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Crónica 1 - Semillas de odio.

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Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Admin el Jue Abr 28, 2011 1:57 am

"Si algo he de recalcar sobre la ignorancia, es su increíble capacidad de supervivencia y aparente inmortalidad. Ha sido lo único que el tiempo no ha matado, al contrario, no solo se ha mantenido firme, sino que nunca ha dejado de crecer... y está lejos aun de hacerlo"
-...¡¿Dejaremos a nuestros hijos convivir en el mismo espacio que ellos?! ¡¿Permitiremos que estos... peligros públicos presenten una amenaza para nuestro pueblo?! Yo crecí en esta tierra libre, América, y por los mismos padres fundadores, yo les digo acá y hoy... ¡Ningún mutante va a poner en peligro a mi familia!- Los vítores de un público enardecido empezaron a corear el popular eslogan que congregaba aquella reunión pública: "Muties go home!" [¡Mutantes váyanse a casa!], mientras el suntuoso político de cabeza blanquecina y rolex de oro aplaudía a sí mismo y se abrazaba con otro de los presentes, concluyendo su discurso.

Nadie, absolutamente ninguno de los presentes, estaba desprovisto de su respectiva pancarta, camiseta o sombrero que reflejara algún mensaje de odio mutante; incluso los más pequeños, que no tenían el más mínimo grado de conocimiento real de la problemática, eran lavados tempranamente de pensamiento y forzados por sus familias de aquellos grupos extremistas a asistir. Los mutantes eran un mal en este mundo, un mal que debía ser erradicado y cuanto antes mejor. Así era el sentir general en aquella masiva conglomeración.

Aunque los permisos públicos para la manifestación indicaban que esta no debía superar una cifra superior a los 1.000 asistentes, claramente los papeles habían perdido toda importancia en ese momento, donde la cifra máxima se había incluso triplicado, llenando totalmente el parque en el cual se estaba llevando a cabo. Si existía algún lugar de todo el globo donde algún mutante desearía no estar, definitivamente era en el centro de aquel lugar. Guardias pesadamente armados protegían a los importantes políticos presentes en el acto, mientras la policía patrullaba los alrededores, en pos del "orden público". Nadie se oponía a esos extremistas, al menos no públicamente y de tal manera, solo unos pocos valientes, los cuales siempre eran descategorizados y reducidos social y públicamente. No existía un solo diario que el hombre de cabello canoso no manejara en la región, mientras que, respectivamente, los otros hombres de poder presentes dominaban la televisión, la radio... ya no existían medios de difusión libres en la tierra de la libertad que aquel hombre aseguraba defender.

El lugar del encuentro era a escasas calles del parlamento, donde se estaba evaluando la famosa "Ley de igualdad entre humanos y mutantes", un intento desesperado propuesto por los escasos grupos mutantes políticos ante la opresión y discriminación absurda que se estaba generando progresivamente y cada día de maneras peores. Cámaras de televisión ilustraban también el evento, de las mismas transmisoras que mostraban los movimientos anti-mutantes a las afueras del senado, la congregación pública en el parque no era más que solo otra de las tantas reuniones que a nivel nacional se estaban llevando a cabo.

La semilla del odio había sido plantada hacia ya mucho tiempo atrás y sus primeros retoños comenzaban a germinar con un mensaje de intolerancia y desprecio.

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por .Magneto el Jue Abr 28, 2011 2:49 am

Cual divina providencia descendiendo sobre los mortales, un campo electromagnético aplasta los dispositivos electrónicos en el estrado de aquella asamblea popular sobrecargando los dispositivos electrónicos que com-ponen el sistema de sonido para amplificar el discurso del político y que fuera oído por todos sus miles de invitados. Una vez que la expectativa y confusión engendran el silencio, una voz severa tan alta como un don de mando se hace escuchar justo por encima de la multitud.

– ¿y cuál es ese hogar al que nos demanda que vayamos?

Cuestionaba un vivo ejemplo de cuanto temían aquellos humanos bajo su presencia, un mutante con un poder y dominio casi absoluto sobre todo fenómeno magnético en el universo mediante el cual sostenía su cuerpo flotando por los aires, su semblante oscuro y severo arrebataba cualquier posibilidad de empatía por parte de quienes consideraba enemigos de su especie “homo-superior”. Liberando gradualmente la densidad del campo que le sostenía en los aires cual mensajero celeste, desciende lentamente hasta el estrado donde observa sin temor uno por uno a los líderes del mitin en una confrontación directa.

Desde sus espaldas, los guardias personales de cada uno de los líderes se abalanzaban para subir al estrado y someter al invasor Mutante. Sin embargo, aquel hombre de albina cabellera y figura gallarda pese a los años en su existencia ha desarrollado una aguda habilidad sensorial cual percibe los metales cercanos, previendo sin dificultad alguna los movimientos de las armas que en ese momento le apuntaban; la próxima situación consecuente debía ser contenida y prevenida, por lo cual extiende desde su persona un denso campo electromagnético dispuesto para detener cualquier proyectil que le fuera disparado.

– ¿No acaba usted mismo de citar que su América es un país libre? Si es así, ¿Obligarnos a irnos no es acaso una contradicción? ¿Qué hay de las familias que ponen en peligro a los mutantes? Incluso a sus propios hijos mutantes... hijos de padres ignorantes como suele serlo su especie inferior "homo-sapiens"

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Lance Alvers el Vie Abr 29, 2011 1:26 am

Ningún mutante habría ido aquel mitin por propia voluntad, ninguno, menos dos. El primero ya se había hecho presente de una manera que solo podría catalogarse como muy intrépida, o extremadamente idiota, cosa que llamo la atención del otro mutante en el lugar. Lance, quién hasta el momento había mantenido un perfil bajo, mezclándose entre toda la muchedumbre, se quedo mirando fijamente lo sucedido por algunos momentos.- Ahí va un hombre muerto.- Dijo con cierto tono socarrón, mirando como los gorilas involucionados del sistema de seguridad se lanzaban a rodearlo. Apuntando con sus armas.

Los abucheos no se hicieron esperar. Aunque el anciano tenía razón, y de hecho, pecaba de elocuencia en sus palabras, la multitud enardecida comenzaba a gritar en un tono casi coral.- ¡GO HOME MUTANTE! - “¿Go Home?” Pero que mierdas, él, por lo menos, era 100% americano, nació en el Bronx, vivio en el Bronx, comió en Mc Donnalds, vio Bervely Hill 90210, eso demostraba que era un norte americano, con un estilo de vida 100% norte americano. Digo… hablando de Mc Donnalds, esa cosa era más riesgo para la salud de los estadounidenses que los propios mutantes, seguro las hamburguesas mataban más gente al año que todos los supermutantes del mundo ¿Por qué nadie había formado una alianza anti Mc Donnalds? Sí, divago un largo rato en esa cuestión.- Oh fuck, tengo hambre.- “Concéntrate Lance” pensó, al notar como se había puesto a divagar en tonterías innecesarias en medio de una situación tan importante.

Como pudo se abrió paso entre la gente, acercándose lo mayormente posible al estrado. “Qué tipo con más agallas” algo había en ese mutante que le hizo ganarse la admiración del “anarquista”. Esa manera de enfrentar la opinión pública, el enigma social, es algo que siempre el joven Lance a intentado, aunque de manera burda y hasta el momento, ridícula. Con una convicción que es de difícil de ver en alguien que se ufana de su propia rebeldía, encontró el valor para levantar su voz sobre la de todos en ese lugar -¿Cuál es tu nombre? – Inquirió.

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Admin el Vie Abr 29, 2011 3:15 am

Un silencio espectral se expandió entre los presentes de aquella conglomeración, como si hubiese pasado un terrible fantasma que palidecía sus rostros, llenándolos de horror y asombro, sin dar testigo a lo que sus ojos observaban. Y, en efecto, el fantasma corporalizado de sus más profundos temores y miedos se había hecho presente en aquel lugar, arrebatando con un plausible cuestionamiento el puesto que el político había ocupado hacía unos instantes.

Nadie contesto su pregunta, absolutamente nadie fue capaz de mencionar palabra alguna. El político, con una profunda expresión de angustia, retrocedió torpemente un par de pasos, chocando contra sus propios guardaespaldas, ubicándose con pavor tras estos, utilizándolos practicante como escudo. finalmente, uno de los presentes fue capaz de quebrantar el silencio avasallante de la situación, el grito de una mujer sobrepasada por la rabia y la ira volvió a retomar el trillado y ya hostigante coro que llevaban replicando hace bastante rato: "¡Mutantes, váyanse a casa!". Parte por parte, entre los presentes fueron tomando confianza entre sí, como una gran masa unificada de rechazo y desprecio por la estirpe y causa mutante. Gritos que exclamaban frases como: "¡Ustedes nunca tendrán un hogar, ni siquiera son humanos!" o "¡Vete de acá, mutante! ¡No te queremos!", solo por recalcar los que más se escuchaban, resonaban con fuerza, mientras la escala de peyorativos e insultos también iba en aumento.

Los guardias frentre al político, dos sujetos grandes vestidos de negro, desenfundaron indiscriminadamente sus 9mm y apuntaron sin ninguna mesura contra el mutante, ambos acercándose lentamente a este. -¡A..Arrojate al piso y con las manos en la nuca, mutante!- exclamo con fuerza su voz resquebrajada y ligeramente tartamudeante. Los grupos de seguridad alrededor del entorno, aquellos que cubrían el perímetro del parque, comenzaron a movilizarse a través de señas manuales o llanamente a gritos. Aparentemente, los radio-transmisores que solían utilizar para comunicarse se habían estropeado, los canales se escuchaban totalmente alterados y con mala señal. ¿Tendría algo que ver con aquel mutante que se presentaba sin ningún temor frente a todos? En definitiva, en cuestión de tres cuartos de minuto ya se encontraban totalmente ubicados en nuevos lugares, todos armados y listos para actuar ante cualquier provocación de aquel supremo mutante, el que se hace llamar a sí mismo como El Amo del Magnetismo.

El público, enardecido y frenético, continuaba exaltación de rechazo y repudio, comenzando a arrojar una infinidad de cosas contra aquella alta e imponente figura vestimentas rojizas y larga capa a su espalda. Botellas plásticas, gorros, basura en general, todo era utilizado como un proyectil contra Magneto. Los ilusos no sabían lo que estaban provocando, no.... nunca lo supieron, ni siquiera haciendo referencia al acto de racismo contra el mutante, si no desde hace mucho antes, cuando decidieron comenzar a elegir tal forma de manifestación en formación y procreación del odio por una causa. No, nunca lo supieron. Solo la voz de un muchacho temerario resalto entre la multitud, trayendo una pregunta concreta y directa al inquisidor mutante; más el resto de las personas no pareció deseosa de callar o dejar de arrojar porquerías.

-¡No lo repetiré! ¡Al suelo!- exclamó el otro guardaespaldas, manteniendo firme el gatillo de su arma entre sus dedos, con mirada amenazante en sus ojos, buscando la provocar cierta respuesta en el mutante sobre el podio. Los nervios parecían trepar como víboras por los nervios de aquel sujeto, el cual, transpirado y totalmente abrumado, comenzaba a parecer cada vez más agresivo. El político, tras esté, seguía estático y en su lugar, expectante y temeroso ante el posible desenlace a la situación.
Off.
Total permiso a manipular un cierto numero de PNJ, guardaespaldas o agentes de seguridad, incitándolos a atacar o mantener aun distendida el accionar del gatillo de estos. ¡Saludos!

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por .Magneto el Vie Abr 29, 2011 4:19 am

Su presencia en medio de las multitudes era una representación de sus propios ideales, no dejaría en manos de otros y mucho menos de los humanos el destino y libertad de la raza mutante; su vida había sido marcada por la mismísima historia de cada opresión a lo largo de la civilización desde sus comienzos, por lo mismo había forjado una voluntad inquebrantable templada por el paradigma de Hacer todo cuanto sea necesario para lograr sus objetivos. Incontables ocasiones a lo largo de su longeva vida había considerado que su dominio sobre el magnetismo se hacia mas fuerte a la par de su voluntad y eso era precisamente lo que había venido a demostrar.

Parecían ilimitadas las ocasiones que había escuchado cada uno de los insultos en contra de su raza, los “homo-superior” por parte del odio y envidia de la raza inferior, al punto que parecía ser que su mente había desarrollado una inmunidad innata a esa clase de comentarios ignorándolos como si fuera sordo a los mismos. Sin embargo, escucho aquella pregunta a sus espaldas provenientes de una voz joven y masculina; tan solo giro el rostro para mirar por encima de su hombro y hacia sus espaldas, mas que nada en la consideración de que todos los presentes eran simplemente humanos imbuía su propio desprecio en cada una de sus acciones.

En respuesta a la pregunta, levanto sus brazos hacia sus costados con las palmas hacia el suelo y en dirección de los guardias que se habían aproximado y apuntaban sus armas tal como el protocolo de su entrenamiento lo requería, concentrando una implosión magnética arrebato de las manos las armas a todos los guardias cuales algunos de ellos accionaron el gatillo accidentalmente al sentir el tirón de los objetos que consideraban su mayor protección y que ahora les eran arrebatados; como una reacción prevista para el maestro del magnetismo, ya había dispuesto de un denso campo magnético a su alrededor para detener los proyectiles cuales quedaron suspendidos a su alrededor. Los múltiples estallidos resonaron a todo lo largo y ancho de la plaza y la avenida escandalizando a la multitud de cual algunos integrantes se arrojaron rápidamente al suelo presas del pánico, mientras que otros se apresuraban a escapar horrorizados empujándose entre si cual manada incluso peor organizada que las grandes manadas de antílopes, ñu, etc. Escapando de su depredador natural.

Conforme las armas también fueron detenidas, campos individuales pero extremadamente densos desmantelaron las armas hasta su última pieza en el aire.

– Mi nombre, es Magneto – exclamaba en un tono de voz rebosante con orgullo propio, era un nombre que elevaba su autoestima hasta el nivel de arrogancia y soberbia.

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Tabitha Smith el Vie Abr 29, 2011 10:04 am

Puesto que no podria escuchar o ver nada por su altura, Tabitha recurre a un plan para poder prestar más atención a lo que sucede en aquella estupida junta de gente, no menos estupida. Se sube a un arbol con un vaso de gaseosa y comienza a beber desde ahi arriba, escuchando como aquellos subnormales gritaban y vitoreaban a aquel cretino que decia tonterias. Frunce el seño y apreta los dientes, achicando los ojos mientras sus labios se apretan, como si inflase sus mejillas con un resoplo de fastidio. ¿Lo mutantes son los peligrosos? ¿Que pasa por su cabeza, Aire? piensa la blonda mientras destroza el vaso vacio con sus propios dedos. Realmente quiere meterle una bomba explosiva en la boca a aquel sujeto y bajarle un par de dientes cuando algo comienza a atraer las miradas confusas de la multitud. Señalan lo alto, cosa que Tabitha no puede ver por las ramas que cubren su cabeza pero, entonces su reloj de muñeca comienza a vibrar como si estuviese temblando. La rubia no termina de entender que pasa cuando sus ojos vislumbran a un ser con capa y casco, que se enfrenta no solo a la multitud, sino al tipejo que dirigia todo ese circo. Los labios delineados en rouge rojo se abren asombrados, sin emitir palabra, cuando, entonces nota como con un solo movimiento el mutante, porque eso es, desarma a los soldados y guardias.

Aun presa de la sorpresa, sin saber si ese hombre es un ídolo o un completo demente, incluso más lanzado que ella misma lo cual es de por si, demasiado, Tabitha comienza a mirar a la multitud que le ataca. Incluso para ella, el levantarse en un momento como ese contra los humanos es sucidio pero, una energia rebozante de descontrol comienza a emerger hasta cubrir sus musculos y hacer que el miedo inicial se convierta en deseos de no callar, de gritar al mundo que los unicos apestosos eran los humanos. Debajo de ella una periodista pasa la noticia enfocando al mutante, diciendo que estaba causando destrozos en la manifestación pacifica. Pero gracias a la energia de ese mutante, la misma que hizo vibrar su reloj, las camaras parecen fallar. Tabitha aprovecha tal oportunidad y se deja caer sobre el camarografo como si fuese una bonita gimnasta. El camarografo deja caer la camara al suelo, mientras la periodista les mira llena de sonrisa. La blonda se rie con picardia - Oh, pero que torpe soy. Ten , toma esto con mis más sinceras disculpas - de la palma de su mano una esfera incandescente toma forma, vibrante y brillante como si fuese energia pura concentrada. Cuando el hombre la toma, la esfera estalla quemandole la mano, haciendo que Tabitha sea soltada y cayese con gracia al suelo, semi agachada. Se pone de pie y mira a la periodista que le señala, gritando una y otra vez a la manifestacion que hay otra mutante entre ellos. Pero la gente esta muy ocupada con el espectaculo que el mutante magnetico les otorga - Te escuche desde el principio. Cada resoplido de tu horrible nariz, cada insulto, cada maldita palabra que escapa de tu maloliente boca - la blonda realmente esta molesta, notandose eso en sus manos, ambas brillantes como si tuviese llamas encendidas en ellas - Hay mutantes que no hacen daño al resto, ellos por ahi, ustedes por alla, a nadie le importa. Pero de verdad verdad ustedes le joden la vida hasta el mismo Buda - levanta sus palmas y en estas se alcanzan a ver ligeras esferas titilantes. La mirada fiera de Tabitha desaparece detrás de su sonrisa, abierta y a la vez siniestra, sus lentes cubren su cabellera, más no sus ojos por lo que la luz de sus manos crean un resplandor en su rostro que es temible - Tu transmisión ha sido cancelada. Ta ta!- deja escapar una carcajada y sin más le lanza todas las esferas de lleno en el cuerpo, lanzando hacia atrás de la periodista, la cual estaba llena de quemaduras en toda la parte frente del cuerpo - Ta Ta! jajaja-

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Emma Frost el Vie Abr 29, 2011 8:04 pm

Lejos del lugar en el cual estaba llevándose acabo el saludo hostil entre humanos y mutantes. En un sitio en el que se alzaban altos edificios de ladrillo. Y cómodamente aislada en sus aposentos, Emma Frost contemplaba con deleite la confusión, el terror… plasmado en el rostro de los débiles humanos que huían y se perdían en las líneas rectas que limitaban la pantalla del televisor con el resto del aparato. Así como también la ira irracional de los que habían decidido quedarse para continuar vociferando improperios obtusos. Esa era la verdadera imagen del “homo-Sapiens”, y aunque hubiera sido interesante ser testigo personal de su calamidad, la presencia de Ella habría sido –con toda seguridad- un error contraproducente para con sus planes… Los de Ella y los de Magneto.

La soberbia de ese “hombre” era incluso mayor a la de Ella, algo que ineludiblemente le inspiraba cierta admiración. Era sólo cuestión de tiempo para ejecutar el siguiente movimiento en el tablero, para completar otra fracción del rompecabezas.

Disfrutó de buena gana la escena protagonizada por una muchacha de cabellos rubios y de carácter tan explosivo como su Don. La reportera, durante los próximos años se lo pensaría dos veces antes de volver a decir algo en contra de los mutantes.

«Definitivamente el Maestro del Magnetismo sabe cómo inspirar a las masas»

Bucles de humo evanescente, procedentes del cigarrito entre sus dedos índice y medio –izquierdos- resaltaron contra la oscuridad.

De sus labios emergieron otros más al exclamar a modo de celebración…:

-Huu-rra…


Última edición por Emma Frost el Dom Mayo 01, 2011 3:09 am, editado 1 vez

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Lance Alvers el Sáb Abr 30, 2011 5:26 am

“Magneto”… un nombre interesante, un nombre raro, un nombre que ni siquiera era nombre, sino un apodo, solo la gente con nombres raros usaba apodos, seguro que era Alemán o algo así… razono el joven Lance. Instintivamente, y de manera perspicaz, levanto una ceja; no es que estuviera confundido, como quizás podría dar a entender el gesto de su rostro, solo que, ¿Cuál era el motivo de usar un apodo para alguien que parece estar sobre todo el estigma social? El tipo ni siquiera escondía el rostro, sus razones obviamente no eran para mantener una identidad secreta… de lo contrario, usaría una máscara. Pero estaba ahí, frente a una conglomeración de cientos o tal vez miles de personas, mostrando su rostro de manera totalmente abierta.

¡Epa! –Fue lo único que alcanzó a clamar, cuando ante sus ojos, después de las estridentes detonaciones de pistolas 45 acp y 9 mm, ocurría algo que parecía simplemente imposible. Los proyectiles, con toda su potencia, habían quedado suspendidos en el aire, como si una fuerza invisible les hubiese congelado. Con los orbes muy abiertos, admiro ese hecho durante algunos segundos, quedándose sin habla, tan solo… pudo sumergirse en los meollos de su pensamiento. Ese control fantasmagórico de sus habilidades. Esa habilidad casi celestial con que gobernaba su propio poder mutante… ¿Era posible? Él podía crear movimientos sísmicos y levantar rocas con solo su voluntad, pero, no tenía un control pleno de la geokinesia, demostraciones pobres de habilidad aun significaban un esfuerzo físico y mental que le dejaba agotado al final. Pero ese mutante, ese hombre cuya edad era incierta, no tenia que concentrarse para usar su poder, lo dominaba perfectamente, de una manera tan natural como es mover los brazos para un hombre común.

“Enséñame a usar mis poderes como lo haces tú” Quiso decirle, pero no pudo, se quedo callado. Admirando, y al mismo tiempo temiendo aquel hombre. Ese hombre inspirador que causo la confianza de alguien más para demostrar su identidad mutante. Una chica rubia que capturo su atención con el show de “fuegos artificiales” que desplego en un parpadeo.- ¿Y esa qué demonios está haciendo? – Le parecía imprudentemente divertido lo que hacía, le recordaba de cierta manera lo impulsivo que era él mismo. Y deseoso de unirse a la inesperada fiesta de demostraciones mutantes, vio su oportunidad cuando el sistema de seguridad del perímetro del mitin comenzó acercarse en sentido contrario a la gente que se dispersaba. – Oh, vamos, esta es una fiesta privada y ustedes no tienen invitación.- Sus ojos se volvieron blancos, como casi siempre que se ve obligado acudir a sus poderes mutantes. El gesto de su rostro se deformo en una expresión de intenso dolor – ¡Ahora atrás! – Y con ese inesperado grito, la tierra comenzó a moverse bruscamente, el suelo ya no se sentía tan firme ni solido como antes, oscilaba más bien como el oleaje de un mar agitado, partiendo el concreto y derribando a la gente que corría en una búsqueda de alejarse del mitin. De repente, con el ademan de su brazo derecho, abrió una grieta justo a los pies del personal de seguridad que se acercaba, aprisionando más de 4 policias en una zanja de la que no podrían escapar sin la ayuda de alguien más.

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Admin el Sáb Abr 30, 2011 11:49 pm

Caos, nada más que un inmenso caos se apoderó del lugar. Toda organización o orden se había perdido, convirtiéndose en no más que un imparable descontrol. las personas corrían desesperadas, golpeándose y chocando entre sí, como animales salvajes huyendo presas del pánico; una periodista gritaba y gemía en dolor por las quemaduras en la parte frontal de su cuerpo, produciendo un audio tan terrible y agónico que causaba escalofríos en la audiencia que, aunque no podía ver que sucedía, aun podía escuchar claramente esos atroces lamentos; mientras que los guardias de seguridad eran victimas de una profunda zanja en la tierra que los devoraba, atrapándolos e incapacitándolos de escapar, solo algunos se quedaron a socorrer a sus camaradas o heridos. La naturaleza más visceral del hombre se manifestaba en aquel parque de estragos y confusión, responsables de la propia ira mutante que hacia tanto estaban provocando.

-¡Ustedes, todos ustedes, no son nada!- Una voz irrumpió de la misma manera que lo habían logrado las palabras del muchacho que consulto por el nombre del mutante instantes atrás; el político avanzo por delante de sus guardias, vociferando con furia -¡Ninguno lo es! ¡No son más que aberraciones de la naturaleza! ¡Monstruos que han de ser erradicados!- Cerro su puño con ira y corrió torpemente, solo como un hombre de su edad y estado físico podrían permitírselo, en dirección al autodenominado Magneto, buscando asestarle un puñetazo directo al rostro. Todo el odio canalizado en aquel golpe, que representaba mucho más que la vaga y esperablemente inútil agresión corporal, era una declaración de guerra, hacia toda al estirpe mutante y sus relacionados. El propio rolex de oro que portaba en su diestra detuvo el movimiento de su brazo, atrapado también en el campo magnético del líder mutante. Peleó y forzó con toda su fuerza, sin poder avanzar contra la estoica figura del encapado, gruñendo en intentos fútiles por impactarlo. -¡No van a salirse con la suya! ¡No de nuevo! Mi mujer, mi hijas... todo por su culpa... ¡No les dejare quitarme también mi país!- Finalmente, la pulsera del reloj cedió y logro avanzar con fuerza hacia su objetivo.

Bajo el escenario, un grupo de civiles, los cuales aun permanecían en el lugar, impulsados por la misma energía que llenaba de coraje y fuerza al político, el odio y desprecio, notaron la presencia de los dos jóvenes mutantes que utilizaban sus poderes para causar desastres en el lugar. -¡Más mutantes! ¡Nos están atacando, atrapenlos!- Como una gran lincha furiosa, avanzaron en grupo hacia el mutante capaz de alterar la tierra a sus pies y la extrovertida joven que creaba destellantes esferas explosivas. La policía también se hizo presente en el lugar, tras haber rodeado el parque, grupos de fuerzas pesadamente armadas ingresaron abarcando perímetro y aproximándose peligrosamente a los tres mutantes ahí presentes. Todos desconocían los ojos de hielos que los observaban de las alturas, capaces de alterar de las formas más profundas y desquiciantes cada una de sus mentes.

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por .Magneto el Dom Mayo 01, 2011 5:42 am

Mas allá de simplemente un dominio del magnetismo, el desarrollo de sus habilidades a lo largo de tantos años le había dotado de cierta percepción extrasensorial, un sentido adicional mediante el cual podía sentir cada composición diamagnética, paramagnética y ferromagnética en su entorno; bastaba con tan solo concentrarse para extender dicha percepción a varios miles de kilómetros. Cada pieza metálica sobre la que pudiese ejercer su voluntad en los alrededores era percibida como parte de su propio ser, y su dominio sobre el magnetismo se había desarrollado al punto de considerarlo un Arte en si mismo, algo innato y natural, instintivo al nivel de ser capaz de detener balas en movimiento; comparado con eso el puño de un ser humano se volvía simplemente una sombra en el amplio espectro de su percepción, apenas notable por el hierro que circula a través del torrente sanguíneo. Las piezas de las armas que había desmantelado fueron comprimidas en tan solo un parpadeo cuando los campos magnéticos que las desmantelaron fueron explosionados contra aquel que utilizaba para proteger su propio ser, deformando la nueva placa en algo semejante a grilletes enrosca fieramente uno de ellos en la muñeca del puño que le agredía, deteniéndolo al acto antes de condensar el campo con el cual les había creado para incrustarse en el suelo mismo tal como si hubiera anclado al Político contra el piso; aquel hombre sometido no demoro en levantar su mano libre para intentar liberarse y fue el mejor momento para cerrar el segundo grillete en la otra muñeca antes de incrustarse junto al primero.

– Le haré padecer cada acción que su raza inferior comete en contra de la nuestra. Tal es la humillación como lo esta ahora usted contra el suelo, sin posibilidad de defenderse.

Giro su atención y severo semblante hacía los miembros de seguridad pública implosionando en dirección del propio Magneto un campo electromagnético tan denso y de suficiente fuerza para arrebatarles todas sus armas cuales emergieron como una amenazante nube de fantasmas. Una vez que les tuvo suficientemente cerca, las dispuso a sus espaldas apuntando directamente al infame político y tornándolo rápidamente como una cámara de ejecución que le rodeaba por completo.

– Mírelas directamente, apuntándole, amenazándolo; su especie inferior no se conforma con señalarnos, también nos amenazan de forma directa; buscan intimidarnos con ofensas, insultos, por lo general ustedes solamente cuentan con la misma ventaja que una manada de animales: superioridad numérica. Sin embargo, cuando entre ustedes alguno o varios poseen estos primitivos instrumentos de violencia y muerte; no dudan en absoluto a usarlos en contra de nosotros... Dígame... - pregunto con un tono sombrío y sus palabras fueron tan largas como la relatividad de lo eterno pudo haberlo permitido – ¿Por qué No debería matarlo tal como ustedes hacen con los nuestros?

Escucho el titubeo, los jadeos, la lucha física que emprendía aquel hombre como si negara su situación actual; sin embargo, cuando escucho aquella pregunta, la negación perdió todo sentido. A obviedad no prescindiría una ejecución en público a plena luz del día cuando aquel primitivo “homo-sapiens” solamente había dispuesto de su puño para enfrentarle; la señal era obvia, el puño de la opresión contra una raza incomprendida, en contra de lo que escapa al control del gobierno en si mismo, la evolución de una especie superior estaba infinitamente fuera del control del gobierno, era la esencia misma del universo, el destino de la humanidad sucumbir y ser reemplazados por la evolución.

Condenso una burbuja cuya superficie era una proyección de un denso campo magnético envolviendo a aquel político antes de generar pequeños pero fuertes fenómenos magnéticos en cada gatillo de cada arma a su disposición provocando que estas dispararan, algunos rifles no cesaron su tormento con el primero de ellos. Estrellándose cada uno de los proyectiles contra la burbuja alrededor del miserable hombre este solamente pudo admirar desde su ignorancia e incomprensión, sin poder asimilar la idea de que los proyectiles se detenían a su alrededor, vivió la metáfora de su ejecución con gritos de terror hasta que los estallidos en los casquillos cesaron junto con los disparos y cada una de las cabezas metálicas cayeron finalmente al suelo entre las manos de aquel sucio humano.

– No lo matare porque soy un “Homo-Superior”, una especie superior a la suya y no caeré al nivel de ustedes. No los considero capaces de comprender ni siquiera haciéndolos vivir las mismas calamidades que los jóvenes mutantes deben enfrentar.

Finalmente, se devolvió dándole la espalda al humillado político y empleando sus poderes para envolverse a si mismo y flotar brevemente hasta donde se encontraba el joven de ojos cubiertos por un velo tan claro como para perder sus iris. Mirándolo con atención de pies a cabeza y finalmente dirigiendo su mirada hacia los policías y demás simios que se dirigían en su contra le pareció suficiente extender una ola magnética que elevo las patrullas y demás automóviles estacionados por encima de la turba hasta hacerlos caer verticalmente entre ellos y los tres mutantes como una barricada ovalada.

Con los breves segundos que ha logrado, realiza un movimiento de su cabeza indicando al joven mutante que le siga en dirección de la fémina que ha encerrado junto con ellos; encontrándose en un punto intermedio, decide levantar la voz lo suficiente para hacerse escuchar para ambos.

– La humanidad es como un cáncer, individualmente son tan insignificantes como una diminuta célula; sin embargo, una vez que se reproducen y se acumulan, se convierten en un verdadero problema que puede tener fatales consecuencias... para ustedes... Mi objetivo ha sido cumplido, ustedes dos son prueba de ello, y no han sido los únicos en escucharme.

Levantando una mano al aire en soberbio ademán de su voluntad, somete un vehículo oficial a una fuerza capaz de elevarlo por los aires y en solo un par de segundos este recorre el viento por encima de quienes buscan a los jóvenes mutantes hasta adentrarlo en medio de los tres donde le hace descender. Con una poderosa constricción despedaza la estructura metálica del capote arrancándoselo, una vez que se ha soltado la propia fuerza con la que había sido desprendido es liberada arrojando los despojos por los aires y concluyendo con su mano extendida hacia el automóvil con el gesto de invitarles a entrar.

– Les doy la oportunidad de seguirme fuera de este despreciable sitio.

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Tabitha Smith el Lun Mayo 02, 2011 4:05 pm

Desde donde esta, la blonda baja sus lentes para cubrir sus grandes ojos azules. Ha dañado a una periodista sin sentir el menor sentido de conciencia ante eso, sino que rie en su sitio, mientras la gente huye despavorida de ella y de todo aquello que tiene que ver con ella. Pero en segundos, más hormigas vienen al velorio de la no muerta (aun) periodista y su patetico politico que grita mucho y poco hace. Tabitha se dispone a huir cuando un sonido ensordecedor hace que se quede en su sitio, viendo como un chico no muy lejos de ella crea una grieta en el suelo, partiendo el pavimento sin piedad, logrando que este se comiese los autos que llegan dispuestos a detenerlos. La blonda sonrie y aplaude en su lugar, cuando nota que la mujer a quien ha quemado se mueve en su sitio como un gusano. Pasea la mirada de ella al camarografo y a la camara que tiene una luz roja aun encendida. Mira con una sonrisa en su rostro y se cruza de brazos.

– No lo matare porque soy un “Homo-Superior”, una especie superior a la suya y no caeré al nivel de ustedes. No los considero capaces de comprender ni siquiera haciéndolos vivir las mismas calamidades que los jóvenes mutantes deben enfrentar. es la voz suprema de Magneto, el mutante que se ha levantado contra el sistema la que hace que todo su energia emerja como agua de manantial, sintiendose tan superior a los humanos que toda discriminación se le hizo pequeña y fácilmente olvidable. Tabitha se volteó y por primera vez en ese instante de su rostro desapareció su sonrisa, viendo con seriedad a los dos que habia dejado tendidos en el suelo, incapaces siquiera de huir - Es por eso que nos odian. Porque somos superiores a ustedes. ¿Que se siente estar en el lugar que les corresponde eh? ¿Les gusta estar en el suelo, con el resto de las ratas?-

La blonda jamas en su vida siguió a nadie nunca. Pero no por no desearlo sino porque nunca tuvo quien le guiase. Grande fue su sorpresa cuando aquel magnifico mutante le ofreció ser quien guiase sus pasos y no solo a ella, sino también al otro chico que había logrado partir a la mitad la calle entera. Vio de reojo a ese chico y luego a Magneto, sosteniéndose a si mismo con su gran poder. Los ojos de Tabitha brillan ante la posibilidad y asiente con la cabeza sin dudar un solo momento. Corre entonces al automóvil que el mutante magnético pone a su disposición e ingresa en él, riendo como una niña en una jugueteria.

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Satsuki el Lun Mayo 02, 2011 11:56 pm

" De lo que Satsuki vió estando conectada en la mansión X".

"En buen momento decidí venir a vivir a este país que no entiende la bendición de tener un mutante entre ellos Bestia linda"Lejos de la conexíon que le proporcionaba la bestia, y estando unicamente "enchufada" a una modesta Laptop, Satsuki se había demorado mas en poder conectarse, aunado a que el lugar estaba demasiado lejos por lo que su frecuencia de conexión no era tan buena, pero había logrado establecerse con facilidad, en una tienda de electrodomesticos que estaba a escasos metros de distancia de donde se desarrollaba el Borlote, nadie se percató que en la pantalla de una pequeña televisión que se lucía en el escaparate una hermosa chica de rasgos orientales tristes y ausentes observaba la escena con tranquilidad, la imagen era interrumpinda por la interferencia cuando Satsuki se trasladaba a la camara de seguridad de un banco del otro lado de la calle para poder tener una vista mas periferica.

"Aun aquellos que se hacen llamar homo superior son patéticos bestia, después de todo, no distan de ser simples y aburridos seres humanos, como ese grupo del anciano la rubia y el chico terremoto, pero debo reconocer que tienen habilidades vistosas" La única habilidad sorprendente para Satsuki era la suya propia, la cámara de seguridad se movía de un lado a otro observando fijamente a los mutantes haciendo alboroto, haciendo una gala digna del Cirque Du Solei pero con vestuario y producción menos elaborada.

"En el fondo no son mas que producto y reflejo de sus propios miedos y frustraciones, los seres humanos son personas tan predecibles...ellos se han aferrado a luchar por un fin patético, no saben que en otras partes del mundo los mutantes son aceptados, deberían poder viajar a esos lugares y reclutar un ejercito y venir a luchar, pero no bestia...buscan siempre los caminos mas difíciles para seguir una estúpida utopía, no son máquinas, eso explica por que su cerebro y capacidad craneal es tan poco eficiente", El lente de la camara brilló mientras seguía con la vista a los hombres subiendose a un automovil...

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Lance Alvers el Mar Mayo 03, 2011 1:19 am

Como si fuesen hojas capturadas por la brisa del viento, las patrullas se levantaron por los cielos, flotando por la brisa, hasta caer estrepitosamente alrededor de él, y los otros dos mutantes, protegiéndoles como una muralla. Instintivamente volvió su mirada en el hombre de cabellera albina; el único en ese lugar, con la capacidad de realizar tal despliegue de habilidad. Encogió los hombros, algo intimidado por la fuerza notable que gobierna esa misteriosa figura. Trago saliva al ver la señal del hombre; que le llamaba, mientras se dirigía a cercanías de la rubia de temple rebelde. Su instinto le hace dudar. Para un chico que había estado solo durante la mayor parte de su vida, era algo nuevo que alguien en este mundo intentase guiarle. Y más raro aún, que él mismo pudiera sentir admiración y respeto por una persona mayor, un logro que se hacía más notable teniendo con consideración los pocos minutos de “conocer” al amo del magnetismo.

Aún así, dubitativo, decidió seguir los pasos del caballero vestido en escarlata. Su ansiedad se hacía evidente en algunos rastros de su comportamiento. Como esconder ligeramente la mirada bajo el ala de la cachucha, o meter las manos en los bolsillos de sus jeans. Sin embargo, esos indicios de inseguridad se veían disfrazados bajo el ritmo y la mascarada de un bully que camina despreocupadamente y con cierta agresividad por las calles. Manteniendo un silencio incomodo, y una mueca poco amigable en los labios.

-“Les doy la oportunidad de seguirme fuera de este despreciable sitio”-

¿Era enserio? ¿Realmente ese hombre admirable se estaba ofreciendo a llevarlos fuera del ajetreo? Nunca nadie le había tendido una mano, ni se habían preocupado por lo que pudiera pasarle, lo más cercano a una amistad eran sus compañeros en la fraternidad Bayville. Chicos busca problemas que admiraban y temían al propio Lance. – Yo… iré.- Pero antes que él, la rubia se había adelantado. “Oh vaya, que chica más impulsiva” pensó, pero tal vez era lo mejor. Dejarse de pensar tanto las cosas, y simplemente fluir como siempre hace, dejarse guiar por el instinto y su personalidad. Dibujando una repentina sonrisa, se echo a la carrera, y con brinco muy ágil, fue a caer en el asiento junto a la rubia.- Que hay blonda, mi nombre es Lance, pero creo que apartir de hoy me haré llamar avalancha.- Se presentó, con ambas manos en la nuca y subiendo los pies en el respaldo de los asientos del frente, la postura de todo un patán.

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Theodore Sanders el Mar Mayo 03, 2011 3:56 am

No muy lejos de la multitud concentrada, y al mismo tiempo en un espacio libre de personas, se encontraba un muchacho. Vestia una polera blanca con un simbolo negro y rojo en el pecho, traia el cabello largo, y sobre su cabeza un par de lentes oscuros que no estaba usando, dejando en evidencia un par de penetrantes ojos carmesí que observaban la escena perplejo, manteniendose en pie sobre un suelo anteriormente movido de lugar con un par de zapatillas negras y un pantalon de jean azul oscuro. Era solo un niño, o una niña, era difícil distinguir a veces en la distancia y su voz no ayudaba demasiado pero se pondria violento si alguien lo confundia, por fortuna no solia hablar con muchas personas.

Durante todo el espectaculo habia estado esperando que el hombre del escenario matase al politico, el morbo en él se disparó cuando escucho la detonación de las armas, y esperó ver sangre salpicando para todas partes con una mezcla de temor e interés mientras su cuerpo se ponia frio de excitación y miedo... Pero nada de eso sucedió, aunque el espectaculo no terminó ahi. Habia otros mutantes que terminaron subiendose al escenario. Theodore se sentia insignificante ante tanta demostracion de poder, él no podia hacer nada de eso, solo era un peligro para todos los que lo rodeaban, asi que solo observo con maravilla y temor como incluso los autos se desarmaban y hacian lo que Magneto queria. Demasiado inhibido como para decir algo, lo único que hacia era sostener su pesada mochila y observar estupefacto.

En algún punto de su ser se preguntaba que sucederia con él ahora, la irrupción habia sido tremenda e impresionante, pero él no estaba ni con la banda de mutantes ni con los humanos, ni con nadie. Suponia que haria lo de siempre, mentir, y vagar, y seguir mintiendo para sobrevivir... Que importaba, un tipo acababa de disolver un auto con el pensamiento, y podia volar. Y era real. Y casi mataba a un cabrón en el escenario, y el otro tipo hacia temblar la tierra, y la otra tipa quemaba personas. La cercania del peligro le daba miedo, pero el poder seguia fascinandole, ¿eran como una especie de héroes mutantes temerarios o algo asi? ¿Terroristas libertarios?


Última edición por Theodore Sanders el Mar Mayo 03, 2011 3:59 am, editado 1 vez

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Cíclope el Mar Mayo 03, 2011 3:59 am

"-¡...Y las multitudes siguen escapando, mientras se reúnen en las salidas del parque; aun se ven personas heridas y caídos al interior y, aunque desde acá, en las alturas, no se logra distinguir claramente, ¡aparentemente están algunos autos levitando!. Acá, noticias del canal 4, en terreno en pleno ataque terrorista mutante. Para quienes se unan recientemente a nuestra sintoniza, repetimos la información, un atentado terrorista ocasionado por mutantes se está llevando a cabo en el parque cívico de la ciudad de Nueva York, donde en medio del discurso y congregación llamada por el candidato presidencial Kenneth Buns, el mutante autollamado como Magneto, irrumpió y genero el desorden gene- Nos... ¡nos informan que desde las azoteas cercanas se logra ver que el cuerpo del candidato presidencial Kenneth Burns está abatido y en el suelo! Noticia de último momento, ¡presumiblemente Kenneth Burns está muerto!...-"
Pedro Juarez, reportero del canal 4.

Así eran todos los noticieros del país en aquel instante, todos de esa índole, centrados únicamente en el suceso que se estaba desarrollando a escasos kilómetros del parlamento donde se evaluaba la polémica Ley de Igualdad Humano-Mutante. No había periodista que se atreviera a acercarse demasiado, dado que las cámaras o cualquier equipo electrónico dejaba de funcionar al aproximarse demasiado al parque, solo algunos noticieros se mantenían en la altura y en considerable distancia reportando todo lo que lograban enfocar. Pero ninguno de estos podría haberse preparado para contemplar lo que estarían a punto de observar, una nave negra y formidable, que parecía extraída de los más futuristas diseños de alguna película de ciencia ficción, surcó el cielo con increíble velocidad tras materializarse de la nada misma, como si está hubiese sido conformada gradualmente a medida que un manto visual, un efecto óptico, se deslizaba por esta, dejándola al descubierto.

-Hombres X, nuestra misión primaria es proteger y salvar a todos los civiles que estén en el área; secundario, neutralizar cualquier fuerza agresora, Magneto y cualquier otro que esté tras esto incluido. No entraremos en combate directo con la policía o milicia, los detendremos hasta que podamos retirarnos. No queremos hacer un circo aun más de esto- Afirmo seguro y fuerte el líder del grupo, piloto de la nave negra que los reporteros habían visualizado segundos atrás, mientras aproximaba está al lugar mismo del parque -Hombre de hielo, congela las entradas al parque y detén el avance de cualquier humano que desee entrar, eso solo da ventajas a Magneto; Jean y Rogue, ustedes se encargaran de Magneto, Jean utiliza campos de fuerza para detener y proteger cualquier ataque que éste intente contra algún civil como amenaza, ahí entras tu Rogue y lo frenas, tienes permiso a no contenerte hoy; Gambito, tú y yo nos encargaremos de los civiles caídos y los otros mutantes que puedan estar acompañando a Magneto. Hombres X, eso es todo, prepárense para cualquier situación- menciono solemne finalmente. Aun cuando sus palabras eran calculadoras y tácticas, realmente cada vez que mencionaba estás sentía un peso dentro de él. Momentos antes de aterrizar, en una zona no lejana y parcialmente vacía del inmenso parque, recordó las palabras que su tutor, Charles Xavier, siempre le remarcaba: Un buen líder no es aquel que entrene más, que conoce todos los trucos tácticos o siempre sabe como triunfar; es aquel que logra traer a cada uno de aquellos que dirige de vuelta a casa al final del día. Ese era uno de los peores miedo de Scott, ahora bajo la mascara de Cíclope, una que le ayudaba a ocultar su inseguridad, el perder, por culpa de su ineficacia, a uno de sus compañeros y, aun mucho más que eso, amigos.

La nave aterrizó velozmente, lejos de donde la influencia magnética del líder de la hermandad de mutantes pudiese interferir fuertemente sobre su control, ante la estupefacción de muchos de los presentes que observaban asombrados y asustados como aquello que sucedía. La compuerta baja y principal de la nave se abrió y se escucho fuertemente una orden desde su interior -¡Hombres X, ya saben que hacer, desplieguense!-.

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por .Magneto el Mar Mayo 03, 2011 4:50 am

– Estos “encefaloplanos” parece que realmente no tienen posibilidades de salvación, su fanatismo en contra nuestra les ha cegado incluso del propio instinto de supervivencia... Esta será la última advertencia y apelación a su instinto de supervivencia... No consentiré una victoria de esa especie inferior.

Concluyo severo el avatar del magnetismo encarnado girando sus manos hacia afuera como manifestación corpórea de su percepción magnética siendo inducida por su voluntad indómita demandando de las fuerzas elementales se erigiera un campo electromagnético cuyo fenómeno centrifugo no solamente eleva las toneladas de metal a su alrededor en las estructuras automotrices, sino que comienzan a girar cuales electrones alrededor del núcleo atómico admirándose imbuidos por un brillo albino evidenciando la carga de energía electrostática a al que se ven sometidos. Finalmente demando levantando la voz cuanto pudiese considerar prudente y dentro de los limites que no le hicieran parecer desesperado, sino todo lo contrario, evocaba el volumen preciso para hacer eco en el instinto mas profundo de cualquier bestia.

– Dispérsense, abandonen esta conglomeración fascista... – esta última verdad provenia de lo mas profundo de su ser, y no provenía sola, inmediatamente comenzó a ser poseído por sus mas violentos sentimientos – ... o les demostrare las consecuencias finales de sus actos.

Instantáneamente fue poseído por un profundo y sombrío rencor que demandaba violencia desde sus entrañas a un nivel somático y visceral, su ritmo cardiaco se acelero insuflando sus poderes magnéticos con una intensidad salvaje y cual se manifestó en el aumento de la aceleración del fenómeno centrifugo al que sometía los automóviles. Aquel hombre no era un jovensuelo imprudente y despreocupado quien podía ignorar los insultos hacia su raza, su pueblo, del mismo modo que se perdona un accidente; la discriminación adquiría un significado trascendental en su existencia, no solamente por la inolvidable cicatriz en la historia formada por la tumba de sus padres y antepasados, sino por un sentimiento de decepción y frustración tan inmensos y poderosos como el Amor mismo... pues admirar huyendo a los “homo-sapiens” horrorizados por sus poderes lo arrojaban al oscuro poso donde las sombras cobraban vida representando aquel momento cuando el Amor de su vida le abandonaba presa del pánico. Fue aquel recuerdo lo único que paradójicamente sostuvo su poder e ira contenidas hasta ver dispersos a la mayoría de la turba, perdidos entre las calles, los autos detenidos en las avenidas, la distancia...

Para aquellos hombres imprudentes que permanecieron ignorando el hecho de que podían ser aplastados por aquellos automóviles sometidos a un poderoso fenómeno magnético capaz de levantarles por los aires, su destino fue claro para el Advenimiento de la Tormenta Electromagnética: esos hombres habían perdido la razón, tarde o temprano serían culpables de crimines contra el “homo-superior”.

Sin embargo, momentos antes de desatar todo su poder como un estallido electromagnético que arrojara los autos sobre el resto de los imprudentes, una estructura metálica se adentra velozmente desde un par de miles de kilometros recorriéndolos considerablemente rápido, por lo que difería de las capacidades de los helicópteros sobrevolando las inmediaciones, por la altura del vuelo no era una aeronave comercial, sino de combate; los humanos que encabezaban las maniobras militares NO serían tan imprudentes como para enviar un bombardero a erradicar la presencia mutante en uno de los mas importantes parques de una ciudad tan habitada, por lo que la curiosidad despertaba tras aquellas conclusiones y enfocaba su concentración a través de su percepción magnética cual podía abarcar incluso miles de kilometros con solamente concentrarse, fue de este modo que se percato de la forma de la aeronave, una forma que reconocía con la precisión de no solamente haberla atestiguado sino también abordado en muy particulares ocasiones. Era la aeronave de su viejo amigo, el Ave Negra, con seguramente un equipo de estudiantes elite; pero mas allá de temerles, lamentaba su presencia en aquel evento; y siguiendo su trayectoria hasta su aterrizaje, predispuso un nuevo y mejorado plan para aprovechar la ocasión de plantear la duda en la ideología de su Antagónico mejor amigo.

Rodeando de un extraordinario campo magnético aquel auto donde el duo de mutantes había abordado, lo elevo sincronizada mente al propio ascenso apenas por encima de la barricada de automóviles viajando directamente hacía el lugar de aterrizaje a una velocidad que los patéticos seres humanos pudieran equiparar a pie. Fue hasta estar apenas a aproximadamente 250 metros del Ave Negra cuando Magneto libero su auto contención aprovechando los intensos campos magnéticos con los cuales había elevado al trío de mutantes para dispararlos a una velocidad que imposibilitara seguirles visualmente dentro de lo humanamente posible. Dejando a los amotinados humanos a un escaso cuarto de kilometro con una trayectoria definida en dirección del lugar de aterrizaje de la aeronave, misma que siguieron cegados por su instinto salvaje e Ira. De este modo convertiría a los propios pupilos de su antagono en testigos de cuan equivocada estaba la visión de aquel sueño de coexistencia entre humanos y mutantes.

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Bobby Drake el Mar Mayo 03, 2011 3:30 pm

-Entendido y anotado almirante-dijo Robby poniendose de pie en el asiento y saludando a Ciclops como si fuera un alto miembro de la marina, el ave negra se estacionó en un lugar apartado de donde se suponía estaba la trifulca, se abrió la puerta y lo primero que observó fue que en el cielo se aproximaban volando tres ovnis, o bueno uno de ellos por su indumentaria si lo parecía.

-Chicos me temo que nuestra entrada discreta ya fue localizada por el Hittler amante de los mutantes-dijo Iceman, pero ya sabia que era lo que tenía que hacer, extendió sus manos hacia el frente, y un rayo de hielo salió de sus manos, tomando la forma de una "resbaladilla", Iceman se deslizó con gran velocidad a cumplir su parte del objetivo, en su paso observó de cerca a un...chico?...chica?, demonios las modas de los jovenes de ahora, de cuando acá verse andrógino es cool, lo que fuese, Iceman la miró o lo miró con sospecha, pero no tenía tiempo de quedarse, debía dirigirse a las entradas del parque.

Las calles marcaban perfectamente esas entradas, bajó de un brinco de la resbaladilla de hielo y se paró de frente a la esquina de una pared, puso su mano sobre esta, y un grueso bloque de hielo comenzó a crecer por la pared, expandiendose al piso y elevandose rapidamente, el hielo era gruso y tan blanco y puro que reflejaba los rayos del sol como un espejo, el muro quedó construido en unos cuantos minutos, les costaría trabajo derribarlo.

Volvió a hacer andar su resbaladilla helada y se aproximó a la periferia de la siguiente entrada donde repitió la operación una y otra vez, hasta que a lo lejos observó que se acercaba...¿ El ejercito?, por que siempre tienen que complicar las cosas, y valla, traían un tanque de guerra, al verlo lo apuntaron, lo que mas problemas le supondría sería su tanque, asi que sin dudarlo un segundo mas, extendió su diestra hacia el acorazado, apunto al cañon, y disparando con puntería de francotirador, congelo el cañon, bloqueandolo,y levantó de nueva cuenta su muro de hielo cerrandoles el paso, mientras escuchaba a los hombres disparando contra el hielo, les iba a tomar un buen tiempo derribarlo.

Al terminar de levantar los muros de hielo se percató de que ya estaban bloqueadas las entradas, tocó su comunicador que todo X men portaba, para que su voz fuese escuchada por sus compañeros de equipo.

-Misión cumplida chicos, por cierto, creo que tendremos que acabar esto rápido, el ejercito esta aquí, y eso solo será sinónimo de que nuestros queridos amigos gigantes de hierro no tardarán en hacer acto de presencia.-

Bobby Drake

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Shiro Amakusa el Miér Mayo 04, 2011 2:49 am

-Se ha detectado la presencia de más mutantes. ¡Repito! ¡Se ha detectado la presencia de más mutantes!- Se escuchaba la voz distorsionada del comandante, informando a través de las defectuosas radios, la llegada de lo que parecía un Jet militar, en el cual viajaban poderosos mutantes. -¡Nos atacan! – Gritó repentinamente uno de los soldados, momentos antes de que una ráfaga de hielo concentrado, golpease con precisión espeluznante, el cañón del acorazado de combate, inutilizándolo para la refriega, provocando una orden inmediata del dirigente O’Conell, un almirante condecorado, especialmente famoso por sus campañas en Irak.

Fuego a discreción, fuego a discreción ¡Derriben ese muro de hielo!- Proclamó valerosamente, y cada uno de los marines y soldados, apretó el gatillo de su rifle de asalto M16, incitando un coro infausto de un sinfín de detonaciones, que convertían de las hasta entonces pacificas calles del parque central, en un escenario de guerra declarada, donde hombres, mujeres y niños corrían lo más lejos posible del proscenio dantesco. Durante alargados minutos, la sonata infernal rugió con inigualable fuerza, hasta que la primera fila de cartuchos que disponían los valerosos héroes americanos, se agoto. Marchando entre el humo del plomo y la pólvora, a través de un terreno infestado de casquillos, el ejército patriótico se abatió en un hondo pesimismo.- No puede ser... – Murmuró el comandante O’Conell, desmoralizado al enfrentarse a la imagen del inamovible muro de hielo cristalino; que a pesar de ser atacado con fuego pesado, aún se erigía en su magnánima verticalidad, suponiendo una muralla imposible de superar.- Dios… ayúdanos.- Invoco su fe, al verse superado por las habilidades de los inhumanos.

Dios realmente lo ha escuchado mi general.- Dijo el soldado más cercano, que al igual que todos los demás, llevo sus ojos hacia el cielo crepuscular. Más allá de los radiantes rayos de un sol deslumbrante, el estridente sonido de un helicóptero de combate se abrió paso entre las nubes, descendiendo cual designio celestial que devolvió confianza y bríos a los guerreros patrióticos. Una nave de conflagración que estimulaba con su sola presencia las ánimas de los combatientes estado unidenses; pues en su blindaje de ébano relucía el esplendido escudo de guerra de la organización S.H.I.E.L.D., y más sorprendente aún, la figura de un campeón que se asomaba, listo para descender y guiar las tropas en el combate.

-Es peligroso acercarse demasiado, sobre vuela apenas la muralla para que pueda brincar del otro lado.-
-Hecho, teniente coronel.-

Y con la maestría que solo pueden poseer los pilotos de la máxima organización de seguridad americana, el piloto del helicóptero SHIELD maniobro, para posicionarse por encima de las murallas cristalinas. Samurái gambeta, el campeador Américano, ataviado en una reluciente armadura argenta de vibranium, saltó del helicóptero sin llevar a espaldas artilugio alguno para detener la violencia de la caída, desplomándose desde las alturas como un ángel que ha perdido sus alas. Una acción suicida que estremeció a los periodistas que observaban los hechos desde los helicópteros de noticias.

Y no obstante, el momento de la caída fue tan suave como lo hace una hoja marchita que se desprende de la corona de un árbol. Una caída que apenas si hizo ruido en el momento que los pies del máximo soldado patriótico pisaron el suelo; absorbiendo la sensación y efectos de la colisión gracias a los dones de su armadura, joya de la tecnología, forjada con un metal tan inusual como el mismo adamantium. La prioridad de su misión era salvaguardar la seguridad del senador. Raudo, corrió hasta la figura legislativa; que se había mantenido ya durante alarmantes minutos al piso. Pero todo había sido una falsa alarma. -¿Se encuentra usted bien? –Preguntó, haciendo uso de su fuerza sobrehumana para liberar al congresista de sus cadenas. Desengarzando los eslabones metálicos que mantenían al hombre sometido a ras de piso. -Solo un poco magullado- Respondió el hombre, que se acariciaba las muñecas, sintiendose aliviado despues de tantos minutos de sometimiento.

-Póngase a cubierto detrás del escenario, en 3 minutos llegaran centinelas para sacarlo de esta trinchera de hielo y destrucción, hasta entonces, yo me encargare de mantenerlo a salvo.-
-Así lo haré hijo. Dios y Estados Unidos te bendigan.- Exclamó con su tono chabacano de socialdemócrata, refugiándose atrás de los escombros que alguna vez fueron cede de su campaña xenofóbica antimutante.

Con la seguridad del consejero relativamente resguardada, el nuevo campeón de la patria pudo centrar su atención en la presencia de los mutantes; uno a uno iban bajando de su nave. “Terroristas, ni más ni menos” pensó, al ver de la tecnología que disponían. Su arma, un sable japonés que siempre le acompaña, fue desenfundada con un movimiento marcial de su diestra mano, evidenciando el filo intrépido y mortal que brilla con la luz celestial del astro rey. Sosegado, camino lentamente, acercándose al tenebroso “avión terrorista”; negro, como seria esta día en la historia del gran país americano y potencia número uno del mundo. – Todos ustedes están bajo arresto, acusados de crímenes contra la seguridad nacional. Ríndanse ahora y será tomado en cuenta. Sí intentan resistirse, renuncian con ello a todos sus derechos humanos y civiles, y sobre ustedes caerá la pena máxima que contempla la ley de los Estados Unidos Americanos.-

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por .Magneto el Miér Mayo 04, 2011 4:41 am

*Off:
La idea de viajar y pasar por encima de los X-Men era precisamente dirigir la atención hacia ellos. A Tabitha y Lance planeo llevarlos con Emma, para que les traslade a la Academia de Massachusetts, posteriormente a la estación espacial Avalon (originalmente "Asteroid of M")

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Theodore Sanders el Jue Mayo 05, 2011 3:32 am

Cuando el avión llegó, cuando el hombre de hielo empezó a crear muros de hielo, cuando los militares llegaron. Theodore supo sin hacer falta mucho esfuerzo que las cosas habian llegado demasiado lejos, y por más curiosidad que tuviese no queria quedarse a averiguar como terminaba todo, porque estaba claro que las cosas no iban a terminar bien para ninguno de los bandos. No entendia nada, pero era una batalla de humanos contra mutantes, y él no queria pelear contra nadie. Él no podia pelear contra nadie, y no lo intentaria.

Trastabillando, el mutante se dió media vuelta y trotó torpemente entre la gente abriendose paso como podia sin detenerse a mirar si alguien moria aparentemente por ninguna causa, aunque él sabria perfectamente por qué. Dudaba que entre aquél conflicto de magnitudes colosales, alguien fuese a prestar atención a una de las tantas personas corriendo en pánico, y ese era su boleto de salida.

Y asi como habia llegado se largó antes de que le disparasen por error, o algo peor.

Theodore Sanders

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Tabitha Smith el Jue Mayo 05, 2011 5:52 pm

Off: Lance, te respondi directamente en el otro post que abrió Magneto!

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Llegada.

Mensaje por Cíclope el Sáb Mayo 07, 2011 2:47 am

La expresión del líder del grupo mutante se endureció ante lo que contemplaba tras su llegada, nada más que un panorama desalentador y nefasto que envolvía la totalidad del parque. Tras desbordar la nave, se movilizó velozmente hacia lo que hacía unos minutos atrás había funcionado como stand de panfletos, buscando refugio y protección en medio de aquel ambiente hostil; su cuerpo, en comparación al de sus compañeros mutantes, como el del gigante de acero, Coloso, era inmensamente frágil y vulnerable al daño convencional, sobreexponerse era una maniobra necia y descuidada. Se asomó para identificar el entorno, analizando la lejana área del estrado político, donde creía observar al amo del magnetismo elevándose por sobre las cabezas de los caídos policías y civiles, incluso aproximándose en dirección a su posición, levitando acompañado de un automóvil.

Con reflejos estratégicos excelsamente desarrollados, activo el intercomunicador con el resto del grupo, expresando velozmente la información recabada -Magneto en dirección norte, se acerca sobrevolando con un vehículo, atención, posibilidad de rehenes dentro, calculo unos trecientos metros respecto al ave negra-. Aun más veloz, salio de su escondite, desplazándose en pequeños tramos desde un refugio a otro, hasta finalmente tener una posición donde pudiera dar un tiro en limpio de ser necesario; para su sorpresa, el líder de la hermandad de mutantes no se acerco a dialogar o ufanarse de sus propios ideales, como acostumbraba a hacerlo en cada encuentro que se daba la posibilidad, sino que salio disparado a una increíble velocidad, una ante la cual los ojos humanos serían incapaces de reaccionar; pero los ojos que lo miraban no eran los de ningún humano, eran los de otro mutante, tal como él. Ya estaba su diestra ubicada a un costado de su visor óptico para poder liberar una descarga de energía carmesí cuando el maestro del magnetismo comenzó su escape. Solo por unas fracciones de segundo, infinitamente diminutas, se dio la posibilidad de impactar a su objetivo certeramente, pero, a su vez, para lograr tal hazaña debía atravesar primeramente el vehículo que también escapaba con él y en el cual visualizó vagas siluetas de pasajeros. Cíclope desistió, formándose una expresión molesta ante la resolución que debía tomar.

Su objetivo escapó, y especulativamente no solo, un inmenso punto negativo contra el balance general de la misión. El reportaje de su gélido compañero reafirmo sus fuerzas -Entendido, Hombre de Hielo, mantelos a raya un tiempo y luego regresa, Magneto escapó- replicó inmediatamente a través del comunicador anteriormente utilizado. Sopesando su disgusto, retomo su avance hacia el punto del estrado político, en búsqueda de heridos o cualquier otra amenaza. En su interior, no podía evitar sentir una vaga incomodidad, todas aquellas distantes cámaras grabando y registrando sus movimientos, solo acrecentaban lo que había sido un día agotador, desde el encuentro con la muchacha oriental y el muchacho terremoto hacía no más que un par de horas, la exposición pública lo estaba cansando.

"Catorce incidentes, seis policías atrapados, siete civiles inconscientes y una periodista quemada en el suelo, Kenneth parece estar bien..." Analizaba el sitio a medida que se aproximaba a este, con intención de liberar a los policías incapaces de escapar de la zanja y buscar apoyo en estos para asistir al resto de los heridos, cuando la llegada de una peculiar figura lo detuvo e hizo detener sus acciones. De brillante armadura y movimientos totalmente ágiles, como si estos fuesen mecidos por el mismo viento que soplaba aquel día, el extraño armado proclamó su intención de arrestarlos, por un un supuesto atentado contra la seguridad nacional. Cíclope se volteo completamente hacia este, observándole analítico, deteniéndose un momento en el sable que el extraño desenfundaba amenazante.

-¿El nuevo juguete del gobierno?- susurro para sí mismo, mientras un fulgor escarlata resplandeció con fuerza tras el visor de cuarzo de rubí que ocultaba su rostro, sin liberar ningún ataque, simplemente respondiendo a la propuesta intimidante del extraño, dejando en claro la poca intención de colaborar con la "orden de arresto" que les anunciaba; las palabras tienden a sobrar con esa clase de sujetos, totalmente inmersos en su labor. Miró al político que se reincorporo lastimado, pero perfectamente sano de su prisión de acero; una pregunta asalto su mente instantáneamente: Sí Magneto no escapó con Kenneth en el vehículo, ¿con quien arranco del lugar? ¿Secuaces?. Despejó su mente, tiempo para responder aquellas interrogantes habría luego. Firme y estoico llevo la diestra a un costado de su rostro, preparándose ante cualquier respuesta inminente del incógnito individuo.
Off.
Continué por que no podían seguirse retrasando la respuesta en la crónica. ¡Saludos!

Cíclope

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Jean Grey el Sáb Mayo 07, 2011 3:54 pm

El primero en salir del Ave Negra había sido Iceman, con su gran habilidad capaz de crear hielo de la nada, surfeando sobre una ola de cristal en la cual patinaba como un experto. Ciclope siguió a lo que Jean se puso de pie, dirigiéndose a la salida de la nave cuando la fuerte ventisca que producía el exterior de la nave alborotó sus cabellos con brutalidad. Entonces cerró sus ojos verdes y en su mente, pudo ver como la figura del mutante que habían ido a buscar se alejaba velozmente. No fue su mente la que atrajo a la pelirroja, sino un rastro por demás conocido por ella: El de la joven rubia que había visto en el Centro comercial. Ella estaba con Magneto y otro joven más a quien no pudo identificar. No dijo nada, no era el momento. Llevó su mano hacia el rostro y levantó la mirada hacia un cielo que no podía ver. El rastro mental de Magneto no era posible de rastrear, como si algo le protegiera de que ella entrase a su mente. En cambio, el rastro de Tabitha estaba latente, cuando, rapidamente y por alguna razón, ésta se alejó logrando que Jean le perdiese. Solo se dispuso a bajar de la nave rápidamente para prestar apoyo a Iceman y a los demás cuando una voz masculina le hizo girar hacia una figura ataviada con armadura de metal. Ella se encontraba frente al Ave Negra, en la entrada viendo confusa a aquel que caminaba hacia la nave. No tuvo que reconocer su cara ni leer sus pensamientos para saber que era un extraño agente policial o militar. Pero sus vestiduras no eran comunes, parecía que lucía una armadura que protegía su cuerpo.

– Todos ustedes están bajo arresto, acusados de crímenes contra la seguridad nacional. Ríndanse ahora y será tomado en cuenta. Sí intentan resistirse, renuncian con ello a todos sus derechos humanos y civiles, y sobre ustedes caerá la pena máxima que contempla la ley de los Estados Unidos Americanos.- Scott estaba más lejos de la nave, buscando visualizar a la supuesta victima de Magneto y Iceman se encontraba deteniendo a las fuerzas militares. El primer blanco de ese extraño hombre sería Jean y el Ave Negra. Apretó los labios y sus puños ante la advertencia, luego de que este desenvainara una especie de katana en un intrépido gesto de que, o se sometían a él o un ataque sería inminente. Levantó su mano, llevándola hasta su sien mientras sus ojos verdes se centraban en aquel hombre. - No tuvimos nada que ver en todo esto.- por unos momentos, su mente estableció un vinculo mental con aquel extraño caballero. Pero fueron esos cortos segundos que, al estar dentro de su mente, Jean percibió algo fuera de lo normal. Él no manifestaba odio a los mutantes, sino que simplemente no debían existir. Su mente era tan armónica y fría como la de una máquina, pero él era un ser humano -Te lo pido. Detente. El mutante que inició todo esto escapó - decía, intentando convencer a ese hombre de desistir a sus deseos de atacarles o apresarles.

Jean Grey

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Shiro Amakusa el Mar Mayo 10, 2011 7:59 am

[Off: El tema va muy lento, espero que IceMan no se enoje por saltarlo.]

-“¿El nuevo juguete del gobierno?”-
Humph.-Aunque fue un suave susurró que un hombre común jamás habría percibido, el oído del campeón pudo escuchar con claridad semejante socarronería, una provocación que no causaría mayor impacto en él samurái, que ante todo era un hombre con principios de imperturbable tranquilidad. – Repito, están bajo arresto.- Declamó nuevamente, con la vaga esperanza de no tener que guiarse por la fuerza. Pero la actitud del sujeto del visor ya se hacía claro para un hombre, que a pesar de su juventud, ha tenido que enfrentarse a un variopinto grupo de amenazas superhumanas, que iban más allá de solo mutantes.- Alza las manos y no intentes nada.- Su tono cambió con esas últimas palabras, no era causa de la perturbación, sino más bien una rudeza necesaria; demostrando que no estaba jugando. – Bien, sí así lo quieres.- Empuño con fuerza su espada, a punto de lanzarse en una embestida contra el claro líder de lo que él seguía considerando un escuadrón de terroristas.

Pero a segundos antes de entrar en acción se detuvo, al notar de soslayo como una tercera silueta bajaba de la nave. Su figura curvilínea, y cabellos que flameaban al viento al igual que una melena leonina, delataban que se trataba de una mujer. La desventaja numérica, notable por sí misma, le obligaba a reconsiderar sus acciones. Su mente, bastante despierta a causa de la adrenalina, comenzó analizar detenidamente la circunstancia “Tres mutantes, el más cercano es la mujer… calculo 7 metros hacia las dos en punto. El hombre que aparentemente es el líder esta a las 6 en punto, a un máximo de 10 metros. El más lejano es el metamorfo de hielo, a unos 25 metros o más de distancia, hacia las 9 en punto… faltan aproximadamente 2 minutos con 30 segundos para le llegada de los centinelas. Mi prioridad, derribar al líder para desorganizar al grupo terrorista.” Resumó mentalmente, en una milésima de segundo. Aunque la mujer estaba más cerca, sería un error táctico intentar detenerla primero. Aún así, era obvio que atacando a cualquiera de los tres, quedaría abiertamente vulnerable a las acciones de los otros dos mutantes.

“- No tuvimos nada que ver en todo esto.-“

La voz resonó en su mente, pero no eran palabras a través del viento las que se comunicaban con él, sino el fruto de indiscutible telepatía mental. Una herramienta peligrosa, que cambia drásticamente la situación, volviéndola mucho más difícil. Era muy posible que aquella mutante hubiese escudriñado su plan. Esa era la primera vez, en todos sus años de servicio, que le tocaba enfrentarse a un telepata.- Sí puedes leer mi mente, si puedes comprenderme a mí y mi sentido del deber, sabes que no puedo dejarlos ir. Sí realmente son inocentes, no tienen nada que temer, ríndanse de momento, las averiguaciones y el testimonio de los testigos deslindaran responsabilidades.- Sus palabras, como siempre, como en cualquier soldado patriótico, sostenían un amor y confianza total hacia el sistema de justicia EU, algo que un mutante no puede permitirse; sería ingenuo, y Shiro era ingenuo en ese sentido, le habían enseñado que el gobierno jamás, por ningún motivo o circunstancia, se equivoca. – Es la última vez que lo repito, ríndanse. Arrójense al suelo y pongan las manos sobre la nuca.- Y realmente sí sería esa la última advertencia, si se negaban a escucharlo, no le quedaría alternativa.

Shiro Amakusa

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

Mensaje por Bobby Drake el Mar Mayo 10, 2011 1:53 pm

Off: No me molesta, y a decir verdad, ya perdí el hilo del orden en que debemos postear :S.

A lo lejos, pesé a no tener Iceman una vista de aguila se percató de que un muchachito con una espada habia llegado hasta el lugar donde se encontraban Ciclope y Jean, los soldados al parecer seguían intentando derribar el muro del hielo, y los escuchaba lanzando sus rafagas de balas, se preguntaba como podían seguir disparando, a el le bastaba tocar su muro de hielo, para volver a cerrar las grietas en este.

Se tocó el comunicador y lo enlazó con Ciclope.
-Ese niño bueno comienza a fastidiarme Ojos, le debería de congelar de una vez el trasero y marcharnos de aquí, Magneto se ha retirado ya, lo vi alejandose cuando baje del ave negra, antes de que la situación se ponga mas peliaguda.- entonces observó que el hombre de la espada se encontraba con Jean Grey, observó el muro de hielo, y observó a Jean, la chica no se veía en problemas, accionó de nuevo el comunicador y volvió a hablar pero esta vez con Jean.

-Oye roja, yo creo que lo mejor será marcharnos, no está magneto, y no me siento de humor para congelarle el trasero a soldados que solo obedecen ordenes como mascotas- hablo Bobby con seriedad, mientras seguía observando desde lejos, al hombre de la espada.

Bobby Drake

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Re: Crónica 1 - Semillas de odio.

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