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Hablemos de negocios

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Hablemos de negocios

Mensaje por Alexander Masters el Lun Ago 01, 2011 7:36 pm

Spoiler:

Vestimenta de Alex:



Es curioso, ¿no?, cómo algunos hombres y mujeres son capaces de moldear la historia con su fuerza de voluntad. Había tantos... Nobunaga, Napoleón, Alejandro Magno, Gengis Khan... Nombres que han quedado inscritos para siempre en las crónicas de la historia. Durante tantos años había estudiado y admirado a aquellas personas... años de esfuerzo, de ambición... Años de prepararme para alcanzar lo que me correspondía, el poder y la gloria. Había llegado a la conclusión de que nada hay peor que el olvido. Diferentes personas y modos de ser... pero jamás nadie olvidará el altruismo de Jesucristo... ni la ira genocida de Hitler. Buena fama, mala fama... cualquiera de ellas era mejor que el olvido. Para eso estaba aquel día allí, para hacer historia...

Mis pensamientos fueron interrumpidos por el aviso de mi mayordomo. Desde dentro de la elegante limusina negra, abrí un ojo, algo molesto debido a que aquel inútil que tenía como criado había cortado el hilo de mis pensamientos. Miré al exterior, con una media sonrisa confiada despuntando levemente en mis labios. Allí estaba, la mansión del Hellfire Club, la asociación más elitista e influyente de los Estados Unidos de América, dirigida por el "honorable" Sebastian Shaw. Admiré el diseño de las grandes columnas de mármol blanco, mientras salía del vehículo, rechazando la ayuda de mi mayordomo. Normalmente, yo solía tener un aspecto de "genio despistado" que me complacía en aparentar, siempre en las nubes... pero hoy no deseaba eso. Mi rostro era una máscara de orgullo y autosuficiencia casi rayana en la arrogancia. Mientras echaba hacia atrás mi rebelde melena, mi cuerpo de seguridad formó a mi alrededor. Los seis tipos más duros que había podido encontrar, profesionales en proteger vidas ajenas a cambio de la suya propia, equipados con lo último en tecnología, gentileza de mi empresa. Los contuve con un gesto de la mano. El jefe asintió. Conocían sus órdenes: si en hora y media no había salido o no me había comunicado con ellos, entrarían en la mansión... y sólo Dios sabía lo que harían. Con decisión, avancé con paso elástico y vigoroso a través del empedrado, seguido por mi mayordomo, hasta la gran puerta de caoba. No hubo necesidad de llamar, me estaban esperando. Un hombre vestido de etiqueta abrió la puerta y se nos acercó, servilmente.

- Señor Masters, es un honor. El señor Shaw lo está esperando, permítame conducirle hasta él. ¿Desea dejar aquí su abrigo?

- Gracias por el ofrecimiento, pero no. Estoy cómodo con él puesto. Vamos, John -ordené, haciéndole un gesto a mi propio mayordomo para que me siguiera.

Seguí a aquel hombre a través de las estancias de la mansión, admirando el buen gusto con que estaba decorada... y dedicándole una desdeñosa sonrisa a aquellos con los que me cruzaba. Aquel decadentismo, aquella lascivia, aquel hedonismo... no me era ajeno. Casi me sentía de vuelta en aquellas estúpidas reuniones de la alta sociedad de Los Ángeles. Puaj. Yo no era poco dado a disfrutar de la vida, pero siempre con cierta moderación, siempre con ciertos límites... para que la mente no se extraviase, para no permitirme caer en la autocomplacencia. Nos paramos delante de una puerta, mientras el criado del Hellfire Club hacía una reverencia.

- Aquí es. El señor Shaw lo espera dentro.

- Bien. Agradezco tu guía. John, quédate aquí hasta que salga -indiqué a mi silencioso mayordomo. Como buen perro servil que era, inclinó la cabeza, obediente, mientras yo cruzaba el umbral de la puerta con paso decidido, dejando que mi mirada, aquellos iris de color rojo intenso que a tantas personas habían cautivado, acariciase la bella decoración de la sala, hasta clavarse en el hombre ante mí.

La primera impresión que me causó Shaw fue una sensación de cautela. Verdaderamente, estaba frente a un hombre con el que no se podía jugar. Corpulento, vigoroso, en aquel rostro se adivinaba una determinación y un orgullo comparables a los míos. Esbocé una leve sonrisa mientras me acercaba al escritorio, tendiéndole la mano en un respetuoso saludo.

- Es un verdadero placer conocerle, señor Shaw. Mi padre me ha contado muchas cosas sobre usted. Le manda saludos y sus mejores deseos.

Alexander Masters

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Re: Hablemos de negocios

Mensaje por Master X el Mar Ago 02, 2011 5:10 am


(Sebastian Shaw)

Un hombre de constitución suficientemente robusta para encarnar el vivo reflejo de su inmenso Poder, el autentico poder más allá de únicamente un don mutante sobresaliente, más que solamente los billones de dolares invertidos en sus excéntricos deseos; Sebastían Shaw era un hombre que comprendía el autentico significado de la palabra "Poder", cual implicaba la capacidad plena para crear posibilidades que le permitieran lograr todo lo que se propusiera en el momento que lo deseara... "poder" satisfacer sus gustos mas extravagantes, "poder" estar en cualquier parte del mundo que deseara, "poder" tener a cualquier mujer del mundo, "poder" influir en cualquier decisión política o gubernamental que se tomara... etc...

En ese momento, con el umbral del porche que daba hacia los jardines, degustaba del sabor y aroma de un puro cubano hecho especialmente hacia solo 2 días para garantizar que conservara su esquicies. Al escuchar la introducción de uno de los criados ofreciendo la entrada a su anhelado invitado, no pudo contener la expresión de satisfacción y se justifico a si mismo considerando que no había necesidad de hacerlo; un recibimiento ameno siempre mejoraba la impresión para las relaciones públicas. Caminando en torno al escritorio de su despacho, se aproximo para poder estrechar su mano en bienvenida.

- Bienvenido joven Masters... Recuerdo a su padre, nada mas vigorizante que una competencia implacable...

Por supuesto que recordaba a Industrias Masters, uno de los más importantes rivales de Industrias Shaw, conglomerados industriales que acostumbraban competir por los más exorbitantes contratos del Departamento de Defensa de EUA... aun cuando Masters se especializaba en diseño de sistemas de alta tecnología informática y Shaw a nivel industrial como lo era el Armamento de asalto y vehículos militares. Desde un punto de vista realmente objetivo parecería obvia la ventaja de las Industrias Masters por su ventaja tecnológica; pero nada estaba demasiado lejos del Poder de Shaw y su influencia en altos cargos políticos y militares, hacía mucho que el modelo de negocio por licitaciones había sido corrompido por las ambiciones personales tanto de licitantes como contratistas.

Ahora asumía la decisión de extender la invitación a formar parte de algo mucho más grande que el alcance del dinero, buscando una nueva sociedad que aportara más que el beneficio de un equilibrio en las contrataciones que ambos conglomerados debatían, más que la sociedad de patentes en los avances tecnológicos que pudieran desarrollar... se volvería necesaria una oferta mucho mayor que el dinero del que sobraba entre los miembros del Club del Fuego Infernal

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Re: Hablemos de negocios

Mensaje por Alexander Masters el Mar Ago 02, 2011 7:46 am

Ante el recibimiento de Shaw, reí levemente. Ah, es fácil comprenderlo: Industias Shaw era de las pocas empresas capaces de hacerle competencia a Industrias Masters, muchas veces había perdido contratos de defensa por su culpa y muchas veces se los había arrebatado yo a ellos. En fin, la sana competencia. Hacía divertido el dirigir una empresa como la mía: ¿de qué sirve ser el mejor si no tienes un rival al que intentar superar?

- Cierto, nada es mejor que un rival digno para dar el máximo de ti mismo -dije, mientras sonreía de forma descarada y, en cierto modo, arrogante-. ¿Te parece si pasamos de las presentaciones y el protocolo y empezamos a hablar de lo que es realmente importante, Sebastian? Para dar rodeos y escuchar lisonjerías ya tengo las fiestas de la alta sociedad en Los Ángeles.

Mientras hablaba, me senté en una de las sillas ante el escritorio, desperezándome como un gato. En fin, así era yo, me daban igual el protocolo y las normas sociales, odiaba dar rodeos. Mi máxima era ser directo... cuando fuese necesario. Crucé los dedos de las manos ante el rostro, mirando a Shaw, calibrándolo, intentando saber lo que pensaba, como si aquello no fuese más que una partida de póquer. Una partida que tenía pensado ganar, costase lo que costase.

- Bien, supongo que te imaginas la razón por la que he venido hoy aquí, ¿no, Sebastian? La pregunta, ahora mismo es... ¿qué saco yo de esto... y cuál es el precio que vas a poner para ello?

Así era como me gustaba negociar: directo al grano, sin concesiones ni rodeos inútiles, demostrando mi avasallador carácter. No esperaba intimidar a Shaw como había intimidado a otros con mi fuerte personalidad, pero sí marcar ciertos puntos y dejar claro que yo era alguien decidido a llegar a la cima, alguien con quien no se debía jugar

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Re: Hablemos de negocios

Mensaje por Master X el Miér Ago 03, 2011 2:44 am


(Sebastian Shaw)

Despues de la bienvenida con el entusiasmo de rigor, Sebastian Shaw continuo a la par del joven ejecutivo hasta observarlo tomar asiento, un indicio sobre las intenciones del heredero emporio Masters por emprender una negociacion probablemente larga sobre el mutuo beneficio de la invitación a una nueva sociedad. Volviendo hasta su comodo sillon ejecutivo al otro lado del escritorio, disponiendo sus manos sobre los descansa-brazos para escucharlo en la comodidad de un ambiente menos burocratico y mas personal; acomodo ligertamente los puños de su vestimenta representativa del siglo XVIII, la indumentaria de rigor para los miembros del Hellfire Club en tributo a su fundación, que acostumbraba vestir más como un habito personal o uno de tantos gustos adquiridos.

– Joven Masters... puedo llamarte Alexander, ¿verdad?... – requirio retoricamente – la pregunta seria: ¿Que sabes tu del Hellfire Club?... – aguardo la respuesta del joven emprendedor, y tras la cual se aventuro a corregir o complementar – No somos una asociación altruista, nosotros controlamos todos los medios de comunicación incluyendo las redes de información, incluso el internet, No hay registro alguno sobre nuestra sociedad; salvo lo que se transmite directa y verbalmente... – el ostentoso billonario no mentía, incluso había mejores pruebas sobre alienigenas, el Hellfire Club seleccionaba directamente a sus miembros y no había posibilidad a negarse; caso contrario se disponía de toda su red de influencias para descomponer grandes conglomerados hasta la quiebra, llevando la estricta premisa de: "es mejor ganar algo, a perderlo todo". ¿Como seria el mundo si fueran señalados publicamente aquellos quienes estaban mas alla de las autoridades? ... o...¿Que fuera público que los congresos democraticos eran solo un teatro para el pueblo?... El mundo entraría en Anarquía, un desorden social que no podía permitirse la civilización.

– Le he extendido una invaluable invitación para tomar el lugar de su Padre en una sociedad que desde hace siglos ha precedido los intereses de la civilización, cuyas decisiones son antecedentes directos de cada conquista, guerra mundial y toma de poderes. Somos una sociedad que mantiene seguimiento de todos los altos cargos regentes en la actualidad. Seguramente ha vivido la experiencia de evadir o facilitar situaciones simplemente tendiendo la mano llena de billetes a un empleado, situación que no podría lograr con los altos cargos quienes nos deben su lealtad... El temor siempre es un incentivo aun mayor que el propio dinero... Tu sabes, poco le sirve una fortuna a aquel quien teme salir de su propia casa y siempre es mejor "ganar algo que perderlo todo"...

La personificación de la soberbia en el despacho llevo su mano libre hasta la copa de vino para poder aclarar su garganta; mientras concedía unos momentos para que la juventud ante sus palabras comprendiera lo que había declarado.

– Qué puedes obtener? ... Simple: recibiras en la medida que aportes. Si aportas tecnológia, nostros podemos proveerte de facilidades para sus patentes y facilidades para obtener recursos como materia prima. Si aportas recursos para las iniciativas que patrocinamos, te beneficiaras de estas mas de lo que cualquier otro independiente, mas que los propios gobiernos... Todo depende de tu posicion y privilegios en el HellFire Club, y ambos dependen de tus aportaciones.

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Re: Hablemos de negocios

Mensaje por Alexander Masters el Miér Ago 03, 2011 10:12 am

Sonreí. Esto empezaba a ponerse interesante de verdad. ¿Qué sabía yo sobre el Hellfire Club? Para empezar, que no eran tan impenetrables como creían. Tal vez para una persona normal, o para un grupo de personas comunes... pero no para un genio como yo. Una de mis mayores preocupaciones era siempre ir un paso por delante del resto del mundo... in importar los recursos que tuviese que emplear en ello. Espionaje, sobornos, coacción, empleo de telépatas... lo que mi padre me había contado sobre ellos... todo valía si me colocaba por delante de aquellos que podrían intentar obtener un beneficio de mí antes que yo de ellos.

- Llámame Alex, Sebastian. Salvo mis subordinados, todos lo hacen. Preguntas qué es lo que sé acerca del Hellfire Club... Sería mejor que preguntases qué es lo que NO sé. Como consejo, te sugiero que incrementes la seguridad en torno a los secretos de tu organización... podéis pasar desapercibidos a los ojos de la humanidad y de la chusma... pero pretender enfrentar vuestra inteligencia a la mía y ganar... es una quimera para cualquiera. No lo digo por vanagloriarme, Sebastian, constato un hecho de forma objetiva, como científico que soy.

Me encantaba dar aquellos golpes de efecto. Muchos me habían llamado ególatra por ello... y lo era, para qué vamos a negarnos. Me encantaba el sonido de mi propia voz, sobre todo cuando era yo quien llevaba las riendas de la situación. Pocas cosas escapaban a mi vista en el mundo, nada se libraba de un minucioso análisis por mi parte.

- Me gusta esa filosofía de "recoges en proporción a lo que siembras"... Bien. voy a ser franco y directo, Sebastian, ninguno de los dos tiene tiempo ni paciencia para andarse con rodeos ni menudeces. Yo puedo aportar la tecnología más avanzada existente en el mundo... no me estoy refiriendo a esos cachivaches anticuados que compran los estúpidos de SHIELD o de Defensa. Me refiero a mis últimas invenciones: armas de aceleración electromagnética, bombas de repulsión por plasma... nanotecnología avanzada, droides capaces de desempeñar cualquier función que se te pase por la cabeza... y muchísimo más, eso es sólo la punta del Iceberg. Puedo inventar cualquier clase de máquina, para cualquier propósito imaginable... sólo tienes que decirme lo que necesitas. Además, pongo mi riqueza a vuestra disposición, ayudaré a financiar cualquier actividad importante en la que el club tome parte. Para terminar, mi genio científico estaría al servicio de nuestros objetivos... sean cuales sean. En cuanto a mi posición... dado lo que mi padre me ha revelado acerca de la organización del Club... mi orgullo me impide aceptar otra posición que no sea la de Rey Blanco. Pediría la de Rey Negro, pero ese es tu puesto y no me interesa. Prefiero estar tras el trono, hay más sitio para estirar las piernas. Tal vez te parezca una proposición arrogante, y más viniendo de alguien tan joven como yo... pero seamos sinceros, ¿lo que ofrezco no lo vale? No te arrepentirás de ello si accedes, eso lo prometo por el nombre que llevo.

Alexander Masters

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Re: Hablemos de negocios

Mensaje por Master X el Jue Ago 04, 2011 3:16 am


Sebastian requirió de un suspiro que despejara su mente y refrescara el obvio enfado que encendía su sangre al rojo vivo, divagando superficialmente entre los posibles sospechosos quienes conocerían el significado moderno a la expresión "rodaran cabezas"... el protocolo era claro sobre la difamación de cualquier información sobre el HellFire Club y estaba seguro de que su Circulo Interno lo respetaba, hacía falta mucho más que solamente un coeficiente intelectual sobrehumano para tener conocimiento tan preciso.

Sus diavagaciones culminaron con un par de palmadas sobre la carpeta de cuero negro asentando sus pensamientos para concentrar su atención en las propuestas del joven millonario ante su despacho. Indudablemente tentadoras, no demoró demasiado en idear algunas excelentes aplicaciones para cada ejemplo que le era expuesto; los recursos no eran precisamente algo que pudiera llamar su atención, principio básico de la oferta y la demanda... en el club abundaba la oferta y la demanda generalmente resultaban nimiedades para solventar el apoyo requerido por algún otro miembro y así salvarse de la bancarrota o la perdida de propiedades relevantes por alguna mala inversión.

– Ambición y Orgullo, aveces soberbia, estereotipos comunes de todo millonario... El Rey Blanco lo fue Edward Buckman, y su error fue ser demasiado despreocupado al momento de unir nuevos a su Circulo Interno... ¿Acaso dudas de tus capacidades para lograr tus metas por merito propio? Aquí hará falta más que un gran soborno para evadir las Reglas y satisfacer tu Orgullo personal... necesito conocer tu lealtad y eso solamente será con el tiempo, no con palabras. –

Como Rey Negro debía mantener un liderazgo incuestionable, cada una de sus palabras fue templada con su aplomo; Sebastian Shaw estaba bastante claro con sus planes para la organización, estrategias aseguradas mientras tuviera plena influencia en su Circulo Interno, después de todo Él mismo había elegido a cada nuevo integrante. El nuevo panorama que ofrecían las posibilidades del heredero al imperio Masters representaban importantes ventajas estratégicas "Si y solo Si" demostraba ser digno de confianza.

Spoiler:
Me disculpo contigo Alexander si la actitud de Sebastian Shaw no era la que esperabas; pero de cierto modo considero importante mantener la esencia del personaje, y como tal. De cualquier forma queda abierta la posibilidad a replantear la posición de Alexander más adelante conforme el personaje se desarrolle dentro del foro y su participación en el HellFireClub

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Re: Hablemos de negocios

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