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Sin Mirar Atrás

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Sin Mirar Atrás

Mensaje por Kitty Pryde el Mar Ago 30, 2011 12:40 pm

Spoiler:
No pude resistirme.. Decanto aquí la vena fatalista de Kitty, para no reflejarla on rol.. aun Cool xDDD

El silencio se pose encima de la Mansión X como un ave de mal agüero, han pasado ya dos días desde el retorno de aquel paseo escolar que decantase en una misión; ¿cómo había sucedido?, un segundo admiraban las obras de Monet y al siguiente, el pandemonio y el caos se hacían presentes en la forma de Centinelas.

¿Cuando había sido la última vez que Katherine miró aquellas moles metálicas sin sentir el miedo que en esa ocasión había sentido correr por su cuerpo, generando un empuje de adrenalina que la había puesto en riesgo, al exponerse como blanco móvil para aquellos androides?

Katherine mira sin ver a su alrededor, en un extremo se hallan dos valijas a medio hacer, un reguero de ropa, libros y enseres personales se diseminan por toda la alfombra, como si algo o alguien las hubiese tirado ahí en su premura por empacar. La noche se va cerniendo, amenazando con doblegar las vidas de todo aquello que sea tocado por su manto.

Shadowcat cierra los ojos y aparta el rostro de aquel estropicio, ¿por qué se preocupa en empacar, si a partir de ahora, será una fugitiva más?. No quiere estar ahí, ya no más. Está cansada, día tras día las noticias de las desapariciones, las cacerías y los asesinatos contra mutantes van llenando su mente de una espesa neblina gris que la separa de la realidad hasta esa misma mañana, cuando un simple paseo escolar, se volvió una encarnizada pelea con un grupo anti-mutante.

El pequeño Matthew Rogers, 12 años de edad, tez blanca, ojos miel, nariz pecosa, cabello pajizo, complexión delgada y una ternura y picardía incomparable que le habían ganado un sitio permanente en el afecto de la castaña, había caído en la linea del deber -o eso, al menos, había dicho Tormenta en su discurso, justo después del funeral del chico-

¿!DEBER!?.. !Era solo un niño, no mucho mayor que ella cuando llegó por primera vez a la Academia y la sintió como un sitio seguro, un hogar donde era tratada con igualdad, protegida y respetada aún con sus travesuras, su altanería y arrogancia para con sus superiores!.

-Pero ya no más-

Musitó con cierta melancolía, ¿en qué momento, el mundo había dejado de ser la segura caja de juegos, donde sus contemporáneos y ella habían crecido sin muchas más preocupaciones, que los deberes impuestos la tarde anterior?. Shadowcat sabía desde un principio, que tarde o temprano alguien cercano a ella caería, se imaginaba que quizá sería Scott, Jean, Ororo, incluso Bobby o Peter, !hasta el mismo Profesor Xavier!, todos ellos habrían perecido por elección, defendiendo su mundo y sus ideales, pero Matthew, ¿qué daño le había hecho a alguien?, más allá de llenar los cajones de la cocina con hormigas rojas, en compañía de Kitty, el pequeño nunca le habría hecho daño ni a una mosca.

Aquel suceso fue la gota que derramó el vaso, Katherine Anne Pryde perdió, en breves momentos, la vivacidad, la calma y la irreverencia que había ostentado por años, encerrándose en sí misma por un intervalo que a muchos, había llegado a escandalizar. Kitty se volvió una sombra en toda la extensión de la palabra, ni siquiera Peter -Coloso- pudo hacerle hablar, por más que éste lo intentó.

El silencio se acentuaba conforme los últimos movimientos de la guardia, señalando a la joven mutante lo avanzada que estaba ya la noche. Kitty dejó el estropicio en el suelo, más sin embargo, sobre la cama se hallaba -pulcramente doblado- el uniforme que le había acompañado por años, durante entrenamientos y misiones, en las cuales, por fín, se consagró como un miembro más del equipo que ella había admirado desde siempre; y sobre éste, se hallaba el comunicador que el mismo Profesor Xavier le había entregado cuando pasara a formar parte de las filas de los X-Men.

Desde el umbral de la puerta, Kitty miró las paredes de la habitación que la vio crecer y florecer como una rosa cubierta de espinas, soportó malos humores, travesuras estoicas, regaños monumentales, y sobre todo, esa única noche inolvidable con la persona que amaba. Shadowcat apretó los labios con fuerza, sacudiendo la cabeza con una testarudez desconocida, incluso para ella. No. Ni iba a decantarse en sentimentalismos insulsos que solo le traerían arrepentimientos. Saldría de ahí sin mirar atrás, dejaría en ese lugar a la niña que fue, para salir como la mujer en la que estaba siendo obligada a convertirse.

Sin embargo, a su paso por los corredores, la sombra no pudo evitar una última incursión nocturna, pero ahora, sin ese matiz tan irreverente y dispuesto a las travesuras; Kitty semejaba en esas horas tempranas de la madrugada, un fantasma etéreo atravesando paredes en el más absoluto anonimato, prodigando en diferentes recámaras, una suave caricia fraternal en alguna mejilla sonrosada, o una sonrisa irreverente ante algún compañero de más edad. Shadowcat subió hasta el último piso y se detuvo ante la puerta cerrada tras la cual descansaba Coloso, dudando el qué hacer, si despedirse o simplemente marcharse sin más. Su mano se extendió hacia el pomo de la puerta, con mil recuerdos asaltando su mente sin piedad, desde los más inocentes hasta los más impactantes, ¿qué haría ahora sin la tranquila presencia de aquel hombre en su vida?.

Pensó en cuanto iba a extrañara las personas de aquel lugar, a Rioco, con su impetuosa vivacidad y forma de ser tan infantil, a Coloso, con su tímida y callada presencia, contrastante con la altiva y estoica de Scott, a la dulce y maternal de Ororo, y a la comprensiva Jean, !incuso iba a extrañar a su némesis, la odiosa e irritante Felina!, eso, en definitiva, señalaba cuan mal se encontraba la sombra de orbes oscuros. Estaba a punto de desaparecer de sus vidas sin decir adios.

Katherine suspiró y descendió nuevamente, si se despedía de alguno de ellos, se arrepentiría de su decisión y permanecería en aquel sitio, lo que, a su mirar, la pondría en un eterno jaque mate consigo misma, pues, desde aquel incidente, había comenzado a cuestionar fuertemente al Profesor Xavier y sus prácticas, su filosofía y sus creencias de pacífica convivencia, y, aunque a ella misma le daba escalofríos, comenzaba a comprender -aunque fuese por una milésima de segundo- la postura de Magneto ante el mundo.

-Adios-

Musitó desde el umbral de la puerta principal, burlando abiertamente las defensas tras haber re-programado la alarma para activarse cinco minutos después de que dejara la mansión. Shadowcat sonrió con cierto deje de tristeza y salió al frío invernal, dejando como único recuerdo de su paso por el lugar, una cocina recién remodelada, un archivo personal del tamaño de dos gavetas en la oficina del Profesor Xavier, y una última afrenta personal contra su ex-compañero Scott Summers.

El motor del convertible rojo, recién reconstruido y restaurado después de la aventura de la castaña en un bar de mala muerte de la ciudad, rugió con la promesa de un mañana y el entierro en penumbras de un ayer, ¿a dónde iría ahora?, no tenía idea, ni siquiera cruzaba por su mente volver a casa de sus padres, aquel sitio que abandonaba, constituía su mundo.

-¿Qué estoy haciendo?-

Musitó levemente, apoyando la cabeza en el volante del convertible y soltando un largo suspiro, permitiendo que, por primera y quizá única vez en su mutante vida, las lágrimas corrieran libres y sin freno, purgando de su interior aquella sensación de vacío, hartazgo y soledad. Katherine se limpió el rostro con la manga de la chaqueta y entornó la mirada, algo en ella había cambiado, ya no comulgara al 100% con las creencias de sus mentores, el lazo que los unía se había roto, y ella no seguiría ahí para cuidar y proteger a los pequeños que, como Matthew, no podían cuidarse solos.

Con pesar en el corazón, Katherine mira por última vez el sitio que fuese su hogar; deja atrás una vida entera y la inocencia y esperanza de la niñez; se está obligando a madurar de forma rápida, cruel e innecesaria. Shadowcat suspira a la par que el convertible sale de la mansión, ¿cuando volverá a pisar aquellos jardines, aquellas estancias señoriales?, no lo sabe, solo quiere salir de ahí, escapar de la culpa que le despierta los recuerdos de esa tarde fatídica.


Última edición por Kitty Pryde el Jue Ene 17, 2013 5:34 pm, editado 2 veces

Kitty Pryde

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Re: Sin Mirar Atrás

Mensaje por Cíclope el Mar Ago 30, 2011 7:01 pm

No puedo evitar no comprender los sentimientos y confusión de Kitty en tal situación, pero, sin embargo... ¿¡Por qué el convertible rojo!? ¿¡Otra vez!? ¬¬...

Jaja Muy buen escrito, Kitty. Me encantó. Espero ver más y si algún día se genera esta situación en el rol lineal del foro. ¡Saludos!

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Re: Sin Mirar Atrás

Mensaje por Storm el Mar Ago 30, 2011 7:10 pm

(Pereza de cambiar de cuenta xDD)

Gracias ^^", tengo planeado un par de secuelas, pero.. no se cuanto tarde en publicar otra (?) xDD y descuida, el abandono de Kitty se dará, tarde o temprano tendrás vacaciones Scott, eso queda prometido (más tarde que temprano, pero algo es algo ^^)

Kitty: Como si no me conocieras Scott Rolling Eyes ¿qué otro auto podía llevarme?, ¿la Hummer, para que Jean se enfade, ella que es tan linda y dulce conmigo?, ¿o la motocicleta de Logan, para que me cace como a un venado?!.. No, no.. La unica opcion lógica era tu convertible ^^"



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Bonjour, mademoiselle Frost..

Mensaje por Kitty Pryde el Lun Nov 28, 2011 6:04 pm

-Tranquila, joven Pryde. No tenemos motivos para dañarte, pero si para llevarte con nosotros-

Aquellas voces pusieron en alerta a la pequeña Sombra, la cual, entornando la mirada hacia la oscuridad reinante a su alrededor, intentó identificar si conocía a aquellos parlanchines que, sin saberlo, se enfrentaban a ella de una manera tan cobarde

-¿Ah, si?.. ¿Tú y cuantos mas?!-

Exclamó, sacudiendo la cabeza nerviosa, intentando poner en practica lo que Logan le enseñase en los entrenamientos: Cuando un sentido se ve disminuido, los demás deben surgir para salvar la situación. Katherine cerró los ojos, pues en esa densa oscuridad, le eran inútiles, y con presteza, aguzó el oido, envidiando en esos momentos, la facilidad de su mentos para captar sonidos casi al vuelo.

Un susurro proveniente de su derecha, le hizo dar un sutil respingo y apartarse, sintiendo el tenue roce del viento en su rostro, producto del rápido movimiento de alguien delante de ella; Katherine estaba preocupada, ¿cuánto podría aguantar?, ¿minutos?, eso era imposible saberlo, aquello no era el cuarto peligro, ni tampoco estaba Logan para salvarla de cualquier problema, estaba sola.. S-O-L-A

-¿A donde va la gatita?-

Katherine abrió los ojos de par en par, mirando a su alrededor, ligeramente desubicada por esa voz tras ella, aterciopelada y que guardaba matices salvajes parecidos a los de Wolverine. Kitty frunció el ceño, dispuesta a volverse etérea en ese mismo instante, mas sin embargo, una mano sujetándola por la cintura, mientras otra cubría su rostro para evitar que algún sonido saliese de su boca, le pilló por sorpresa, ocasionando que, en lugar de "desaparecer", la sombra se pusiera a forcejear como una verdadera felina arisca, arañando a quien tuviese en la cercanía.

-Dejen de jugar y apúrense, ella no estará complacida si sabe que la estuvieron molestando-

Aquella voz, mas autoritaria que cualquier otra que hubiese escuchado hasta el momento, le hizo estremecer con cierto temor, ocasionando que la sombra dejase de forcejear momentáneamente, para fruncir el ceño con cierta curiosidad de fémina en cuestionamiento. Aquello lo pagó caro, pues un leve -aunque doloroso- piquete en el cuello, le hizo soltar una imprecación apagada, antes de sentir el suave embotamiento de los sentidos y comenzar a caer en una espiral densa que semejaba el suave abrazo de Morfeo, tendiendo sus redes para atraparla sin remedio. No tenía tregua.

-Dulces sueños, Katherine-


__________________

¿Cuanto tiempo había pasado desde que se sumiera en ese dulce sopor del descanso?, ¿horas?, ¿días?, ¿minutos?, ¿habría alguien notado su ausencia en la Mansión?, ¿se habrían preocupado por ella?. Todas esas cuestionantes revoloteaban en su mente, hasta que se dió cuenta de que no le había dicho a nadie que se marchaba, no se había despedido de nadie, ni siquiera de Coloso o de Soma, nadie la hecharía de menos, pensarían que estaba en otra de sus míticas juergas.

-Bueno dias, Señorita Pryde.. ¿Disfrutó el sueño?-

Katherine abrió los ojos y se encontró cara a cara nada mas ni nada menos, que con Emma Frost, aquella mujer que le causaba aversión solo de mirarla. La sombra frunció el ceño y levantó el mentón desafiante, notando un par de esposas en sus muñecas, a lo cual, ella sonrió con cierta burla

-Frost.. ¿Se te olvida que puedo atravesar cualquier elemento solido?-

Su interlocutora sonrió, esperaba aquel tipo de respuesta de la chiquilla, sobre todo, ahora que se hallaba a su merced. Emma simplemente se encogió de hombros y esperó con delicadeza a que la chica terminase de hablar, antes de responder con verdadero deleite

-Asi es, Katherine, pero este lugar tiene muros reforzados, ¿cuánto aguantarías antes de necesitar emerger?. Ahi estaremos para detenerte de nueva cuenta, querida..-

Kitty parpadeó sorprendida. Estaba a merced de Emma Frost.

Kitty Pryde

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Re: Sin Mirar Atrás

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