupefacto uno de los hombres, que al igual que el general condecorado, volvió su mirada hacia los cielos; donde las hélices de otro helicóptero resonaban con furia en el viento. Pero no era un blindado aéreo del ejército convencional, ni de ningún grupo especial de las patrullas anti-mutantes, se trataba de algo mucho más secreto – SHIELD ¿Qué hacen ellos aquí? ¿Quién los llamo?- Preguntaba el impasible general al mando, celoso de que una fuerza secreta del gobierno acudiría a respaldar su operativo; era casi lo mismo que ser denigrado del mando. Pero no era la misma sensación la que recorría a los valerosos oficiales armados, la presencia de SHIELD significaba seguramente el arribo de uno de sus agentes especiales.

Lo tenemos en el radar Teniente.- Informo el piloto de la aeronave a su superior inmediato. No resultaba para nada extraño que SHIELD hubiera adaptado el mismo radar mutante que poseen los centinelas en muchos de sus vehículos.- Abre la compuerta y mantente arriba, no queremos otro accidente como el de hace unos segundos.- Ordeno el hombre que aún se mantenía oculto entre las tinieblas de la parte posterior del blindado aéreo. Lentamente la compuerta mencione, a un costado del helicóptero, se fue abriendo, permitiendo el paso del brillo lunar sobre la figura resplandeciente de un hombre ataviado en armadura.- Estamos a más de 20 metros de altura… ¿Seguro que quiere saltar desde aquí?- La ingenuidad del piloto se hacía evidente, era la primera vez que le tocaba acompañar al Teniente Coronel, Aka Watchman.

Una sonrisa se dibujo detrás de la careta del hombre ornamentad, quién cumplía con los últimos preparativos antes de lanzarse al combate. Especialmente ajustando la saya de su espada, que se mantenía electrónicamente adherida a la cintura del soldado; de tal manea que ni siquiera toda la fuerza G de la caída podría desprenderla. – Una vez que baje te retiraras… tengo órdenes de detener a ese mutante a toda costa, y no quiero victimas colaterales por la batalla.-

-Sí, sí señor.-

Y como un águila que abandona su nido, el guerrero samurái brinco hacia la oscuridad de la noche, desplomándose rápidamente hacia las hondonadas del parque; en un principio su figura ganaba velocidad en la caída, cayendo cual misil con la cabeza guiando la picada; una postura muy similar a la de un clavadista, pero sin interponer las manos al frente del cuerpo, sino más bien totalmente repagadas a los costados de su figura. Pero a pocos metros antes de tocar el piso, se contorsiono en el aire en una elegante voltereta, que finalmente le permitió caer de pie cual felino, en frente del “enemigo”, apenas doblando un poco los muslos en la inercia de la caída. Un hecho más sorprendente por la suavidad de la caída; igual a una hoja de otoño que se desprende de un árbol y flota hasta caer delicadamente en las aguas de un riachuelo.

Hmph – Su llegada no había sido lo suficientemente pronta como para salvaguardar la integridad de varios agentes, que se arrastraban por la hierba en un intento patético de salvar sus vidas. Desmembrados, ofreciendo un paisaje aterrador que helaría la sangre de muchos hombres, pero el soldado marcial se mantuvo estoico, sosegando su temple de cualquier reacción que pudiera abrazar la furia o la imprudencia. –Estas bajo arresto, acusado de crímenes contra agentes del orden público y de contrariar la justicia. Tira tu arma y ríndete – Exigió, utilizando una voz modulada y serena, pero lo suficientemente poderosa para hacerse valer en un sentido imperativo. Pero la lógica hacia manifiesto que un hombre que ha llegado hasta ese punto de violencia jamás se rendiría. En consecuencia, el guerrero marcial se preparo para enfrentar un enemigo docto en el arte de la espada.

Un suspiro largo templaba el ánima, mientras su figura, totalmente armoniosa en cuerpo y mente, adopto la postura prolija de un antiguo samurái que clama a la batalla. Shinzen-tai, o cuerpo de Dios… la posición marcial del espadachín japonés por excelencia. Sus piernas, separadas una de la otra a la altura de los hombros, se afirmaban al terreno manteniendo la derecha un paso al frente; fungiendo de guía, y la siniestra atrás en patrocinio de la estabilidad corporal. Su torso ligeramente encorvado facilitaba mantener control en su punto de gravedad. Su mano izquierda se deslizó suavemente a través de la saya de su espada, arrastrando los dedos hasta la parte superior de la funda, donde se cerró en puño alrededor de ella. El pulgar de esa misma mano empujo un poco la tsuba, desenfundando unos cuantos centímetros de la hoja. Y la diestra, como le correspondía, se poso suavemente en la empuñadura, asiéndose con fuerza por si era necesario desenfundar. Una posición Iaido que seguramente el hombre frente a sus ojos sabría reconocer
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Shiro Amakusa

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