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Y yo que pensaba que la noche sería aburrida

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Y yo que pensaba que la noche sería aburrida

Mensaje por Delacroix el Miér Ago 03, 2011 7:53 am

En un principio, aquel viernes tarde pintaba aburrido y tedioso, un dia más en el calendario, un dia exactamente igual a los anteriores. Hacia ya dos semanas que Vector no tenia ningún tipo de trabajo y aquel parón estaba haciendo mella en su personalidad inquieta y activa, además de, obviamente, en su humor. Pero ¡que vueltas da la vida! lo que en un principio había sido un dia pesado, en poco tiempo y tan solo por un nombre y una pequeña acción, se había tornado en una misión que cuanto menos era interesante. Todo sucedió deprisa, Vector no tenía ningún tipo de información sobre el caso, había llegado de sopetón un nombre que jamás había oido en al comunidad mutante "Elisabeth". Según los informes de algunos acechadores, los encargados de localizar mutantes peligrosos y o interesantes, una portadora del gen x había surgido de la nada. Sus poderes eran desconocidos, pués el unico agente que fué enviado a descubrirlos no había vuelto a la agencia. No hace falta decir que aquello despertó mas la curiosidad de sus superiores...

Y por ese mismo motivo, Vector se encontraba en un helicoptero negro, dirigiendose hacia la localización en la presuntamente, vivia aquella misteriosa muchacha. El agente repasaba con mirada distraida los datos del informe que le habían dado. Nada interesante de más, la casa pertenecía a un tal Harrison, un don nadie con un titulo de medicina, uno de tantos... no tenía ni familia ni demasiados amigos y lo ultimo que se sabía de el es que esta a varios metros bajo tierra, pues murió en un accidente de trafico. El resto del informe eran datos y fotos del interior de la casa para que el pudiera aparecer dentro. Lo unico que le llamaba la atención era su objetivo, la tal Elisabeth, en una de las fotos aparecía ella, una muchacha de increible belleza y un aire extraño, diferente... un atractivo gotico y exotico. Los ojos azules del mutante brillaron levemente trás sus gafas al observar a la joven, tenía algo que despertaba en el una peligrosa y poco recomendable curiosidad.

La voz del piloto aunciando la llegada inminente sacó al mutante de su ensimismamiento, con un suspiro resignado, Vector guardó el informe, asi como sus gafas. Se recogió bien el pelo y se colocó su ya conocida mascara de gas, acompañada con la capucha de su traje, ningún detalle de su cabeza era ahora visible, estaba completamente envuelto en su manto de vibranium. Con una orden de voz la mascara se activó, otorgando a Vector una visión clara de nuevo, pues los visores de la mascara estaban graduados para su deficiencia visual. Comprobó todo el equipo, armadura completa, sus pistolas gemelas y su cuchillo de combate, así como varios cargadores de repuesto, ya que las pistolas estaban cargadas con un potente somnifero que empleaba para "cazar".

El agente observó por ultima vez la foto que marcaba el lugar donde debía aparecer y se dirigió a la zona derecha del helicoptero, la cual estaba completamente abierta y dejaba a la vista un precioso paisaje urbano, completamente iluminado por luz artificial. Eran ya las 22:00 y la noche estaba bien establecida, justo como a el le gustaba, una buena cantidad de sombras en la que poder ocultarse. En un minuto aproximadamente, apareció por debajo del helicoptero el edificio objetivo. Vector lanzó un suspiro, activó su camuflaje optico y se despidió del piloto con un leve gesto de la mano. -Lo que tengo que hacer por mi país.Tras susurrar aquellas palabras, el mutante saltó al vacio callendo a gran velocidad hacia la terraza del edificio. A mitad de camino aproximadamente, el cuerpo de Vector desapareció por completo en un pequeño destello negro, reapareciendo en mitad del salón de la casa, justo en el lugar establecido.

El agente permaneció completamente inmovil, todo estaba oscuro como boca de lobo y no sentía ninguna presencia a su alrededor... era realmente extraño, ¿habría salido Elisabeth a algún lado? Era imposible, se había confirmado su presencia en la casa. Permaneció quieto unos segundos mas, con sus sentidos activados al 120% y la adrenalina de la caida aun circulando por su organismo. Nada, no captó nada de nada. Desactivó su camuflaje optico para no gastar demasiada energía y activó la visión nocturna tornandose pues su campo visual del tipico color verde que proporcionaba aquel mecanismo. Mientras Vector estudiaba inmovil el lugar, alguien situado en algun lugar de sus espaldas había notado su presencia, alguien que no esperaba ningún tipo de visit
a.

Off: Me he leido tu ficha de cabo a rabo, pero no sabía bien donde vivía Eli actualmente, asi que puse este escenario. Espero que te guste el tema

Delacroix

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Re: Y yo que pensaba que la noche sería aburrida

Mensaje por Elisabeth Graunt el Miér Ago 03, 2011 5:18 pm

Hace un par de días que el Doctor Harrison, decidió quitarse la vida. Francamente, es una verdadera lástima, pues él sabía como desenvolverse por su morada y su tiempo. Yo, lamentablemente, no.
Por lo menos tuvo la decencia de soltar las llaves al acatar mi orden, abrí sin problema.
Era una casa amplia, no poseía escaleras ni torreones, todo se distribuía en una sola planta. Curioseé el lugar, encendiendo unas velas de un olor a vainilla barata por el lugar asignado para los fogones. Pues el hambre hizo mella y corrí todas las cortinas, bajando las modernas contraventanas, ingeniosas, puesto que no hacía falta abrir las ventanas para cubrirlas, sino que había una cuerda al lado.
Si se cogía y tiraba hacia abajo, unas tablas agujereadas ascendían; si por el contrario, se cogían, la cuerda se movía y si lo soltaba, esas tablas descendían. Debido a lo sensible de mi piel, bajé esas contraventanas modernas.

Lo que me dejó anonadada fue el excusado, pequeño en comparación con las demás estancias, sin embargo, útil, muy útil. No tenía que ir a los balcones para dejar huella de mis necesidades. Solo al entrar unas velas mágicamente aumentadas, dispuestas en el techo se prendieron. A mi derecha, una fuente, que si acercaba la mano al "morro" por arte de magia salía agua, encima de ésta, se hallaba un espejo cuadrado, con una especie de pomo pequeño a un lado, lleno de potingues y botellas con diferentes escritos. A mi izquierda otra fuente, más pequeña, más baja, más ovalada. Al lado de este manantial hecho por la mano del hombre, se hallaba una especie de trono blanco. Supe, al instante para qué era y adoré a los dioses al coger un cilindro de papiro, pues entendí que se terminaron las hojas de los árboles. Nadie, absolutamente nadie, en estos parajes sabe cuanto me alegré. Al fondo, se lucía una bañera cerrada con una puerta de cristal.

Salí del excusado, y me asusté cuando...¡las velas se apagaron! ahogué un grito entre mis dedos al darme la vuelta sobresaltada. Cuan estúpida parecía, metiendo la mano y sacándola, viendo como esas velas eran capaces de anticiparse a mis movimientos.

¡¿Qué maldita magia profana es ésta?!- ningún dios me contestó.

A mis ojos se halló un diván con respaldo, del cual cogí y salté sobre él de atrás hacia delante, siempre quise hacer eso, pero con tan mala suerte de que me asustó “la puerta astral”. Acercóme cual polilla a la luz a aquella ventana esotérica, con el índice derecho, presioné y parecía estar protegido con una capa de agua. Ondas casi imperceptibles seguían mis constantes presiones. Intenté, de veras que intenté comunicarme con los del otro lado, más ellos seguían cantando y bailando- si a eso se le podía llamar canto y baile-

Luego me di cuenta de que yo los invoqué, mis posaderas pasaron por encima de una pequeña caja color azabache. Hice fuerza en una porción sobresaliente y roja, y de ellos me desvinculé. Me las ví negras para encender las calderas, pero no hubo mayor problema digno de mención.

Pasó el jueves y en la noche del viernes, tuve una visita de un indeseable que apareció de la nada justamente frente de la puerta astral desvinculada. Yo iba vestida con una camisa del doctor y unas de sus calzones, me sentía realmente cómoda, pero mi tranquilidad y mi comodidad se vieron forzadas a cortarse de golpe al ver a un hombre, o en lo que en apariencia se asemejaba a un varón. Todo tapado, todo cubierto, horrendo.

Parecía no haberme visto; caminando descalza y de puntillas cogí esa pequeña caja negra, rígida y llevadera con diminutas porciones de algo blando. Parecerá estúpido pero su tacto era como la de un gusano, suave. Por eso lo llamé "caja de gusanos". Aprendí que el pequeño y rojo de esos pedacitos estaba más separado que los demás, por algo debería ser y es que hacía que la caja grande reaccionara. Cogí la caja de gusanos para darle a ese rojo y así despistar a aquel bandido.
Deseaba con creces distraerle, en serio. Pero no de esa manera. Pues en vez de aparecer algo parecido a la música que escuché hace unos días, una cortesana hacía su oficio con un esclavo de tez tostada.

Y los gemidos de la cortesana eran más falsos que mi sinceridad.

¿A dónde llegan estos descerebrados futuristas? ¿Dónde me ha tocado vivir? No lo sé pero no me capturarán, no más experimentos, no más sangre, no más estacas.

No, no, nunca más.

Me di la vuelta y palpé caminando hasta la cocina son sigilo, toda alumbrada por velones gruesos y cogí aquel recipiente metálico redondo para hacer de comer, y armada con eso me fui volví cuidadosamente sobre mis pasos para hacerle frente al ladrón.
Pero me detuve a la ruín invasión de un dilema, ¿qué demonios me habré dejado abierto, para que se me cuele una sanguijuela?
¿habrán más como él?
Seguro, esos indeseables hijos de Gaia, siempre van en manada.
Buah, con ésto, estoy más que bien armada, ese extraño ser no me asusta ni me espanta.

Off: Mola Cool, sigues valiéndote de la negrita xD
Vocabulario:
Contraventana moderna: Persiana.
Excusado: Cuarto de baño.
Velas mágicamente aumentadas: Bombillas.
Puerta astral: Televisión.
Caja de gusanos: Mando a distancia.
Creo que con lo demás lo puedes saber sin problemas.


Elisabeth Graunt

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Re: Y yo que pensaba que la noche sería aburrida

Mensaje por Delacroix el Miér Ago 03, 2011 6:44 pm

Durante varios segundos Vector permaneció inmovil, examinando atentamente todo lo que le rodeaba, analizando con matematica efectividad su entorno, nada se escaba de su analisis visual, no era cuestión de habilidad, era cuestión de adaptación, examinar el medio en el que actua es vital para su supervivencia, para no esperar ningun tipo de sorpresa que pueda resultar mortal, siempre es mejor estar preparado de cualquiera de las maneras. Todo parecía tranquilo, demasiado tranquilo... hasta que derepente, el televisor, situado unos metros por delante suya, se encendió mostrando unas imagenes un tanto indecentes. El agente reacciono mas por acto reflejo que por otra cosa, desenfundado su arma y apuntando a la pantalla mientras su ceja diestra se enarcaba por lo curioso de la situación.

Vector avanzó lentamente con el arma por delante y se introdujo en el salón, examinandolo de arriba abajo sin encontrar nada ni nadie que pudiera haber activado la televisión. Con un gesto de la mano izquierda apagó el aparato y volvió lentamente sin bajar el arma hacia la zona en la que había aparecido, cual fué su sorpresa al encontrarse a su objetivo, a unos metros por delante suya, armada con una imponente... ¿sartén?. El mutante soltó un bufido y negó con la cabeza ante lo absurdo de la situación, jamás le había pasado algo igual, en cualquier otra situación ya estaría apareciendo y desapareciendo, peleando ferozmente contra algun poderoso mutante, pero aquello... intentar enfrentarlo con una sarten como si fuera un vulgar ladrón... todos los mutantes estaban siempre alerta, a sabiendas de la situación conflictiva que poblaba la epoca actual, aquella reacción era poco frecuente y despertó su curiosidad.

Si fuera profesional la debería sedar y salir de ahí como si no hubiera pasado nada, pero probablemente se quedaría sin saber nada de aquella chica pues estaba prohibido hacerle preguntas a los superiores del caso y sentía una enorme curiosidad por dentro en ese momento, había algo en ella que le despertaba ese peligroso sentimiento, su aspecto parecía normal, vestida con ropa de hombre, con un hermoso rostro y una bella y larga cabellera rojiza, pero tenía un toque... mistico? como antiguó, un aire de otra epoca bastante llamativo. -No creo que te sirva demasiado contra mia. Dijo con la voz distorsionada por la mascara de gas. -Estoy aqui para llevarte conmigo Elisabeth Graunt, para "darte caza" si así prefieres llamarlo. El mutante no bajó el arma en ningún momento, todo el rato estaba apuntando al corazón, lugar donde se disrtibuia mejor el sedante y por ende actuaba con mayor rapidez.

-El caso es que se varias cosas de ti, tu nombre, donde vives... pero aun desconozco lo interesante. ¿Quien eres realmente y que has hecho para llamar la atención de los peces gordos? Hizo una pequeña pausa y continuó la conversación. -Baja esa sartén y habla. No hace falta decirte que como hagas algún movimiento extraño te dispararé. Realmente tenía curiosidad por escucharla, nunca había estado en una misión así, de primeras solía saber siempre casi todo de sus objetivos, poderes, vida... esa era la primera vez que iba a ciegas sin saber casi nada de su presa. Debería tener cuidado, no conocía los poderes de aquella chica y no sabia como podría reaccionar.

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Re: Y yo que pensaba que la noche sería aburrida

Mensaje por Elisabeth Graunt el Jue Ago 04, 2011 7:46 pm

Contra aquel hombre me enfrentaba, con el recipiente en mano amenazante e imponente pero… ¿no para su merced? Supongo que exhalan un bufido sus labios - si es que “eso” tiene labios- mientras su rostro gira como si me negase tras ese disfraz. Mi mente no lograba entender el por qué de su atuendo. Por qué se disfrazaba de tales formas y tan mal era su gusto.

Si era para intimidarme, no lo hacía.

Si era para provocarme e incitarme al deseo, dejaba mucho que desear.

Creo entrever que mira de arriba hacia abajo, yo le mantenía los ojos sin bajar mi improvisado elemento ofensivo. Puede que le resultase hasta insultante, pues una dama nunca debe empuñar un arma. Sólo esas fulanas machorras y tan desesperadas por que las monte un hombre, que arriesgan incuso su vida, para no comerse nada. ¿Que sí? Dejadme que os diga que, eso son cuentos de viejas hadas.
Luego, mis atuendos no son los adecuados, una camisa y unos calzones, ante su¿armadura? Soy consciente de que en otro tiempo me hallo, pero ¿dónde está la dignidad del acero?

Mi mundo ha girado tanto.

Por último, lo que sus manos portan. Son pequeños y tienen el mismo mecanismo que las ballestas de mi época, sólo que no llevan saeta alguna. La distancia entre nosotros es considerable, en tal caso, eso debe proyectar lo que sería el futuro del virote… Tan pequeño, tan desarrollado. Al corazón me apunta, y acepto mi desventaja infernal. Pero…
Ninguno cedería esta noche.
Frantesqueu, me enseñó a no dejarme vencer, me instruyó en la sabiduría animal, pues muchas de las criaturas se hacen las heridas para luego atacar. Y eso lo se hacer bastante bien.
Ingenuo, su tenebrosa voz me dice que aquí se halla para darme caza, pobre muchacho ingenuo. Una sonrisa se me escapa cuando me amenaza… ¿En serio que ese intento en vano era una amenaza?

Por Gaia y sus hermanos…

En mi teatro, deshice el nudo de mis dedos del mango, solté una de mis manos, y con un grácil movimiento de muñeca la alcé hasta la vista. Sinuosa y arrebatadora caminaba hacia el diván con respaldo, sonriente y tan segura de mí misma como orgullosa que soy.
El movimiento de mis caderas se acentúa con la posición de mis pies al andar, uno frente a otro realzando mi caminar. Mi pecho asciende y desciende a medida de que mis pulmones se llenan y vacían de aire respectivamente. Mi diestra llevaba el arma, en tal caso que la dejé deslizarse suavemente sobre la espalda del diván.

Era hora de atacar.

Las yemas de los dedos de mi mano acariciaban con delicadeza el filo de aquella espalda del mueble que nos separaba. En mi recorrido, dejé de mirarle y mis párpados se cerraron para abrirlos mirando al frente, siguiendo mi camino, con suavidad y lentitud, como si tuviese todo el tiempo del mundo. Seguro que no me dejaba de apuntar. Tal y como yo quería y suponía hasta que llegué frente a él, sin mayor compañía que la ropa de alguien que se mató bajo mi mandato.
El hombre iba encapuchado, iba, pues pese a las amenazas mundanas, yo, toda serena, empujé su caperuza para escrutar la verdadera apariencia. Tras esta acción, no me dejó la menor duda, humano era, pues la puerta astral me ha enseñado las nuevas de estos lares y hay cada individuo… La apariencia de insecto se la daba una máscara que quité costosa aún sutilmente.

Y no era tan horrendo.

Le recorrí el rostro con los ojos , dejando caer la máscara al lado de la “sartén”.
¿He de ir con vuesa merced?- le cuestioné como si se pudiera considerar negociable.-No tengo constancia alguna de quienes son los “peces gordos”. Mas os acompañaré en vuestra acometida.- utilicé mi encanto natural para que no se le ocurra hacerme daño. –Si es de vuestro agrado, me retiraré a mis aposentos, para vestirme como la ocasión amerita.- retrasé unos pasos y pincé con los dedos el filo de la camisa, crucé las piernas y le hice una reverencia. –Con vuestro permiso…- me dispuse a pasar por su lado rozando mi hombro con su hombro, como una caricia. Pero iba a morirme si no decía lo que pensaba, de tal modo que, despacio, fui dándome la vuelta y con una sonrisa, de medio lado susurrar- Pienso que, disparar, es accionar vuesa arma, si de verdad así lo quisierais, mi cuerpo yacería desangrado hace tiempo.

Las velas mágicamente aumentadas, se prendieron muy tenues cuando entré en los aposentos y mirando entre los cajones de una mesa situada al lado de la cama, me encontré con algo parecido a lo que mi invitado me mostraba amenazante, lo escondí entre los cojines.
Spoiler:
Abrí los ojos y mi sonrisa se acentuó. Cogí una camisa blanca, desabroché los tres botones superiores, unos pantalones negros y rebuscando en el armario hallé unos zapatos femeninos que bien eran de mi calza, junto con lo que serían las enaguas de este tiempo. ¡Que poca tela por los dioses! Si… si… ¡si enseñan más que cubren! Bueno, bueno, me miré en el espejo del excusado y me trencé el cabello. El quid de la cuestión era, ¿dónde diantres escondo el arma? Cogí un abrigo y la metí en el bolsillo con mis dudas de que funcionase; pero si me descubría siempre podía hacerme la sorprendida.

Se me olvidó. Eli no sabe que “el diván con respaldo” se llama sofá =)
La voz es la de Amy Lee, la original de Nevan es muy… vampiresca.

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Re: Y yo que pensaba que la noche sería aburrida

Mensaje por Delacroix el Mar Ago 09, 2011 6:07 am

(Off: Perdona el retraso cielo, ya estoy disponible :3 Ah, voy a rolear como si hubiera salido Eli de la habitación vale? espero que no te importe x:)

El enmascarado mutante no quitaba ojo de su extraña presa, jamás había tenido que enfrentarse a una situación así de turbia. ¿Por que demonios estaba tan tranquila cuando ya le había expuesto sus intenciones? Aun a riesgo de parecer repetitivo, todos solian reaccionar de otra manera... aquella forma de ser de la pelirroja le ponía nervioso, tan calmada y tranquila... como si tuviera todo planeado. Y mientras todos aquellos pensamientos sin futuro daban vueltas por su enredada mente la muchacha comenzó a avanzar hacia el, con un paso sensual y una mirada llena de confianza en si misma. Había algo en aquella mujer que lo desconcertaba y lo hacía perder la concentración, algo que jamás le ocurria... siempre había estado orgulloso de su temple casi robótico, pero aquella mutante rompia ese temple como si de una simple ramita se tratase.

Elisabeth se coloco a un lado de Vector, comenzando a bajar su capucha. El enmascarado estaba inmovil, simplemente permanecio en la misma postura, solo que apuntando a la nada, pues la pelirroja se había salido de su angulo de disparo. Era incapaz de hacer nada, no se movió mientras la muchacha le bajaba del todo la capucha y le quitaba la mascara. El bello rostro de Vector quedó al descubierto, y sus ojos azulados se toparon con los de Eli en una mirada que al agente le pareció eterna. Tras unos segundos, ella rompió el contacto visual y dijo unas cuantas palabras antes de meterse en la habitación. El mutante recogió la mascara del suelo y se la guardó en el traje, posteriormente sacó sus gafas y se las colocó con el fin de poder ver bien.

Caminó distraido por el salón mientras observaba con aire distraido su pistola. ¿Que le estaba pasando? como estaba bajando tanto la guardia ante una presa. -Quizás... un brillo peligroso apareció en la mirada del mutante. Su privilegiada mente estaba comenzando a enlazar los cabos sueltos, aquella mujer tenía algún tipo de poder que lo hacía distraerse. Era una deducción muy general, podrían ser mil cosas, pero tenía que ser algo así por que nunca, nunca, nunca había cometido los errores que esa noche estaba comentiendo ante la pelirroja... quizás emanaba algún tipo de hormona o su voz o su mirada... ya había leido sobre casos así y quizás este era similar. El unico problema es que no tenía demasiadas formas de comprobarlo.

A los pocos minutos, Elisabeth apareció vestida de una manera bastante... llamativa, por así decirlo. Vector enarcó una ceja y la observó con cierta curiosidad. Tras darle un buen repaso, caminó hacia ella, acorralandola contra la pared y sin decir ni una sola palabra la cacheó completamente, de arriba abajo, ninguna zona del cuerpo de la mujer se escapó de las manos del moreno. -No pensarías de verdad que no te cachearía al salir de la habitación... piensa, soy tu cazador y tu eres mi presa, te dejo meterte en en ese sitio para cambiarte, y apareces bien vestida, con abrigo y todo. Era bastante obvio que saldrías con algo para poder defenderte, unicamente podrías haberte esforzado un poco mas en esconderlo. Sacó del abrigo la pistolas y con varios gestos de la mano la desmontó por completo, dejandola totalmente inservible.

-Esta bien Elisabeth, mi paciencia tiene un limite y tu estas apunto de cruzarlo. Tomo su cuello con la mano derecha y pegó su cuerpo al de ella, dejando sus rostros muy cerca. -Quiero respuestas... quien eres, de donde vienes, por que estas aqui cuando debería estar viviendo un tal Harrison y que tienes de peligroso que hay gente que te quiere muerta. Son preguntas sencillas y faciles, respondelas y saldrás de aqui ilesa, haz alguna tontería más y no empleare la pistola para dejarte inconsciente, ¿Esta claro?.

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Re: Y yo que pensaba que la noche sería aburrida

Mensaje por Elisabeth Graunt el Lun Ago 29, 2011 8:01 am

Lenta y casi invisible anduve por la habitación deteniéndome ante el espejo de pared que en una esquina se hallaba. Salí de los aposentos con la vana esperanza de salir armada. Si a eso se le podía llamar arma. Gracias a mi querido invitado sabía por dónde se cogía pero no sabría utilizarla.

Pero el que mi cazador a él mismo se llama, me toca y registra sin darme tiempo de reacción. Si tuviese un guante lo abofeteaba, no una sino varias veces. Halla mi única manera de intimidar sin utilizar mis poderes. Ese instrumento parecido al suyo, resoplé con resignación desviando la mirada.

Me advierte de que su paciencia se acaba y se me acerca de tal modo que me deja sin poder moverme entre su cuerpo y la pared. Un cuadro se cae y quiebra en mil pedazos el cristal protector, más parece que no hubiere pasado, pues no hicimos caso. Nuestros rostros se aproximan, su aliento se mezcla con el mío, su respiración se funde con mi helado hálito.

-Yo… yo no sabía que eso estaba ahí. Tampoco sabría cómo emplearlo.- dije a mediana voz, audible para el captor. Giré el rostro todo lo que su diestra me permite. Cierro los ojos indignada.
Me acribilla a cuestiones que ni yo misma se.-Esas, querido “amigo”, son las preguntas que toda la humanidad se hace. De donde vengo, adonde voy, quien soy…

Harrison, ha salido. Me tiene preocupada, salió hace como un par de días y no sé donde fue.
- Le mantengo la mirada, no para ordenarle el que me soltase. Se me hacía un juego en vez de una cacería.

Mi nombre, como bien sabéis, es Elisabeth Graunt, nací el dieciocho de febrero de nuestro querido siglo XIV, siguiendo con vuestras preguntas, no tengo constancia de cómo se llaman mis tierras ahora, debería informarme, pero supongo que soy una antigua civil de estos lares tan cambiantes.
Estuve dormida durante siglos y el Sr Harrison, muy amablemente me ha convertido en su invitada, eso es lo que sé.
Oh bueno mi poder, ¿poder? No poseo más que este cuerpo y una persuasión elevada, nada más, si la tierra que habitamos en estos nuevos tiempos se vale de los dones ajenos...
- dejé que mi frase inacabada se entendiera sola.

Y espero, que esto que os explico sea razón suficiente como para …- con suavidad posé las manos sobre su muñeca derecha, para enfatizar que me molestaba y que deseaba que sus dedos deshicieran el lazo entre ellos alrededor de mi cuello.… soltarme. Seamos civilizados mi lord.
Spoiler:
Lo siento por el mierdipost, y por tardar tanto u.u mi conexión es muy dificil T_T

Elisabeth Graunt

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Re: Y yo que pensaba que la noche sería aburrida

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