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Hangar de La Nueva Patrulla

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Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Moderador 1 el Dom Sep 04, 2011 1:42 am



Antes

El tiempo pasa y lentamente, la relación de Ororo y Warren se va enfriando. Enviciado con el prototipo que había conseguido capaz de emular sus alas mutiladas, Warren se ha mantenido muchas horas encerrado en uno de los laboratorios. Cada vez que prueba en su espalda sus alas metálicas, en el sitio donde antes tenía las ornamentas blancas empieza a notarse un tono negruzco, como si con ésto, su sangre estuviese contaminándose y lo manifestase en su cuerpo. Oculta eso con ropa, incluso cuando va a dormir. Yashamaru presiente que algo no está bien en Angel, dado que antes se sentía muy a gusto con él, incluso luego de haber perdido sus alas. Pero lentamente es como si algo macabro estuviese sucediendo con quien fue una vez, el ejemplo a seguir del joven. Su rostro es más demacrado, notándose diminutas ojeras debajo de sus ojos, su cabello empieza a tomar un tono lejanamente más blanquecino, detalle que no se escapa a los agudos ojos del joven lunar. Aun así, no comparte eso con nadie, es un calvario que soporta en soledad, estoicamente como un guerrero japonés.

En el Hangar

Ororo está acostada junto a Warren, fingiendo estar dormida, pero esa noche ha tenido una pesadilla que la ha despertado. Vio al equipo, uniendose a otros mutantes para atacar nuevamente a Master Mold. En medio de cadáveres y destrucción, una sombra emerge de la oscuridad, alcanzando a divisarse tres siluetas envueltas en un manto negro. Ve a Jack fallecido a su lado y a Yashamaru peleando brutalmente para salvar su vida, pero cayendo por el golpe certero de una de esas tres sombras. Ororo grita, le ruega que se detenga, pero es demasiado tarde. Una de esas figuras le atraviesa viéndole a los ojos, hallando en ellos la más cruda oscuridad. El abismo mismo. Ese sueño se ha repetido en varias ocasiones. Por alguna razón, no lo comparte con Warren, sino con Jack, quien entiende que ese sueño puede ser una premonición, dado que las raíces misticas de la bruja del clima han despertado desde que su poder mutante se vio opacado. A su lado Warren recién se esta acostando, en plena madrugada. Pensando que esta dormida, toma el valor para abrir su camisa y ver con sus propios ojos como en la zona abdominal se filtra una mancha negruzca. Un fuerte dolor invade al mutante, haciendo que trague un grito de pesar, doblandose en silencio para no despertar a su pareja.

Jack se ha despertado en medio de la noche. Por primera vez en su vida, sueña lo mismo que Ororo al mismo tiempo. Se mantiene en la base pero le es imposible volver a dormir, por lo que empieza a meditar. Rapidamente nota que su compañero, Yashamaru también está despierto y , sin necesidad de ser telepata, sabe está preocupado por algo.
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Jack el Lun Sep 05, 2011 7:11 am

Maldita sea, ¿que demonios había sido ese sueño? Me froté la cara con una mano, había parecido tan real, tal vez debería hablarlo con Ororo por la mañana. volví a acostarme en la cama para intentar volver a dormir, pero tras unos minutos lo dí por imposible. Me senté sobre la cama, cabizbajo, no, no había sido un sueño normal, de eso estaba seguro, pero yo nunca había denotado poderes premonitorios, tal ves la presencia de Ororo y sus propios poderes místicos reaccionaban de alguna manera con los míos. ¿Era eso posible? No lo sabía, lo único que sabía de las energías místicas era lo que había aprendido mediante la práctica, nunca había tenido un maestro que las dominase por lo que siempre había avanzado dando palos de ciego por ese camino.
Miré hacia la cama de mi compañero de cuarto, Yashamaru y en seguida me di cuenta de que estaba despierto, y que, al igual que yo, había algo que le quitaba el sueño. Eso tampoco era tan raro, en los últimos años todos habíamos tenido motivos de sobra para preocuparnos.
-Si te sirve de algo yo tampoco puedo dormir. - había dicho esto sin mirarle, aun mirando hacia mis rodillas, pero sabía que me había oido porque estaba despierto y a poca distancia de mi.
- ¿Que es lo que te quita el sueño?
Ahora si lo miré, quería hablar con alguien, ororo estaría dormida y Warren... bueno, solo le hablaba cuando era justo y necesario, por lo que nunca hablaría de algo asi con él. Me negaba a reconocerlo, pero sentía celos de él, de su proximidad a Ororo, me ponía enfermo.
Pero Yashamaru no me caia mal, aunque tampoco se podía decir que fuesemos compañeros de juerga debido a que ninguno de los dos era especialmente hablador, no obstante teníamos cosas en comun, como por ejemplo que ambos éramos muy jóvenes cuando empezó todo esto, solo que la edad a penas parecía haber pasado en mi debido a mi factor curativo y a mi herencia demoníaca, los demonios no podían morir de viejos, y yo a pesar de tener 35 años ya aun tenía el aspecto de un adolescente.
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Angel el Lun Sep 05, 2011 2:52 pm

A veces podría considerar que perdía el valor del tiempo, como las ultimas noches en las cuales no conoció días alguno. Cada momento dentro de su laboratorio ,terminando los últimos detalles para poder aprender a usar esas hermosas alas, tan sublimes como las piezas que había perdido hacía tantos años. Perdió también el valor del tiempo pasado, volviéndose un ermitaño que deseaba no volver la mirada hacia atrás. Lo que fue, el Angel de la patrulla, capaz de sobrevolar por encima de los cielos como un águila había muerto en esa misión. Murió con sus alas, con su deseos de sobrevivir, con sus compañeros, con su relación con Lorna. Todo se perdió gracias a Ciclope. No hubo día en que no se preguntase qué hubiese sido de no haber aceptado ir a esa misión donde fue herido de muerte, perdiendo aquello que lo hacía un orgulloso hombre diferente de los demás. Pero ese hombre podría volver con esas alas nuevas que había tratado de perfeccionar. Aspiraba volver a levantarse por los cielos, pensando cada momento de trabajo en qué hubiese sido si él se hubiese negado a los pedidos de Lorna de involucrarse; de seguir la causa que los llevó a la devastación. ¿Seguirían juntos o ella le hubiese abandonado? A veces trataba de odiarla, pensando en que ella lo había abandonado apenas las cosas se pusieron difíciles, pero una parte profunda de él sabía que ella no tenía la culpa. Él fue débil. Él la abandonó cuando se lanzó en una hazaña suicida sin pensar en el dolor de ella.
Veía a Ororo dormida a su lado, con la larga cabellera siberiana cubriendo sus brazos morenos y perdía en ella la vista de sus ojos claros. Ella lo aceptó siendo un hombre mutilado y él le entregaría un hombre completo de nuevo. Esas alas le permitirían volver a estar completo.
Delineó el brazo desnudo de ella desde el hombro hasta el codo, siendo su piel cremosa el tacto más sublime que hubiese deseado sentir en un momento así. Al no sentir movimiento de parte de ella, la creyó dormida, por lo que aspiró aire sintiéndose solo unos instantes. Segundos que le llevaron a adquirir el valor que venía alojando en su pecho para abrir la camisa holgada que le cubría su torso, intacto como hacía tantos años gracias a una mutación que le impedía perder la forma atlética de su cuerpo. Pero al delatar la piel blanca, sus ojos se encontraron con manchas oscuras que parecían hematomas dibujando raras formas azulinas en la zona donde estaban sus costillas. La impresión fue chocante al principio, notándose a pesar de la oscuridad la negrura de su piel antes inmaculada. Y como si todo su sistema nervioso hubiese reaccionado a la visión actual de su cuerpo magullado, un intenso dolor emergente de su abdomen hizo que cubriese con ambos brazos su abdomen, doblándose de forma que su frente tocase sus rodillas, apretando los dientes para no lanzar un grito desesperado de dolor y angustia. Sus dolores se hacían más frecuentes y cada vez más intensos. Fueron segundos de tortura, como si algo estuviese carcomiendo sus órganos por dentro como un vicioso parásito. Respiró profundamente, y el dolor empezó a ceder, lento, pero cedió.
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Yashamaru el Mar Sep 06, 2011 12:38 pm

Yacer bajo el dulce mundo de los sueños era solo un recuerdo de su infancia, el aciago de su destino; que a su vez era la misma carga del mundo entero, habían arrebatado a Yashamaru muchas cosas, entre ellas el dormir. Cada vez que sus ojos se cerraban, lo que venía abrazar su mente en medio de la noche eran los fantasmas de tantos muertos, ahogándose en la sangre. Sus gritos no eran una pesadilla, eran recuerdos dolorosos que se clavaban como espinas en el corazón del shinobi. Observar la oscuridad de su habitación se había convertido en una costumbre durante las noches; su espíritu estaba humillado, no era capaz de salir a mirar el argento resplandor de la luna, como hacía en su niñez. No es que ya no amara al astro de la noche, pero le recordaba su fracaso. Nunca consiguió convertirse en aquel sabio que iba cambiar el destino del mundo, por lo mismo también se sentía indigno de acudir al consuelo y guía que por tantos años había significado Tsukoyomi.

“Tú eres el próximo sabio de los 6 caminos Yashamaru” Escuchó la voz de su padre entre recuerdos. Y al cerrar los ojos, pudo ver su figura, parado entre la hierba, junto al pequeño rio que alimentaba la aldea. El viento arremolinaba las hojas caídas por el paso del otoño, el ambiente se sentía frio, pero agradable; era la cercanía del espíritu del invierno lo que se podía respirar en la naturaleza. “Yashamaru, algún día serás el ninja más poderoso que haya existido en toda nuestra dinastía. Cuando eso haya sucedido, utiliza tus poderes como un granjero sus herramientas: Rompe los tallos, cosecha las semillas y ayúdalas a crecer. Ayuda a los demás a guiar el sol en cada mañana. Conviértete en el ejemplo que corrija este mundo lleno de odio, enderézalo, como tú mismo te has enderezado al equivocarte.” –Otou-san… - En esos momentos las palabras de su padre parecían estar rebosantes de una sabiduría celestial, pero a tantos años de distancia, Yashamaru había perdido su fe en aquella filosofía. Los shinobis de su aldea eran puros, iluminados, pero ingenuos, creían en un comportamiento virtuoso para refinar el alma, pero el mundo dejo de pensar como ellos hace muchos siglos atrás. Nadie cultivaba el alma… esa era cosa ambigua, o de religiosos. De todos modos la fuerza del espíritu no había hecho ninguna diferencia. No importaba que tan poderoso pudiese llegar a ser, o que tanto se esforzara en salvar al mundo, Yashamaru había fallado una y otra vez en todas las veces que lo intento. Corregir el ciclo era solo una fantasía.

¿Alguien en este mundo puede dormir?- Sonrió con tristeza al contestar crudamente las palabras de su compañero de armas, y posiblemente el único amigo que le quedaba. Ambos eran sobrevivientes en un mundo abatido por su propia codicia. La maldad de los hombres se había transformado en karma; una espada siempre tiene doble filo. – Muchas cosas me quitan el sueño. Los gritos de todas las personas que conocíamos y han muerto se quedaron atrapados en mi alma, cada vez que cierro los ojos escucho de nuevo su sufrimiento. Pero ellos ya están en un lugar mejor, han alcanzado el fin de su ciclo. Son los vivos los que mantienen despierto.- Al borde de su cama, en una posición muy similar al medio loto, bajó la mirada y se quedo observando el piso; lleno de grietas y polvo acumulandose en los recovecos. Las cosas adentro del grupo se estaban desequilibrando, y solo él parecía notarlo. El hombre que respeto durante su infancia era un pilar que se estaba erosionando por las penas y la obsesión. Warren estaba siendo víctima de una enfermedad del alma que lo estaba cambiando como persona, una oscuridad estaba fluyendo en él hacia la superficie. Pero Yashamaru no decía nada. –Hace mucho tiempo mi madre me dijo que la media-vida era un estado abominable. Sin importar que, el hombre debiera estar todo lo vivo que sea capaz, viendo el humor de la situación… ¿Crees que en tiempos como estos se puede lograr?
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Jack el Mar Sep 06, 2011 5:43 pm

Esuché las palabras de mi compañero sin interrumpirle, a veces me sorpendía su sabiduría, sonreí de medio lado, realmente parecía uno de esos monjes zen o el maestro yoda, siempre tan profundo y al mismo tiempo tan certero y enigmatico. Dejé que pasaran unos segundos antes de contestar, con el tiempo había aprendido el valor de la paciencia y el tomarse las cosas con calma, teníamos todo el tiempo del mundo para hablar ya que aun quedaban horas para el amanecer y era obio que ninguno de los dos dormiría nada más esta noche. "Los gritos de todas las personas que conocíamos y han muerto". Esa frase me trajo a la mente multitud de rostros, rostros que creía olvidados, amigos nuestros, inocentes.... ciudades enteras, en más de una ocasión me había enfrentado a los rostros suplicantes de la gente, preguntando el porqué, pero al final había aprendido a volverles la espalda sin remordimientos, al fin y al cabo ellos pensaban que era un monstruo, ¿no?, ¿entonces porque no actuar como tal? Actualmente lo único que me importaba era la destrucción de los centinelas, aquellos que amenazaban nuestra existencia, nuestro peligro inmediato, pero el resto me importaba más bien poco, ¿los humanos? Ba, ellos provocaron esta catástrofe, ¿los mutantes? Ni siquiera son de mi raza, realmente si su especie sobrevivía o no no me importaba, excepto aquellos con quien había establecido lazos.

-Ororo y Warren parece que si pueden, - esto lo dije con un deje de desdén, no podía evitar poner mala cara cada vez que pensaba en el angelito...el angelito que ahora mismo yacía junto a Ororo...

-No se lo que es la media-vida exactamente, pero yo si puedo.... ver con "humor" la situación, pero quien sabe, tal vez sea la herencia de mi padre lo que me hace poder sobrevivir entre todo este caos y esta destrucción.... y poder ser todo lo vivo que soy capaz. - lo cierto esque dije todo esto con tintes de humor, que mi padre era un demonio no era ningun secreto, todos en la base lo sabían. Hacía años que había aprendido a dejar de reprimir mi lado demoníaco, mi lado oscuro, volviendolo parte de mi, siendo uno con la oscuridad y desde entonces se me había abierto una nueva perspectiva de todo. Ahora ya no vivía en un mundo de humanos y mutantes, vivía en un mundo de mortales, un mundo condenado, convertido en un auténtico infierno... que irónico.

Por enésima vez, me pregunté quien demonios sería mi padre y porque hizo lo que hizo... tener descendencia con una mortal.. ¿para qué? Por enésima vez volví a preguntarme como sería el infierno y si encajaría en ese mundo mejor que aqui...o si realmente yo no estaba hecho para encajar en ningun lugar, siendo mitad y mitad.

-Dime, ¿crees que dos mitades forman siempre un todo...o que a veces sencillamente las piezas no encajan?
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Storm el Mar Sep 06, 2011 9:06 pm

Ororo abrió los ojos en medio de la oscuridad más sofocante que la noche puede ofrecer; se incorpora con cierta pesadez producto del desasosiego que aquella pesadilla recurrente le causa, aún puede escuchar su propia voz suplicando como nunca antes, el término de aquella masacre, aún puede ver con demasiada claridad el frío y eterno vacío de aquella mirada antes de acabar con ella, puede sentir el fétido aliento de la muerte acariciando su mejilla, cual burlesca parodia de caricia que le conmina a despertar a la realidad.

El perlado y frío sudor que surca su frente es prueba suficiente de la inquieta noche que le espera por delante; sus manos, casi por inercia, palpan en la oscuridad de la habitación el lado opuesto de la cama, vacío como siempre, delatando la ausencia cada vez mayor de Warren, absorto en verán los dioses que proyecto. Aunque toda aquella relación con su compañero nació de la necesidad de afecto que ambos tenían, Tormenta ha llegado a acostumbrarse a él y experimentar ciertas sensaciones que podrían catalogarse como cariño, aunque, ¿quien podría asegurarlo?, la Ororo Munroe de antaño, la pacífica y maternal, la apasionada y cariñosa mujer de orbes celestes había muerto años atrás, en el inicio del Apocalipsis de los mutantes; además, se ha convencido a fuego de que Ángel no la ama, simplemente, fueron dos personas que se re-encontraron en el sitio y momento exacto.

El suave roce los pasos en el pasillo alerta a la mutante de albina cabellera, Warren regresa a la recámara y Tormenta no desea agobiarlo con su sueño, y en parte, no quiere que éste la vea despierta, pues muy en el fondo, la Bruja del Clima resiente el alejamiento del mutante para con ella y en esos momentos de vigilia, donde la mente y el alma son vulnerables, ella teme decir algo que termine hiriendo al Ángel.

Con naturalidad, Ororo se recuesta en aquella cama, tan grande para ella sola, gira su cuerpo ligeramente, quedando sobre su costado y mirando por la ventana entreabierta, la luna llena que se dibuja perezosa en el cielo, dejando atrás su cenit y comenzando el descenso por el manto del firmamento, acusando así, lo tardío de la hora. La mujer suspira quedamente y aprieta los labios con fuerza, escuchando el ir y venir de su amante por la alcoba, preparándose tardíamente para una noche de sueño. El ligero hundimiento del colchón a su lado advierte a la mutante de la cercanía del hombre; Tormenta cierra los ojos con cierta renuencia inconsciente y respira de forma cadenciosa y tranquila, acompasando ésta a los sosegados latidos de su corazón, dando asi la impresión de dormir profundamente.

Warren, Warren.. ¿En qué estarás metido?.. Te necesito ahora, más que nunca

Aquellas palabras quedan presas en los labios de la ojiazul, la cual se niega a dejarlas salir, pues sabe que únicamente empeorarán la situación tan precaria que ambos mantienen en un peligroso equilibrio, empañado por los secretos que se empeñan en guardarse el uno al otro. La suave caricia del hombre hace estremecer ligeramente a la morena, la cual tiene que luchar contra sus propios impulsos y permanecer quieta y sin dar señal alguna de encontrarse despierta; despues de todo, una sola cosa ocupa su mente en esos instantes: La pesadilla que le robase el sueño desde hace ya mucho tiempo. ¿Qué puede significar?; Ororo se resiste a la teoría de Jack, quiere creer que eso no es una premonición, que únicamente es un mal sueño fatalista ocasionado por tanto estress, no quiere admitir que, en el momento menos esperado, el final de la raza mutante está a la vuelta de la esquina.

-¿Warren?-

Musita quedamente, ligeramente tensa al sentir un movimiento y un cambio brusco en el pesado silencio del ambiente, Tormenta está consciente de que algo sucede con su pareja, algo le aqueja igual que a ella, mas sin embargo, ambos insisten en ser lo suficientemente orgullosos y testarudos como para ocultarlo. La Bruja del Clima se incorpora a medias, entornando la mirada con delicadeza -lo cual le confiere un aspecto somnoliento que oculta su vigilia obligada- hacia el hombre; ¿en que momento las cosas dejaron de ser tan simples, para complicarse de esa manera?.

-¿Que sucede?, Warren, ¿otra vez te quedaste ahí hasta tarde?-

Su voz no conlleva matiz de reproche alguno, pero sí un fuerte cariz de curiosidad y genuina preocupación disfrazado de charla trivial; de un tiempo hacia el presente, había barajado con Jack la posibilidad de que algo -no sabía que- le estuviese ocurriendo al mutante de orbes cristalinos, Ángel no era el mismo desde que perdiese sus alas, y Ororo comprendía la frustración de la cual quizá era presa el hombre, despues de todo, ella sabía en carne propia, lo que era perder el "don" ante el mundo.

-Estoy preocupada por ti, últimamente actuas de forma extraña.. Más de lo usual-

Tras decir aquello, Tormenta se estiró suavemente por encima del hombre, alcanzando la lámpara del buró y encendiendo tras un leve momento de duda; era inutil ya todo intento de ocultar su insomnio y duerme vela. Con delicadeza, la mutante de blancos cabellos acarició el rostro de su compañero, dejando ver por efímeros segundos, un brillo de autentico cariño en aquellos zafiros que tenía por orbes.

Tarde o temprano.. Ambos tendremos que enterarnos de nuestros secretos.
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Angel el Miér Sep 07, 2011 1:57 pm

Seguía sentado en la cama, limpiando con las manos su rostro para quitarle la transpiración que había liberado ante el terrible dolor que se apoderó de su cuerpo por unos interminables segundos de tortura. Estaba adolorido y también cansado, su vanidad se había destruido junto con sus hermosas alas, las que le dieron el apodo de Ángel. Con quienes lo señalaban cuando salvaba a una persona de las llamas, apareciendo volando como un ángel real. Lo había sido, y ahora, no era nada. Era un hombre en una época donde hubiese sido mejor estar muerto y a esas horas, en las penumbras cubiertas de sombras, lo amenazaban las preguntas ¿Por qué no había sobrevivido Kurt o Bobby? Hombres con poderes que podrían hacer algo en ese terrible tiempo. ¿Por qué él tuvo que perder tambien a Jean? Ella hubiese destruido a Master Mold de haber soportado esa maldita entidad que terminó por consumirla. La voz melodica de Ororo, la belleza exotica que descansaba a su lado le mostró que estaba despierta. Hubiese deseado lo contrario pero calló y cerró sus ropas sobre la piel magullada, antes de voltear un poco la cabeza para dirigirse a quien una vez fue llamada Tormenta.

-Pensé que estabas dormida. ¿Te desperté? -

En su tono de voz había un fuerte pesar, un cansancio que le calaba cada uno de sus músculos pero a pesar de eso, trató de sonreír. Rara la mueca que se formó en sus labios, dado que peleaba con el temblor involuntario en ellos. Verse cubierto de hematomas luego de tratar de recuperar sus alas era un shock que todavía no podía dejar de lado. No quería preocuparla, no se perdonaría hacerlo. Ella, ¿Quien mejor que ella para comprenderlo? Había perdido sus poderes divinos, pero ni eso destruyó su fuerza de voluntad. <<Si tan solo pudiese tener un poco de tu fuerza, Ororo. No me merezco que estes a mi lado. No así , no puedo.>> Lo pensó, pero no lo dijo. Había muchas cosas que él no le decía. Pero aun así, la luz que Ororo encendió estando él todavía cabizbajo para no revelar aquello que en ese momento negaba más que todas las cosas a cualquiera, amenazaba con develar muchos de sus secretos. Sus ojos, la ventana de su alma, la pantalla de su angustia. Detrás de la mirada de piedra, Ororo vería más allá de sus ojos, notaría que pasaba con él. Pensaría que Warren era débil, de la misma forma que había hecho Lorna años atrás. Estaba herido, un ángel sin alas, un hombre sin orgullo. Warren, el vanidoso, el bromista, murió con Jean Grey, con Bobby Drake, con Wolverine, con Rogue, con Kurt, con Charles.
Trató de sonreír, pero de nuevo el temblor involuntario de sus labios recreó una mueca más patetica que convincente. Suspiró resignado y volvió a evitar la mirada de Ororo.

-¿Por qué estas conmigo? Estarías más segura con Magneto, estarías con Kate ahora, con Rioco. ¿Por qué me elegiste? -

En parte, era algo que amenazaba constantemente su tranquilidad. El una vez seguro Warren, despertaba por la mañana buscando desesperado el cuerpo de Ororo, pensando que tal vez, ella se había marchado. Lorna le atravesó el pecho con una estaca y el mayor error de él fue creer que Ororo haría lo mismo. Pero a veces se culpaba de haberla separado de Kitty, de los suyos, provocandole angustias que ella nunca le comentó, pero que sentía sin lugar a dudas. Ni los tiempos terribles que habían pasado habían robado de Ororo la suavidad de su tacto, capaz de quebrar la pantalla que Warren levantaba para evitar a ella entrar en él.

-Siempre pensé que tus ojos eran la cosa más hermosa del mundo. Lo pensaba cuando todavía existía la mansión y me regañabas por pasearme por sus pasillos con solo una toalla, humedeciendo el suelo con mis alas. Te hacía enojar por eso. Me gustaba que me regañases por todo ¿Te lo había dicho antes?-

Algo dentro de él le obligó a decir eso, como si fuese ese momento una oportunidad, aquella que posiblemente no volvería a tener de nuevo. Con la llegada del pasado a su mente, emergieron recuerdos que estaban profundamente ocultos, melancolías que aun en ese mundo no habían perecido. Era su memoria lo que le permitía no morir ahí, a pesar de haberlo intentado en más de una ocasión.

-He estado trabajando en algo. Algo que posiblemente me permita....volver a ser el de antes.-


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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Storm el Miér Sep 07, 2011 8:32 pm

-Descuida, el sueño ha pasado a ser algo olvidado desde hace mucho tiempo-

La voz de la antaño Bruja del Clima sonaba igual de cansada y falta de esperanza que la de Ángel; habían sucedido demasiadas cosas en tan poco tiempo, que el simple hecho de sonreir le resultaba a cualquiera, una verdadera carga, ¿acaso algún día volverían a ver la luz al final de todo aquello, o se quedarían hundidos en la inmisericorde oscuridad?.

La morena ladeó el rostro con delicadeza, examinando con cierta curiosidad femenina las expresiones del hombre a su lado, ¿desde cuando Warren Worthington se había vuelto tan inseguro, que apartaba la mirada a los orbes zafiro de la mujer junto a él?. Tormenta suspiró y sacudió la cabeza con suavidad, !ambos habían cambiado tanto en tan poco tiempo!, la mujer de blancos cabellos aún podía escuchar su voz haciendo eco en los recuerdos, regañando al rebelde y vanidoso integrante de la antaño Patrulla X por sus "inocentes" flirteos con las estudiantes

La mutante acarició una vez mas, con sutil delicadeza, el rostro de su compañero, sonriendo de igual manera que él, una mueca que remedaba una sonrisa que no debería existir. Verlo de esa manera, colocaba en el corazon de la morena, una espina que nunca iba a desaparecer.

-¿Por qué estas conmigo? Estarías más segura con Magneto, estarías con Kate ahora, con Rioco. ¿Por qué me elegiste? -

Tormenta puso el dedo en la barbilla del hombre, obligandolo con ligereza a levantar el rostro y mirarla a los ojos, para, segundos despues, depositar un suave beso en la comisura de sus labios y clavar los orbes zafiros en aquellos celestes tan conocidos, meditando su respuesta con cuidado, buscando las palabras adecuadas.

-Estar o no con Magneto, no me haría estar segura, no si tengo que mirar a gente que conozco, perecer en misiones suicidas. Además, tu.. Olvídalo-

La mujer desvió la mirada y la clavó en el techo, intentando ocultar aquella revolución interna a la comprensión de su amante. El hombre junto a ella amenazaba con cada día, ocupar un sitio permanente en el corazon de la Bruja del Clima, mas sin embargo, ella sabía que nada de lo que él pudiese sentir por ella, sería real a ciencia cierta, despues de todo, bien podría ser costumbre o gratitud, pero eso, a Tormenta no le gustaba profundizarlo.

-Warren, estamos en medio de una crisis, Katherine tomó su camino, al igual que Rioco, no podían estar permanentemente pegadas a mi falda, era hora de que crecieran-

Aquello era una verdad a medias, pues cuando el grupo se terminó de fraccionar, Ororo creyó fervientemente que su pequeña discípula la acompañaría, mas sin embargo, con pesar y dolor la vio tomar su decisión, misma que la encaminaba en sentido contrario, a una alianza que, tarde o temprano, terminaría causando mas conflictos que ayuda, y sobre todo, aquel hombre, Lance, que ya había causado demasiados estragos en la vida de la sombra.

-No me arrepiento de mi decisión de seguirte, nunca te abandonaría, si eso es a lo que te refieres-

Murmuró la mujer, entornando la mirada de forma que, por un instante, se tuvo un atisbo de la fiera determinación que ella misma se había forjado en los años pasados, despues de su propia crisis que le ocasionó la pérdida de sus poderes mutantes.

-Warren, mírame-

Pidió casi en una súplica, clavando la mirada en la de él, ahondando en la profundidad de ésta, intentando adivinar qué era lo que le mantenía fuera de cama tan tarde, sus temores, e incluso, la raiz de esa inseguridad que no era natural en él. "No tienes remedio", había dicho en más de mil ocasiones, sin poder ocultar la sonrisa resignada y un tanto picaresca que afloraba a sus labios ante la mirada seductora y galante del joven mutante. Tiempo precioso, tiempo perdido que no volvería. Ninguno era el mismo, Warren no lo intuía quizá, pero ella sabía con certeza que él lamentaba la pérdida de esas hermosas ornamentas blancas que le dieron su apodo; Ororo sentía en carne propia aquella frustración y le calaba en lo más profundo la impotencia que tenía en momentos como esos, cuando la noche hiriente, deja salir los temores del alma y los formula en modo de preguntas que mas valieran no ser dichas.

-Aunque no sabía que lo hacías a propósito, claro que lo recuerdo, cada vez que aparecías en toalla, los pasillos se volvían un hervidero de colegialas suspirantes.. -

El tono de voz de Ororo había descendido ligeramente, delatando una pequeña sombra de.. ¿celos quizá?, con naturalidad, la mujer recostó su cabeza en el pecho de su acompañante, mirando la pared por unos instantes, guardando silencio y compartiendo aquellos recuerdos de antaño, tan vívidos en su memoria, permitiendole a la morena, recuperar de vez en cuando las esperanzas y cifrarlas en un futuro tan espléndido como ese pasado, sintiendose segura y a gusto en aquellos brazos, pero demasiado orgullosa para admitirlo.

Mas sin embargo, el idilio duró poco, pues nuevamente, la voz de Ángel rompió el silencio, lanzando al aire una confesión nueva que a diferencia de la anterior, ocasionó que en el interior de la Bruja del Clima, las aguas se agitaran de forma incontrolable.

-¿A que te refieres con que "te permitira ser el de antes"?.. Warren..-

Tormenta se había incorporado con cierta urgencia, mirando fijamente al hombre, apartándose ligeramente de él y frunciendo el ceño. Algo no cuadraba ahí, ¿en que rayos estaba metido aquel chico?. Suspirando, la mujer de albina cabellera dejó caer los hombros con pesadez, bajando el rostro y dejando que su faz desapareciera bajo las suaves ondas blancas.

-No hay nada que pueda decir, que te haga retroceder, ¿verdad?.. Solo.. Promete que no harás nada insensato, o al menos, que me dirás a tiempo.. No puedes pasar por todo tu solo, Warren, confia en mi, estoy aquí contigo-

La pesadilla, que había quedado relegada a segundo plano, volvió en esos instantes con demasiada fuerza, haciendo estremecer visiblemente a la morena, ¿acaso aquello no terminaría?, si era una premonición, no quería vivir para verla cumplida, no si entre sus brazos, yacerían otra vez los que, en algún momento, consideró su familia, no soportaría mirar a Warren inerte, de la misma manera que vio a Jean y a Bobby.
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Angel el Jue Sep 08, 2011 2:10 pm

- Nunca te abandonaría- ¿Como las palabras de una mujer podrían ser un bálsamo tan poderoso para él, quien se quedó clavado en esas tres palabras que formaban una sola oración. No tenía la seguridad de antaño, su espíritu quebrado junto con su cuerpo era lo que había quedado de Warren Worthington III. En otro tiempo, sinónimo de poder, de elegancia , de belleza. Ahora, un apellido olvidado en la nada, destruido como su último heredero. Le hizo caso cuando ella lo forzó a mirarla, incapaz de negarse a la poderosa y hermosa Ororo Munroe, la mujer que tuvo el coraje para tomar las riendas del equipo luego de la muerte de la mayoría de los miembros fundadores. Deseaba pedirle un poco de su fuerte espíritu para elevarse con ella sin necesidad de alas. Ella , la que una vez fue una diosa también había perdido sus poderes y aun así, seguía siendo Ororo. ÉL era un fantasma, un muerto en vida que solo deseaba morir cada día que pasaba para evitar ver su espalda mutilada. En su soledad buscó una excusa para someterse al experimento en el cual, esos implantes que atravesaban la piel para adherirse a sus omóplatos, simulando un par de alas que con cada instante de uso contaminaba más y más su ser. Los síntomas se volvían evidentes con el uso continuo pero la sangre curativa que corría por sus venas le daba una regeneración, nunca comparativa a la de Wolverine o Laura, pero útil al final. La excusa que encontró fue lo que quedaba de su vanidad, de su orgullo. Ella estaba con él y él no lo merecía. Lo sabía cada vez que Jack le miraba, cada vez que la magia de Ororo aumentaba. Maldito orgullo que llevaría al ultimo de los Worthington a una agonizante muerte.
El beso que ella plasmó en sus labios, fue solo el principio de aquello que él continuó, tomandola de los hombros desnudos con ambas manos en un desesperado intento de hacerle saber eso que de su boca no creería. Pero sus dedos se aflojaron cuando ella hizo la inevitable pregunta que por tantos meses no había hecho. Era el tiempo en el cual él debía decirle pero algo en su interior le gritaba que se callase. Respiró pesadamente, con los ojos bajos posados en las sábanas que cubrían el precioso cuerpo de Ororo solo para evitar verle a los ojos.

-Te prometo que estaré bien -

Mentiroso. Siempre tuvo la cara para mentir a cualquiera, desde Jean para hacerse pasar por su cercano amigo para poder acercarse a su amor imposible, a Scott por desear a su novia, a Cassidy por estar con ella y no amarla como pregonaba ante todo el mundo, a Lorna y ahora a Ororo. Perdió muchas cosas, pero todavía sabia mentir.

-Mi cuerpo está hecho para el vuelo. Encontré la forma de recrear mis alas, de volver a volar. Más perfectas, más poderosas....-

Al hablar sus ojos se iluminaban como si la ambición y el deseo de volver a ser el Angel que fue le diese una inyección de adreinalina que se manifestaba en sus rasgos y sus gestos. Tanto deseaba el poder, el superar a Magneto y humillarlo luego de lo que le había hecho.

-Cuando perdí mis alas, el mismo día que la misión falló, quise tener la fuerza para destruir esa maldita maquina. Me quitó lo que más he amado, y no solo mis alas, tambien a mis amigos. Noche y día soñaba con hacer algo con estas manos. ¡Y con estás manos lo hice!-

Emocionada, encantado estaba de poder admirar en sus pensamientos aquello que había logrado enterrar al punto de rozar sus huesos. Le costó noches de insomio, dolores insoportables y ahora, raros hematomas en la piel, pero había logrado elevar vuelo con ellas.

-Yo confio en ti, Ororo. Y porque confío en ti, quiero tener la fuerza para protegerte. No quiero verte de la misma forma que tuve que ver a Jean, a Bobby, a todos. Si te pasa algo...-

En un movimiento desesperado de sus manos, volvió a tomarla de los hombros, encantado de tenerla en frente, no midiendo su fuerza a la hora de desear sentirla una vez más. Se acercó a ella y terminó su frase posando sus labios sobre la boca morena y exquisita de la una vez llamada bruja del clima. Ahora era Ororo, que en su idioma natal significa belleza. Lo que empezó con una caricia de sus labios se volvió un apasionante desplante de afecto, mientras sus manos se enredaban en la cabellera albina de la hermosa diosa exotica que reposaba frente a él. Bajó con los labios al cuello y con sus brazos, la abrazó de una manera fuerte y protectora, colocando su frente en la frente de ella, respirando agitado, presa de esos sentimientos que por tanto tiempo había callado. Odio, deseo, amor, tristeza.

-No dejaré que nada ni nadie te haga daño jamás. -

La devoción no fue lo que plasmó esas palabras, sino el odio. La furia de pensar en alguien arrebatandole lo único que le quedaba en el mundo. Magneto, los centinelas, el mismo Dios. Ángel no pensaba de forma pacifica ahora y solo la destrucción parecía alimentar su incesante pedido de tranquilidad. Ya no era pacifico, ya no era bondadoso. Esas alas nuevas le daban la posibilidad de volar por los aires, de destruir el metal, pero contaminaban su sangre, y lentamente, también su alma.
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Yashamaru el Jue Sep 08, 2011 2:35 pm

El peor pecado de los hombres ha sido la soberbia, los peores males siempre se presagiaban para aquellos que caían en la tentación de sentirse Dioses, lo que el mundo experimentaba no era sino obra de ese error. Los pudientes de una sociedad ya destruida, que creyeron poder controlar la evolución de la vida. Los mutantes eran ahora el único bastión para salvar la poca sociedad que aun quedaba en el mundo; los únicos que tenían una ínfima esperanza de salvar a la humanidad de la tumba que ellos mismos cavaron. Hasta cierto punto Yashamaru entendía eso como karma. Finalmente el mal que deseas a otro se te devuelve, y los hombres en su infinita ignorancia desearon el peor de los fines para sus homólogos, que acabasen compartiendo el mismo calvario podía llamarse justicia poética.

A veces olvido que tu sangre pertenece a otra raza. –A pesar del paso de los años, de haber convivido tanto, Jack seguía siendo una incógnita total para el silogismo del shinobi. Su compañero pertenecía a una cuna de seres infernales, y sin embargo, a pesar de estar relacionado con el dolor y el sufrimiento como nadie más en la patrulla, había algo que no permitía a Yashamaru identificarlo como una criatura entregada a la maldad. Tal vez solo cumplía su función en el ciclo… sin perversidad, o bondad, tan solo una tarea que le deparaba el destino.

Una sonrisa efímera y simplista se enmarco gentilmente en los labios del shinobi. La pregunta de su amigo era existencialista, algo tan raro en las circunstancias actuales; donde la gente se ve obligada a centralizarse de forma integra en el instinto de supervivencia, dejando atrás las cuestiones naturales de la vida. – Dos mitades siempre forman un todo amigo mío. El error de las personas esta en creer que la perfección se logra construyendo la pureza definitiva. Pero la vida no es una sola sintonía, está conformada por infinidad de formas que se complementan para construir un todo y un equilibrio. Ying y Yang… - De repente se dejo caer nuevamente sobre la cama, llevando los brazos por detrás de la almohada. Su mirada se clavo en el techo, conforme pasaban los años las grietas se iban haciendo más grandes, y aparecían nuevas marcas de deterioro en el lugar. La vida de la patrulla había cambiado tan radicalmente como su base de operaciones… a veces extrañaba el antigua santuario, no por su lujo, sino por su quietud y ambiente sosegado. – Luz, oscuridad. Cielo, tierra. Fuego, agua. Vida, muerte. Amor, odio. Creación, destrucción. La vida se representa por contrastes que se complementan, esa es la respiración del universo… no se trata de piezas que encajen, no tienes un rompe cabezas, no hay arriba o abajo, las cosas se manifiestan por balances… eso es lo que debes encontrar, tu balance- Terminó su sermón con un largo suspiro, realmente le era difícil expresarse dejando de lado toda esa filosofía oriental. Recordó que Felina solía reírse de él por ese mismo motivo… “¿Qué ha sido de ti Felina?” proverbio inevitablemente. La añoranza de volver a verla se había convertido en una costumbre diaria, no pasaba un solo día, o una sola noche que el rostro sonriente de la pelirroja no emergiera entre sus recuerdos. Su distancia aun le dolía… ¿Por qué? ¿Por qué ella se había ido sin decir nada? ¿Para huir con Vector?

El rostro de ese mercenario era una de las pocas cosas que provocaban enfado en el estoico shinobi. Sin darse cuenta sus ojos enmarcaron un semblante rudo y ceñido. Inconscientemente, emergió presión sobre el techo de la habitación con su poder de gravitoquinesis, alargando una de las tantas grietas que han ido apareciendo con los años.

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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Storm el Jue Sep 08, 2011 10:20 pm

El último suspiro de Ororo aún vibraba en el aire, resignado y tembloroso al igual que su dueña, la cual se agitaba internamente bajo las luces de un designio tan cercano como el mañana, tan ajeno como el olvido. ¿Acaso las palabras del antaño Ángel, desatarían la cadena de eventos que los llevarían a un final ya escrito?.

-Warren, buscar venganza poniendo en riesgo tu vida, no es la solución que necesitas-

¿Cómo se atrevía Tormenta a sermonear al mutante?, si ella misma había buscado, tiempo atrás, mitigar el dolor por la muerte de Jean y el Profesor Xavier con vendettas contra cualquier secuaz de Master Mold, ¿acaso no quiso, en algun momento, terminar con la existencia de aquel ente con sus propias manos, logrando así, que el sacrificio de tantos, valiese la pena?.

Al parecer, no soy yo quien necesita ser protegida

Aquel pensamiento sacudió hasta la más íntima fibra del interior de la morena, ¿acaso le negaría a Warren aquel "capricho", si ella tambien deseaba lo mismo?

!Pero no a costa de SU vida!

Con cierta sorpresa que no pudo ocultar, la antaño Bruja del Clima recibió aquella reacción de Warren, aquel beso furtivo y urgente que encerraba en su esencia, todo aquello que ninguno de los dos amantes se atrevería a admitir abiertamente; una mezcla de soledad y deseo, resignación y fuerza. Ororo parpadeó con cierta perplejidad y una tenue turbación, visible en su mirada; ¿hacía cuanto tiempo que ella y Ángel se amaban de manera casi mecánica?, hacía tiempo que habían perdido esa chispa, esa llama capaz de incendiar hogueras a cualquier hora.

Tormenta finalmente sonrió de manera fugaz, cerrando los ojos y posando su diestra en la mejilla del hombre, acariciando con delicadeza, retirando un rebelde mechón de cabello que caía sobre el rostro del ojiclaro. En esos momentos, donde extrañamente, en medio de la marea de emociones que apretaban el pecho de la albina mujer, ésta se sentía en paz con el mundo, mas sin embargo, la urgencia de aquellas caricias, la fiera determinación obstinada de Warren, y las palabras que rompieron el precario encanto del silencio, dejaron en la morena ojiazul, el vacío más grande que una mujer pueda experimentar, lleno de temor y desasosiego, aunque ella, amazona declarada, simplemente dejó caer la mano hasta su regazo, tragándose las palabras para el hombre frente a ella que, en esos momentos, deseaban escapar.

-No eres tu mismo-

Acusó por fin, despues de una larga pausa de su parte, con aquel rescoldo de desconfianza y temor teñido de curiosidad. Ororo sabía que algo más escondía el Ángel, ¿acaso significaba tan poco para él, que no perdía el tiempo hablándole con la verdad?. Tormenta suspiró y se apartó de él, sonriendo con cierto deje cansino y resignado, ¿quien era ella, para reclamar algo a ese hombre que, con todo, había llegado a salvarla de su soledad?.

-Promete que tendrás cuidado, y que harás eso, solo por ti y por nadie mas-

La voz de Ororo se fue perdiendo en el silencio, tranquila y a la vez, renuente. Quería gritar, huir, salir de esa dimensión desconocida donde, a cada segundo, esperaba horrizada la culminación de aquella aberrante pesadilla. Si Warren se iba en ella, entonces, Tormenta no tendría la más poderosa de las razones, que le permitiese continuar.

La mujer de blanca cabellera, salio de la cama con la gracia de fémina que se sabe hermosa, resguardada del paso del tiempo. Con determinación, la mutante de iris celestes giró hacia él, posando sus labios en la mejilla del hombre, apartándose segundos despues y clavando los orbes en su amante, amigo, compañero de desvelos y guerrillas, para finalmente, mirarlo de forma retadora, matizada con un fuerte deje de seducción innato que el paso de los años, no había logrado borrar.

-Quizá no sea yo la que necesita ser salvada, Warren.. Medítalo-
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Jack el Vie Sep 09, 2011 1:11 pm

Pensé en las palabras de mi compañero, una vez más había dado en el clavo en todo, salvo por una cosa, yo ya había encontrado el balance en mi interior, había aceptado mi oscuridad en lugar de reprimirla lo que me había vuelto un ser completo, a diferencia de antes, cuando mi psique estaba partido en 3. ¿En eso consistía ser un ser completo no? Si debía ser eso, aceptarme tal y como soy con todo lo que ello implica me había vuelto algo completo, francamente no entendía como podía haber dudado. Mis pensamientos fueron interrumpidos por un crujido producido por la ampliación de una grieta justo en el punto donde Yashamaru estaba mirando. Fruncí el ceño y le dije:

-Ten un poco de cuidado o nos vamos a quedar sin base, bastante mal está ya el edificio como para que le hagas más grietas.

No obstante tampoco estaba enfadado, Yashamaru tenía grandes poderes y debían de ser difíciles de controlar, casi tanto como los mios. De hecho desde que fuimos "adoptados" por la patrulla ambos habíamos aprendido a controlarlos juntos en más de una ocasión, mi caso era especialmente grave ya que cuando surgía mi "yo demoníaco" era increiblemente dificil de controlar. No obstante hacía años que no perdía el control y no tenía la menor intención de volver a hacerlo.

Voces provenientes del cuarto de warren y ororo resonaron muy levemente, pero se notaba que estaban hablando. Con una semisonrisa le dije a yashamaru:

-Veo que esta noche está todo el mundo despierto, va a ser verdad lo que dijiste sobre que hoy día no duerme nadie. En fin, como no creo que ni tú,ni yo ni ellos tengamos ya intenciones de dormir más voy a preparar algo para desayunar, avisales por favor.

Me dirigí a la cocina con las manos en los bolsillos, pensando. Se avecinaba algo grande, lo presentía, y esos sueños que Ororo y yo teníamos.... tendríamos que hablarlo seriamente, y pronto. No me gustaba un pelo el rumbo que estaban tomando las cosas. Todos estos pensamientos pasaban por mi cabeza mientras hojeaba en el almacén que comida en lata elegir para el desayuno de hoy. Ba, cogi un par de latas al azar, encendí el horno de la cocina y me puse a ello.
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Angel el Lun Sep 12, 2011 2:40 pm

Las palabras eran un bálsamo para su espiritu carente de quietud que en esos momentos trataba de romper a zarpazos su carne, dejando en evidencia un ser oscuro que se había forjado durante años en su interior. Ella no iba a entenderle nunca y ahora solo había logrado que lo mirase con temor, con dudas de él. Debió callarse, debio mantener la boca cerrada e inventar una excusa cualquiera para no haber ido a dormir al lecho temprano. Ella se lo dijo al soltar la frase llena de todo un mundo de sentimientos: No eres tu mismo. < No, no lo soy> quiso responder pero no pudo, viendole a los ojos con la quietud de un témpano de hielo, volviendo a ocultar la mirada bajando levemente los ojos a la cama. Ser el mismo exigía no pasar por lo que había pasado.

-Me pedirías lo imposible si me dijeses que siga siendo el mismo luego de todo lo que nos ha tocado vivir. En cambio tu...-

Se detuvo a ver a la mujer que compartia con él ahora su vida, pensando que solo el destino los había unido. Ella de poder estaría con Logan. Él de poder estaría con Jean. ¿Pero era así? O aquello que lo había atado a la hermosa mujer de Ciclope fue una deuda que no pudo saldar nunca, volviendose un capricho para él. Ororo estaba ahi, real y tangible, con sus defectos, con sus virtudes.

-Eres la misma mujer que conocí. El mismo cabello, la misma boca, los mismos ojos, el mismo espíritu-

Con la punta de sus dedos delineó los pómulos en los cuales ni siquiera la edad pudieron dejar marcas, para llegar a sus labios cálidos que calmaban el caos que nacía dentro del ex Ángel.

-Dentro de tus ojos de hielo, aun está la tormenta. La bruja del clima que puede destruir y crear a la vez.-

Tan contradictorio se sintió al decir algo así, como si un verso oriental rezase en su cabeza, siendo Warren aquel que deseaba el fin de la vida y del mundo como estaba. Por un instante los vio a ambos en gloriosa perspectiva, de espaldas, él siendo un ángel de muerte y ella siendo una diosa de vida. < Que pensamiento más estúpido. Y lógico tambien> Debía prometerle que haría eso por él, pero a pesar de sus palabras, sermones y discursos, esos que buscaban justificar la mutilación de su cuerpo y de su alma, Warren sabía que lo hacía por él, solo por él. Porque perder a alguien más iba a destruirlo del todo, porque necesitaba vengar a sus amigos caídos, él y nadie más que él.
De nuevo su postura soberbia y desafiante se vio velada por una respuesta que no hubiese esperado nunca de ella. -Quizá no sea yo la que necesita ser salvada, Warren.. Medítalo-. La vio alejarse de la cama, sin emitir un sonido, con esa frase palpitando en su mente una y otra vez. Había sido una estocada, el perfecto y más directo Touchéque dejó al vanidoso angel callado, sin saber que responder. Rio al verla alejarse, rio estando nervioso.

-Creo que no tengo ganas de dormir. El alba está asomándose. Debería volver a trabajar -

Dormir, una palabra que ya no causaba nada en él. No podía dormir y cuando lo hacía, no descansaba. Su poder de curación mutante estaba siendo llevado a los más terribles extremos obligandolo a mantener en una pieza un cuerpo que no ayudaba a mantenerse sano.


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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Storm el Lun Sep 12, 2011 9:35 pm

Spoiler:
Off: Lamento lo corto del post, ando corta de inspiracion.. Prometo enmendarlo la siguiente ocasión

Ororo no pudo evitar sonreir con cierta triste melancolía a las palabras del Ángel, ella, ¿ser la misma?, ¿desde cuando era un ser incompleto, desde cuando había dejado de ser la Diosa del Clima, para ser solo una mutante sin habilidad alguna?.

Nunca comprenderás, cuan similares somos, y cuanto entiendo tu pesar

Aquel pensamiento revoloteó en la mente de la morena mientras se alejaba de la cama, mirando siempre por la ventana, intentando ocultar sus propios temores a la vista de su compañero, ¿a que preocuparlo tambien con líos ajenos a los suyos?, Tormenta había manejado sus propios problemas desde siempre, aunque no en todas las ocasiones, con los resultados deseados. La Bruja del Clima miró por encima de su hombro, perdiendo la mirada celeste en la fisonomía de Warren; físicamente, el antaño ángel del equipo no había cambiado nada, seguía tan joven, atlético e irresistible como siempre. Ororo se vio transportada de nueva cuenta al pasado, durante uno de los múltiples entrenamientos que los confinaban en el Cuarto Peligro, exigiéndole al gallardo mutante, más allá de lo que podía dar.

Y ahora, la vida te vuelve a exigir más de lo que debería

Tormenta apartó la mirada y tomó un delicado albornoz de seda que descansaba en el respaldo de la silla cercana; con delicadeza, se cubrió el cuerpo con él, girando casi en un reflejo felino al escuchar las palabras de Warren, ¿volver a trabajar?!; Ororo estaba a punto de amarrarlo a la cama, si con ello permanecía un solo día descansando.

-Estás buscando que te sujete a la cama, querido, y no te deje salir de la habitación-

Quizá sin quererlo, o quizá con toda la intención del mundo, la voz de la albina mujer se torna un murmullo acariciante, un tenue ronroneo que deja entrever el doble trasfondo de sus palabras. Tormenta sacude la cabeza, quizá divertida ante su propio atrevimiento; con paso ligero y flexible, se dirige hacia Warren y le toma las manos con naturalidad, sentándose en el borde de la cama y mirando alternadamente al hombre y a la puerta

-Tal parece que Yashamaru y Jack tampoco pueden conciliar el sueño-

Musitó más para si misma, que para el Ángel, posando su mano en el pecho de su compañero, suspirando cansadamente. Eran demasiadas cosas que aún no asimilaba: La lejanía de Warren, el secreto que este guardaba y que parcialmente se le había sido develado en aquella duermevela, y sobre todo, aquella pesadilla que amenazaba con volver en todo su esplendor, apenas la celeste ojiazul cayera en brazos de Morfeo. ¿Acaso no volvería a dormir en su vida?

Tormenta miró fugazmente al mutante de trigueña cabellera, quería desahogarse con él, poder hablar libremente como antes, deseaba, más que nunca, descansar rendida en aquellos brazos cincelados que ningún artista habría podido reproducir; mas sin embargo, tampoco deseaba aumentar sus pesares, la Bruja del Clima tendría que lidiar con ellos una vez mas, en solitario.
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Angel el Sáb Sep 24, 2011 11:17 pm

Las cejas que remarcaban la perfeccion de un rostro completamente armonico, pero pesadamente desgastado por los años y los nervios, así como por una enfermedad que contaminaba su sangre como una inevitable peste, se levantaron mostrando la contradicción que sorprendentemente invadía a Warren. "Atado a la cama", en otros momentos no le hubiese molestado escuchar esa frase, sino que hasta le hubiese provocado un salto en el corazón y una inexplicable sensación de excitación. No ocultó el brillo de sus ojos al escucharle, pero rapidamente volvió la mirada. No tenía sueño, hacía mucho que lo había perdido. Pero no iba a hablar de ello, no con Ororo. Sería preocuparla aun más, si era posible. Sin embargo un solo movimiento de la cabeza de la reina africana captó su atención, logrando que el Angel tomase el mentón de la mutante antes conocida como Tormenta. Levantó suavemente el mismo, para así provocar que le mirase, sensible y a la vez fuerte y poderoso como su espiritu. Pero tan misterioso como lo era ella.

-¿Qué sucede?-

<< Hablas con Jack de todo lo que te pasa, pero no conmigo. ¿Confias más en él? >> se preguntaba notandose la molestia en sus facciones desgastadas, teniendo esa pregunta en la punta de la lengua. Jack, el mutante Jack. Ese que le miraba como si fuese superior. El demonio que no confiaba en él.

-¿Jack te está llenando la cabeza para que no confies en mi? -

Preguntó abruptamente, perdiendo la calidez de su rostro y dejando el mentón de Ororo, poniendose de pie como un guerrero embravecido. Un solo pensamiento había sido el detonante de esa oscuridada emergente del Angel, quien al voltear la mirada para evitar los ojos azules de su pareja, sintió un fuerte tirón en las costillas, lo cual hizo que se doblase dolorosamente hacía el frente, presionando su abdomen con ambas manos. El respirar ¿en que momento dolió tanto? Era como si algo le estuviese quemando los organos, como si su sangre fuese ácido que le carcomia el estomago, las venas, todo.

-¡ARGGGHHHHHHHHHHHHH! -

Con los dedos formando garras rompió las ropas que cubrían su torso, viendose en el resplandor de luz que Ororo había provocado, como las manchas oscuras latian , creciendo en su piel blanca formando hematomas. En su espalda, donde estaban las cicatrices de sus poderosas alas, se veía un profundo corte, como si las mismas cicatrices hubiesen sido abiertas hacía poco tiempo. El cuerpo de quien en una epoca fue un poderoso Adonis estaba mutilado y con cada día que pasaba, se volvía más irreconocible.
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Storm el Dom Sep 25, 2011 12:11 pm

-No es nada-

Si tan solo la Bruja del Clima hubiese sido telépata como lo había sido su finada amiga Jean Grey, habría anticipado la serie de reacciones en cadena que esas palabras desatarían, en el alba de un día negro y decisivo, !ojalá nunca hubiese abierto los ojos, que se hubiera fingido dormida!.

El rostro del apuesto Ángel se transformó en una máscara de recelo -y quizá celos- al mencionar a Jack, aquel chiquillo -pues Ororo no podía mirarlo de otra manera, lo sentía como antaño, había sentido a su pupilo Kairos, quien compartía poderes con ella- que aún cuando ella se encontraba en el suelo, abatida por la pérdida de sus poderes, le había tendido la mano, ayudándola a ponerse de pie y explorar "otra" faceta de su persona: La magia, ítem que compartía con el joven demonio.

-Warren, por favor.. No comencemos con ese tema, Jack no hace nada más que intentar ayudarme-

La voz de la mutante de albina cabellera llevaba cierto eco de exhasperación teñido de súplica, ¿por qué siempre, cuando Jack salía al tema, ella y Warren terminaban discutiendo?. Ororo suspiró largamente y bajó la mirada, reprimiendo muchas sensaciones que pugnaban por salir a flote y que ella jamás permitiría, ¿cuando terminarían todas aquellas discusiones, cuando terminarían los secretos y las desconfianzas?, ¿cuando volverían a ser ellos mismos?.

-Mira Warren, es demasiado temprano para comenzar discutiendo-

Aquellas palabras siguieron a la rápida e intempestiva puesta en pie del ángel, el cual se notaba cada vez más irritado, algo.. Algo estaba cambiando en él, un lado oculto del homnbre de cobrizos cabellos parecía emerger con lentitud, con aquella parsimonia que acompaña a los demonios internos; Warren se veía exactamente como ella misma, alos atrás, cuando llegase al fondo del abismo, tras perder sus poderes.

-Warren..-

La diosa de tormentas pasadas se había puesto de pie, caminando hasta llegar a espaldas de su pareja, posando una mano en su hombro, delineando los firmes músculos que se dibujaban por debajo de la camisa; Ororo suspiró quedamente y cerró los ojos, añorando momentos más fáciles y llevaderos para todos.

..Y entonces, sucedió, el grito del ángel desgarró el silencio que se había instalado entre ambos, la mutante de orbes celestes retiró la mano con rapidez, como si el cuerpo de su amante le hubiese dejado una leve descarga eléctrica. Ororo miró a su alrededor, recayendo su mirada en Warren, el cual, en esos momentos, rasgaba sus ropas en un rictus de dolor. Warren, Warren, !que demonios estaba sucediendo!.

-Por Ma'at..-

Aquella expresión anonadada surgió de los sonrosados labios de la mutante, la cual, perdida de la realidad por unos segundos, reaccionó de manera inmediata -o casi-, se acercó al ángel con rapidez, y, sin saber a ciencia cierta que hacer, lo tomó entre sus brazos, dispuesta a resistir con él, sin importar lo que sucediera, aquel momento que desgarraba el cuerpo de su amigo.

Resiste, Warren

Los cardenales adornaban el exquisito cuerpo del hombre, deformando en forma grotesca su figura, expandiéndose, creciendo como si de un virus se tratase, en el sitio donde antaño surgieran las espléndidas alas blancas se abrían las cicatrices, como si algo buscase surgir de ahí.

-!Warren!, ¿que demonios te has hecho, cielo?. !Jack, alguien!, !ayuda!-

Exclamó impotente y angustiada la morena de cabellera albina; la respiración de Tormenta se volvió rápida y superficial, la Bruja del clima estaba asustada..
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Moderador 1 el Dom Sep 25, 2011 9:18 pm

Mientras Jack se hallase en la cocina, un deseo de marcharse invadió a Yashamaru, quien atolondrado por los recuerdos de su vieja amiga, Felina, se puso de pie sin decir nada a nadie. Caminó hacia la puerta más cercana, abriendola luego de una serie de protocolos de seguridad y escapó, como lo hacia cada vez que podía, en soledad a pesar del peligro que se abría paso en la oscuridad. No decía nada a nadie y tampoco daba explicaciones. Solo se marchaba y volvia cuando más le parecia. Sin embargo , esta vez, aturdido por los recuerdos que habían llegado a su mente, con un deseo implacable de encontrar a la dama de larga cabellera roja que se había ganado su inocente corazón de niño, Yashamaru no sintió la presencia de alguien cerca de la base. Cuando él se hubo marchado, no vio en la oscuridad unos ojos ambarinos que esperaban que la puerta reforzada se abriese. Los centinelas no usan las puertas, decía constantemente a Warren. En cierta forma, el joven japonés tenia razon. Pero hay figuras en la noche que sí las utilizan y saben sacar el mejor provecho de ellas para ingresar en sitios donde se esconden profundos secretos.

Jack supo que Yashamaru se había marchado cuando escuchó el silencio que le respondía y lejos de prestar especial atención, siguió preparandose algo de comer. Si bien no eran amigos, ambos se cubrían como lo harían dos hermanos, dado que, en esos momentos, era muy dificil sobrevivir sin establecer ciertos vinculos. Tal vez si eran más amigos de lo que ellos pensaban. Pero antes de poder pensar en aquellos conceptos, el joven demonio escuchó el grito de la mujer que tanto respetaba. Un grito que destruyó el silencio y trajo consigo el más terrible de los presagios.


Spoiler:
Yashamaru sale de la crónica por ahora. Otro personaje ingresa.

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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Jack el Lun Sep 26, 2011 1:32 pm

Enseguida me dí cuenta de que nadie venía, no era propio de Yasamaru ignorarme de esa forma, por lo que deduje que o bien no me había oido (improbable) o ya no se encontraba allí. Suspiré, siempre había sido un hombre misterioso y que iba muy a su aire, por lo visto iba a tener que entrar yo mismo en la habitación de Ororo y Warren a avisarles personalmente, lo cual no me hacía ninguna gracia. Sin embargo un grito desesperado rompió mis pensamientos, el sonido de algunos instrumentos de cocina cayendo al suelo siguió al grito de Ororo cuando solté lo que tenía entre las manos para correr a socorrer a mi mentora. Aparecí en su habitación en menos de tres segundos, abriendo la puerta de una patada con la misma facilidad que si estuviese hecha de papel, pero me quedé petrificado durante un segundo en el umbral de la puerta al contemplar la horrible escena que se extendía ante mi: Ororo sostenía entre sus brazos a un agonizante Warren que se retorcía mientras unas manchas oscuras invadían toda su piel y unas cicatrices adornaban su espalda. Salté sobre ellos y aparté a ororo para evitar que recibiese algún golpe accidental debido a las convulsiones, sujeté como pude a Warren con un abrazo de oso y lo puse boca abajo sobre la cama con mucha dificultad, maldita sea, a pesar de mi fuerza me estaba controlando mantenerlo quieto. Me giré hacia la bruja del clima y dije:

-¡Acércate y presta atención! Yo no puedo hacer nada por ayudarle, tan solo mantenerlo quieto, la clave de su salvación está en ti, eres tú la que maneja la magia blanca y aunque hasta ahora solo la has usado para tu supervivencia y para luchar ese tipo de magia tiene más usos, como por ejemplo la curación. Sé que nunca lo has hecho, pero es nuestra única oportunidad.

Cerré los ojos un momento pensando cuales serían los pasos más adecuados, no dominaba ese tipo de magia y nunca la había visto usar, pero tenía una teoría y esperaba no equivocarme, tampoco podía ser tan difícil:

-Lo primero relájate, respira ondo y despeja tu mente. A continuación extiende tus manos sobre sus heridas, visualiza lo que quieres conseguir y deja que la energía fluya lentemante desde ti hacia Warren, pero no dejes que fluya del mismo modo que cuando la usas para atacar, en lugar de dejar que salga como un torrente deja que sea como el agua de una charca, de una fuente, muy suave.

Sincermente, esperaba que lo consiguiese, lo único que necesitaba Ororo era perder a Warren y menos aun en momentos como este. "Maldita sea Warren" pensé interiormente. "Si sales de esta voy a tener unas palabras muy serias contigo".
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Angel el Jue Sep 29, 2011 1:24 pm

El dolor recorría su cuerpo como si en lugar de sangre tuviese agua hirviendo en su interior, siendo el agua de su transpiración lo único húmedo que contrastaba su garganta seca. Como podría el dolor ser tan intenso, tanto o mas que los meses perpetuos que continuaron a su lenta y pesada recuperación luego de que sus alas hubiesen sido arrancadas de su carne. Los tendones se tensaban de tal forma que parecían romperse, pudiendo el ex Angel doblarse de manera inhumana, echando la cabeza hacia atrás siendo sus cabellos largos hebras blanquecinas de lo que una vez fue una cabellera soberbiamente dorada. No reconoció los brazos de Ororo ni su voz pidiendo explicaciones. De las cicatrices entreabiertas de sus alas, empezaba a surgir un liquido rojo oscuro, apenas en pequeñas cantidades como si se abriese paso por una apertura ínfima. Debería ser sangre, pero era muy oscuro para serlo. A menos que la sangre estuviese demasiado contaminada, al punto en el que los glóbulos rojos se viesen como podridas esferas negras. Abrió el brazo para apartar a Ororo de si en un gesto desesperado por buscar aire cuando otra persona se le lanzó encima. La mente de Warren se nubló por instantes, recordando un momento perdido en alguna parte de su cerebro, cuando él aun era un heroe mítico capaz de elevarse más arriba de las nubes. En medio de un estado de semi-inconsciencia clavó los ojos en Jack, dentro de lo que era posible dada la posición en la cual estaban, y los ojos celestes de Warren parecieron destellar sangre por pocos instantes. Abrió sus manos manteniéndose en una postura tiesa, plasmando la ira de un asesino ante Jack. Una ira que fue fugaz como su deseo de destrucción, llegando a sobrepasar el dolor que su cuerpo había sentido. En ese segundo, Warren hubiese levantado su mano, lo hubiese destruido, a él, la base, la causa...A todo.

Como si su súbito despliegue de desesperación se hubiese visto mermado por una conciencia recién recuperada, Angel perdió todas sus fuerzas, cerrando los ojos y dejando que el sueño que por tanto había escapado de él se apoderase de su cuerpo. Gracias al dolor que le azotó con la fuerza de mil demonios, el cuerpo de ángel simplemente colapsó, dejándolo inconsciente.
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Mystique el Vie Sep 30, 2011 12:00 am

-Vamos… vamos… solo un poco mas… un poco mas…- Estas palabras eran repetidas por una mujer de tez completamente azul, la cual llevaba un vestido blanco y portaba en su espalda dos armas de grueso calibre. Siendo una un rifle de alta precisión y la otra una ametralladora. –Agh…- sin poder soportarlo más, la mujer cayo de rodillas al suelo mientras se apoyaba con una mano en la pared. Era bastante fácil el explicar porque Mystique, la mutante que se había mantenido escondida tantos años, se encontraba ahora en las alcantarillas.

Esa misma noche más temprano, cuando se encontraba escondida en las calles de la ciudad, vio algo que se veía muy a menudo últimamente… Centinelas, centinelas masacrando a un grupo de mutantes sin importarles si eran niños o no. Normalmente la camaleónica mutante puede evitar meterse en el medio, quedando siempre a salvo. Sin embargo esa noche, uno de aquellos malditos robots logro detectarla.

Sin dudarlo, tomo la forma de Magneto, sabiendo que algunas de esas maquinas estaban preparadas para actuar de acuerdo al mutante que tuviesen en frente, su plan era tomar esos valiosos segundos de distracción e irse corriendo de allí, algo que no pudo resultar debido a que calculó mal el tiempo de ajuste del centinela. Antes de que pudiese darse cuenta, ya había sido impactada en el pecho por un ataque de su enemigo, el cual afortunadamente no fue mortal.

-Maquina inmunda…- siseó escupiendo un poco de sangre mientras retiraba de su espalda una de las armas que tenia, mas concretamente el rifle. –Veamos como funcionas sin ver…- Dijo en voz baja apuntando a un ojo del robot, esperando que el calibre fuese lo suficientemente grande como para dañarlo, de no hacerlo tendría que recurrir al plan B.

Con la precisión de un francotirador, Mystique efectuó el tiro, el cual dio justo en el ojo derecho del centinela, cosa que no fue demasiado efectiva ya que este seguía localizándole. –Diablos…- dijo mientras se mordía un poco el labio inferior y volvía a disparar, solo que esta vez el centinela detuvo el disparo con su mano. La otra diferencia fue que cuando este retiro su extremidad de su campo de visión, la mutante ya no se encontraba allí.

Es esa la razón por la que se encontraba en ese momento en una de las alcantarillas, su única opción viable fue huir antes de que ese centinela llamase a mas como el. –No puedo seguir así…- susurro pocos minutos antes de desmayarse allí en las alcantarillas.

Los días siguientes se los paso espiando cuidadosamente el hangar de la nueva patrulla, de la cual tenia entendido que habían sobrevivido, a pesar de las dificultades que pasaron. Poco a poco aprendió los movimientos de ese lugar, a tal punto de comenzar a idear una estrategia sobre como infiltrarse allí, y de ser posible pedir asilo, algo que haría solo cuando este dentro, para que al menos no le cerrasen la puerta en la nariz.

Grande fue su sorpresa cuando vio que de aquel lugar un joven salio, dejando de esa manera la entrada entreabierta. Mystique se convenció a si misma de que seria estupido no aprovechar esa oportunidad de oro… por lo que decidió que lo mejor era entrar silenciosamente sin que nadie le viese. Cuando estuvo dentro, escucho un fuerte grito, que reconoció que pertenecía a Ororo –No… no ahora…- Mystique maldijo lo inoportuna que había sido en ese momento, sin saber que hacer a continuación.
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Storm el Dom Oct 02, 2011 10:15 pm

Spoiler:
Off: 1.- Lamento la tardanza y lo escueto y pobre del post.. Ultimamente no tengo mucha cabeza para el rol ToT, y 2.- Me tomé la libertad de ser yo quien hallara a Mystique, si hay algun problema, por favor, avisen ^^"

-ESTAS LOCO?!, NO PRETENDO UTILIZAR A WARREN DE CONEJILLO DE INDIAS!-

La dulce y tranquila Ororo había perdido en esos momentos, todo atisbo de serenidad, reflejando en sus finas facciones de ébano la angustia y la preocupación torturante al ver a su amante en aquella situación.

En algun momento, la Bruja del Clima creyó reconocer en aquella mirada torturada, la chispa de ira detonante que ella, en algunas ocasiones, había tenido la oportunidad de notar en si misma. Con urgencia, se acercó a Jack e intentó apartarlo de Warren, con la ligera esperanza de que aquello no pasara a mas.

-Jack, ya basta.. Basta!!-

Tormenta se arrodilló ante ellos, clavando los orbes celestes en aquellos que semejaban un espejo en los suyos, y que en esos momentos, se hallaban cegados por una rabia siniestra. El último suspiro del Ángel detuvo el corazón de la albina mujer por unos segundos, la cual, sin medir riesgo alguno, apartó con suavidad a Jack, dirigiéndole una vaga sonrisa que no era ni el asomo de aquellas de antaño, tan seguras y suficientes. Ororo se arrodilló junto a Warren, acariciando su rostro marchito por el sufrimiento, secando con el dorso de su mano, las perlas de sudor que corrían cuesta abajo, empañando las facciones de mármol del hombre.

-Ya no mas.. Esto se acaba, Warren-

Musitó la Bruja del Clima, acunando entre sus brazos al Ángel, llenando de aquella sangre del color de la noche, sus ropas y su piel de ébano traslúcido. No, la mujer de albina cabellera no había perdido la razón, aunque no le faltaba mucho; intentaba, dentro de su propia mente, ralentizar la información y asimilarla, encontrarse a si misma de nueva cuenta, antes de perderse para siempre -cosa que sucedería, de perder a Warren, como a tantas otras personas más-

-Jack, por favor.. Ayúdame a ponerlo en la cama-

La voz de Tormenta era un susurro apagado, casi como si algo le oprimiera las cuerdas vocales, impidiendole articular sonidos de manera coherente. La luz de la luna se filtraba por la ventana, llenando de un vago presagio a la mujer, la cual se sentó en el borde de la cama y miró largamente a Warren, hundida en su propio mundo recóndito y secreto, moviédose casi por instinto y de manera mecánica, limpiando la sangre que aún manaba de aquellas heridas, con sus propias manos, sin importarle nada más.

..Silencio absoluto que era roto unicamente por las tres pesadas respiraciones, absortas en quien sabe que cosas..

-Ire por algo para limpiar el piso-

Musitó la mujer de orbes celestes, necesitaba salir de ahi y tomar aire fresco, quizá escabullirse al taller de Warren y mirar en qué demonios trabajaba, hacerse una idea de a lo que se estaban enfrentando para que no volviese a tomarla por sorpresa.

Ororo descendió la escalinata hasta la planta baja, donde el resplandor felino de unos orbes ambarinos la sobresaltó al grado de hacerle retroceder un par de pasos, antes de plantarse con firmeza, siendo aquello, el detonante que la sacase de su ensimismamiento: No había tiempo para distracciones, Warren pasaba a ser su prioridad, si, pero también seguían siendo un blanco perfecto para los Centinelas.

-Tienes dos segundos para identificarte, antes de que pierda la poca paciencia que me queda-

Siseó la Bruja del Clima, presta a desarrollar una batalla ahi mismo, si ese alguien ahi escondido en las sombras, representaba un riesgo para los dos hombres en el piso superior.
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Mystique el Mar Oct 04, 2011 3:36 pm

Los temores de Mystique se hicieron realidad al oír aquel grito. No paso mucho tiempo hasta que de una escalera, una figura se hizo presente. Por el tono de voz, y la forma en la que pregunto quien esta allí, se notaba fácilmente que el humor de quien hacia las preguntas no era el mejor.

-Soy yo… Mystique, Raven Darkholme…- Tras decir estas palabras dejo caer de su espalda las dos armas de gran potencia que llevaba con ella actualmente, intentando demostrar que no tenia ninguna intención hostil. Con los brazos levantados, aun intentando demostrar que no tenia arma alguna, lo que no era del todo cierto, salio de las sombras dejándose ver.

Su aspecto era casi idéntico al que tenia años atrás, las únicas diferencias eran que su pelo era el doble de largo, mientras que su rostro se veía aun mas ensombrecido con el paso de los años, y mucho mas frío que antes. –Storm…- susurro en voz baja al reconocer a la mutante que tenia la increíble habilidad de controlar el clima. –Necesito dejes todo prejuicio atrás y me escuches… por favor…-

La mutante no sabia que más decir, nunca había congeniado con Store, y ahora se encontraba allí, invadiendo su territorio. Lo peor para Mystique, era que ahora había reconocido el grito, había sido aquella mujer quien grito por alguna u otra razón, que esperaba no tuviese nada que ver con su presencia allí. La decisión se la mutante fue bastante simple, no hablar hasta que Ororo le diese la autorización de hacerlo, si quería que la refugiasen allí, era eso lo que tenía que hacer.

Spoiler:
Perdonen lo corto del post, pero Mystiqeu no puede ahcer nada con Ororo alli xD, no hay mucho que hacer hasta que la acepten... o no xD
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Re: Hangar de La Nueva Patrulla

Mensaje por Jack el Jue Oct 06, 2011 5:41 am

Miré con mala cara a Ororo, como si me estuviese vacilando, ¿realmente no iba a intentar lo único que podría ser la solución en este momento? Iba contestarle, a decirle que si no se arriesgaba el resultado final sería el mismo que si el experimento salía mal, pero no me dio tiempo, porque warren se desmayó entre mis brazos. La ayudé a ponerlo en la cama y ua vez terminamos el trabajo un silencio incómodo siguió a nuesa respiración acelerada, hasta que finalmente ella lo rompió decidiendo ir a por algo para limpiar. Asentí levemenete y la seguí con la mirada hasta que salió de la habitación, esperé pacientemente a que sus pasos fuesen un eco ahogado en la lejanía y me vlví hacia warren, mirándolo con algo de rabia, pero primordialmente con asco.

-No sé si puedes oirme o no, pero neceito decirte esto, y te aseguro que si estuvieses despierto de lo diría igual: eres una carga, en tu estado no nos sirves de nada y menos tras el ataque que acabas de tener, ¿y si te vuelve a pasar? es más ¿y si te pasa en medio de una batalla? probablemente lo únio que consigas será ponernos en peligro a todos... incuida Ororo. Si ella realmente te importase, si el grupo realmente significase algo para ti, te irías y no volverías, porque eres una carga, porque por el mero hecho de estar a tu lado estamos en riesgo... porque puedes conseguir que nos maten a todos.

Dicho esto me levanté y salí de la habitación, no iba a ser yo quien vigilase al pollo mutante desplumado y me encaminé por los pasillos, peró a penas había salido de la habitación la voz tenua de una mujer llegó a mis oidos, muy suavemente por lo que obiamente debía estar a algo de distancia. Me encaminé rápidamente por donde creía que había venido la vozy bajé una planta, y allí estaba, una mujer azul, creo recordar que pertenecía a la Hermandad, pero no me acordaba de su nombre, estaba hablando con Ororo quien no parecía muy contenta.

-Vaya, no sabía que íbamos a recibir visitas, y yo con estos pelos. ¿Puedo preguntar que demonios se te ha perdido por aqui?

Aunque pareciese que estaba haciendo un chiste mi voz tenía un tono ácidoy me apoyé contr la pared, mirándola con mal humor, hoy parecía ser el día de las sospresas inesperadas.
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