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Camino a la Hermandad de Mutantes

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Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por .Magneto el Miér Mayo 04, 2011 5:08 am

El sol despuntaba su medio día iluminando resplandeciente la ciudad de Nueva York, especialmente aquellos enormes rascacielos de largos ventanales, entre los cuales la trayectoria de los campos magnéticos que mantenían suspendida la estructura del automóvil por los aires disminuyen finalmente por encima de un penthouse entre los edificios mas altos de la ciudad, tal como si aparcara en el patio de aquel paradisiaco oasis citadino junto a una piscina y no distante de los largos ventanales que componían el acceso al citado jardín. Magneto descendía envuelto en un aura luminiscente justo frente a las puertas de cristal antes de desvanecer el campo electromagnético que le envolvía; su postura descanso finalmente bajo el largo techo que daba sombra al acceso de la estancia antes de girarse en dirección de los jóvenes que le acompañaban invitándoles a descender del despojo metálico.

– Vamos, bajen ya. Descansaremos en este lugar, un tiempo... quizá tengan algunas preguntas... y nuestra anfitriona esta esperándonos.

Aun cuando se encontraba a varios kilómetros de distancia de aquel parque donde les había conocido, su atención y percepción aun se concentraban en aquel lugar distante, enfocándose particularmente en la presencia magnética de la aeronave tan particular; no resultaba ningún desafío percibir una nueva esencia magnética que rondaba las cercanías a la aeronave, era una permeabilidad magnética demasiado particular, algo que quizá jamas nunca antes había sentido o al menos no recordaba entre los largos años de su existencia. Identifico el armamento militar aproximándose hacia la aeronave, contando con relativa aproximación el número de unidades desplegadas; por un momento, su mirada se perdió hacia lo lejos pero oportunamente en la misma dirección que los jóvenes mutantes que le acompañaban.

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Emma Frost el Miér Mayo 04, 2011 9:41 pm

Nueva York, una de las aglomeraciones urbanas más grande del planeta y también durante más de un siglo uno de los principales centros mundiales de comercio y finanzas, era –naturalmente- un lugar de residencia estratégico para la Directora de Frost International, desde el cual podía vigilar Muy de cerca el flujo de ganancias de su Empresa. Sin embargo, era igualmente la localidad en la que estaban llevándose a cabo las negociaciones con respecto al Mineral Coltan, por lo que pasaba la mayor parte del tiempo en dicha ciudad discutiendo con los compradores y finiquitando trámites de traslado hacía otros Estados e incluso países, sirviéndose por supuesto de los muchos camiones y barcos que tenía a disposición gracias a la compañía que había heredado de Wiston Frost –su padre-.


Las llamadas telefónicas recibidas parecían mantener al móvil de Emma en un perpetuo estado de oscilación. Incluso en aquél momento atendía una sumamente importante –Pese a saber que tenía “visitas”- puesto que el hombre con el que hablaba únicamente marcaba para notificar cuando una nueva cantidad de dinero había sido depositada en una de muchas cuentas bancarias. Una novedad como ésa siempre le dibujaba una sonrisa de satisfacción en el rostro.

-Perfecto Jennings…- exclamó para inmediatamente después pulsar un botón ubicado en el auricular que tenía ceñido al oído derecho conforme avanzaba hacía los ventanales que daban al Jardín y a través de las cuales distinguió a tres figuras aguardando por Ella . Tras ésto, varias voces se oyeron a través del dispositivo inalámbrico, voces en lengua extranjera. – Gracias por su colaboración caballeros, la espera valdrá la pena… Descuiden, en menos tiempo de lo creen nuestro Barco estará arribando al puerto Tokio… Sayonara – Colgó.

Atravesando las puertas y recibiendo la brisa de la tarde como una caricia en la piel que hacía que su rubia cabellera se moviera al compás de la misma, observó con curiosidad y falsa sorpresa a los nuevos –y a un no tan nuevo- invitados.

-Miren nada más lo que trajo el viento – sonrió afablemente a Magneto- Es un placer verlo de nuevo créame… - ¿Y éstos atractivos chicos? ¿Amigos tuyos? – dirigió su mirada a los otros dos asumiendo una postura hospitalaria al extender grácilmente el brazo izquierdo hacía la misma dirección, y moviendo al tiempo la muñeca para que la palma de la mano quedase expuesta con los dedos ligeramente curvados hacía adentro.

- "Bienvenidos a mi morada. Entren libremente, por su propia voluntad, y dejen parte de la felicidad que traen…"

Fue incapaz de reprimir una carcajada que podría calificarse de “Encantadora”.


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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Tabitha Smith el Jue Mayo 05, 2011 5:50 pm

Junto a ella se sienta un chico. Tabitha le mira con sus ojos cubiertos por el cristal de sus lentes. Es el mismo que habia causado el movimiento tectonico debajo de los policias, partiendo en dos la tierra a sus pies. De cerca no parecia un pelele pero tampoco alguien capaz de hacer semejante cosa. Sabía mucho de mutantes, pero nunca habia estado tan cerca de mutantes tan poderosos, exceptuando ese traumatico encuentro en el centro comercial días antes. Se sonrie admirada cuando él se presenta como Avalancha - ¿Como hiciste eso? ¡Fue tan cool!- aplaude en su lugar mientras recrea con las manos la mimica de la tierra abriendose - Puedes acabar con un ejercito tu solo! - alaba aun admirada. Ese chico debe de ser el hijo de ese mutante llamado Magneto. Solo es explicaba sus capacidades tan geniales.

La blonda lleva su mano al pecho y levanta el menton con fingida elegancia, estirando sus labios delineados con rouge rojo intenso - Soy Tabitha y mi poder es crear esferas explosivas - une ambas manos como si tuviese en ellas un insecto. Entonces sopla en su interior y estas comienzan a emanar un brillo incandescente. Ante su sonrisa victoriosa, la blonda abre las manos y en el centro de estas, una esfera brillante aparece - Me dicen Boom boom pero, me creo que adoptaré otro sobrenombre - Une sus manos y ahoga la esfera de luz en ellas súbitamente - Meltdown -

A Magneto enseguida le salió lo mandón, piensa la mutante bajando de mala gana pero aun asi sorprendida de ese intento de nave espacial. Si le tiene que dar credito por algo, aun así, aparte de haber armado buen jaleo en el parque, es de tener muy buen gusto. Tabitha abre los ojos entusiasmada sin poder creer donde se encuentra. Ha estado en muchos sitios pero nunca un lugar tan lujoso. Lleva sus manos al pecho y mueve la cabeza hacia un costado, suspirando como niña enamorada - Me morí y me fui al cielo -se queda pensando un poco en lo que ha dicho y lleva la punta de su dedo al menton ,volviendo la mirada hacia el camino recorrido - De que fui al cielo, fui al cielo. - mueve la cabeza rapidamente y da un salto emocionada en su lugar - ¡A quien le importa! ¡Este lugar es genial!- y no menos podía decir de su encantadora anfitriona. Cuando la ve Tabitha baja la mirada a su cuerpo. Era una escultura andante. Baja la mirada a ella misma y nota la diferencia de "tamaños" en todos los sentidos. Y de repente se siente tan acomplejada como una adolescente junto a una modelo de pasarela. -Ya dejé parte de mi felicidad en la entrada junto con mi autoestima - Ya buscaría como cambiar eso. Nada que unos buenos tacones no arreglen.



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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Lance Alvers el Jue Mayo 05, 2011 8:09 pm

Aún no podría acabar con un ejército, pero algún día estoy seguro que podre. Algún día pienso ser tan fuerte como él- Dijo, señalando al amo del magnetismo, un mutante que se acababa de ganar la admiración y respeto de Lance, algo que no muchos han logrado. Sobre explicar sus poderes mutantes, simplemente no podía, sabia de manera muy vaga que los científicos le llamaban geokinesia a ese tipo de habilidad, pero como funcionaba, o porque, aún era un completo misterio, para él bastaba desear con mucha fuerza que la tierra se mueva para que esta le obedeciera.- Mucho gusto entonces, Meltdown- Agregó, imitando la elegancia con que se había expresado la bloonda. Era interesante la cualidad de su poder mutante. Es decir, creaba esferas de luz de la nada… eso parecía mucho más que simple piroquinesis, incluso, era como un truco de magia, sin decir que no necesitaba armas, su poder mutante era como tener un arsenal ilimitado de explosivos.- Oye ¿Y si la toco explota? – Preguntó, acercando el rostro a la brillante esfera en las manos de Tabitha…, recordó el comentario de un video juego de Capcom “El poder de un sol en la palma de mi mano”. Cuando pretendía acercar las manos a la esfera luminosa, una fuerza G le clavo sobre el respaldo de su asiento.- Pero qué demo…-

El Bronx era un lugar peligroso, creció en las calles más malditas de toda Nueva York, a lado de vagos, rateros y asesinos, y aún así, jamás en toda su vida había sentido miedo. Jamás, hasta ahora. Andar en el Jeep o en la motocicleta de su padre no se igualaba en lo más mínimo a volar de esa manera. Dios, él ni siquiera se había subido a un avión, y ahora, viajaba a velocidad supersónica en una patrulla ¡SIN CAPOTE! –Oh… ¡Mierda!- Gritó, mientras sus manos buscaban torpemente el cinturón de seguridad. Sin encontrarlo, termino por clavar las uñas en el asiento del frente, asiéndose a él como un gato acorralado.- ¿¡ Por qué mierdas no usamos el subterráneo ¡? – Intentaba comunicarse con Magneto, pero a esa velocidad, seguramente su voz se perdía con el rugido del viento.

Un viaje que gracias a Dios Padre, se había detenido. Su rostro lucia enfermo, y con cierto gesto desorientado, observo a su alrededor.- U-una mansión.- Oh sí, tenía una capacidad SORPRENDENTE para analizar lo evidente. No, no había disfrutado el viaje, en cambio Tabitha se veía más emocionada que nunca, alegre, como si hubiese bajado de una atracción de SixFlags. -¿Y mi gorra?- Noto que ya no la tenía, paseando los dedos por sus largos cabellos; mucho más desalineados que de costumbre, debido al viaje. Su gorra seguramente se había caído en alguna parte del vuelo.- Damn… era mi gorra favorita. – Y era su favorita porque se la había robado a uno de los ñoños del club de matemáticas del instituto Bayville.

Pues, sí hay cervezas en la cocina de este lugar, si sería el cielo.- Su tono de voz ya se percibía notablemente mejorado. Sus ánimos, y hasta el color de su piel, todo un bienestar que fue casi inmediato al momento que sus pies pudieron tocar suelo firme; tierra. –Oh, nuestra anfitriona.- Repitió detrás de Magneto, y pocos segundos después, una rubia extravagante apareció por la puerta de entrada de la lujosa residencia.- Sí esto es el cielo… ella debe ser un ángel.- Y hasta vestía de blanco y toda la cosa, quién diría que a Dios le gustaba que sus ángeles usaran escotes, pero sí esa era la voluntad del creador ¿Quién demonios era él para cuestionarlo?... pero “¿Qué demonios?” pensó, al ver como la mujer acomodaba la mano. –Así, mucho gusto. Uu…- Sin comprender mucho de ademanes teatralices, que invitaban con un dialogo Draculesco a pasar por el umbral del “castillo”, lo que hizo fue estrecharle la mano un par de segundos.

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Emma Frost el Vie Mayo 06, 2011 11:31 pm

Pese al rechazo que sentía para con la humanidad, había algo en el hecho de estar en presencia de jóvenes mutantes que lograba despertar en la Reina Blanca un impropio y singular sentimiento de fraternidad, que hasta rayaba incómodamente con lo maternal. Puede que simplemente fuese su gusto por la enseñanza; el deseo in revelable de convertirse en una guía para todos los incomprendidos comunes a Ella O -Quizás en su faceta más turbia- la ambición y el placer por la oportunidad de tener el control sobre Ellos. Fuera cual fuera el motivo, el ímpetu ingenuo del joven Lance consiguió arrebatarle una carcajada mientras retribuía el gesto de éste y cuya consecuencia -una igualmente animada sonrisa (tan voluntaria como deliberada)- se mantuvo para cuando mira a la adolescente de apariencia rebelde.

La mente de Emma Frost vivía en un inacabable estado de concentración, en el que dicha porción de densidad psíquica se había convertido en una acción tan inherente como la costumbre de forzar la vista en quienes tenían un tiempo considerable sin usar anteojos. Y que facultaba a la Dama con la suficiencia casi omnisciente para captar los pensamientos de todo ser susceptible, como si se tratase de una especie de ecolocalizador psíquico. Debido esto prácticamente nada se le escapaba.


- Exacto, luego nos encargaremos de esa autoestima, querida. Es más, puedo mostrarte mis zapatos, si son de tu talla y te agrada alguno puedes quedarte el par. –
Diciendo esto último se sintió como la hermana mayor de la joven ¿o quizás también una mala influencia? – En cuanto a las cervezas, yo personalmente no puedo decir que me agraden pero las haré traer especialmente para ti y para la encantadora Tabitha… Si ésta lo desea, claro. – Guiñaba un ojo a los aludidos.

-Adentro encontraran la mesa ya dispuesta, han de estar hambrientos con toda la agitación del día de hoy. Siéntanse como en casa.

Efectivamente, en el interior del lujoso Penthouse había un comedor lo suficientemente grande para proveer asiento a 10 personas, con 4 platos de blanca porcelana que ostentaban una cena digna de la categoría de un restaurant 5 estrellas, y aún así generosa pues había procurado superar el minimalismo del buen Gourmet. Vasos de agua, copas de vino –según el gusto de los futuros comensales-; un Bol de ensalada Cesar y otras deliciosas opciones para degustar.

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por .Magneto el Sáb Mayo 07, 2011 2:22 am

Perpetuo era su semblante serio, severo, admirando desde una comprensión y perspectiva superior la breve escena que percibía intrascendente con comentarios tan despreocupados comparados a lo que había forjado dentro de si mismo, más que solamente una ideología, como la razón de su completa existencia. El atardecer se acercaba y su emisario era un calor seco que espetaba su decreto con la quemazón de un rey tirano en lo alto del cielo como si demandara que sus súbditos no lo olvidaran en su ausencia; eran momentos como ese en el que realmente despreciaba verse necesitado de vestir su casco, su corona de guerra, que mantenía su mente hermética de los sondeos telepáticos y ataques psíquicos, una ventaja crucial para mantener la delantera en el tablero de esta cruzada.

Sin embargo, por solo unos segundos, pudo comprender la visión que tenia lugar ante sus propios ojos. Eran única y exclusivamente mutantes juntos, conviviendo de forma natural y despreocupada, despreocupados de todos aquellos males que les impiden vivir libremente en el mundo actual gobernado por humanos. ¿Seria esa la solución? Un lugar sin humanos, o un mundo sin humanos. Al mismo tiempo también recordaba el tipo de vida que podrían haber pasado antes de encontrarse en este lugar y este momento; recordando aquella multitud de “encefalo-planos” incapaces de ver mas allá de sus propios temores, asediando a los jóvenes mutantes en lo que podría constituir la etapa mas vulnerable de sus vidas... Su mirada volvió hacia el horizonte en medio de los inmensos rascacielos, percibiendo cada dispositivo electrónico que recién se encendía y los alternadores de los autos generando energía, incalculables toneladas de metal a todo lo largo y ancho de la ciudad; cuan difícil seria elevar un inmenso campo electromagnético que abarcara la ciudad por completo friendo los dispositivos electrónicos y magnetizando los mecánicos hasta bloquearlos, dejando completamente vulnerables a esos “homo-sapiens” tan dependientes de su tecnología, elevar por los aires todas sus maquinas... pero también había un numero indefinido de mutantes en la ciudad precisamente para quienes había aparecido ante el público para captar su atención y hacerles saber que no debían mantenerse escondidos o silenciados.

– Emma, busca a otros mutantes cercanos a la zona. Creo que este es el mejor momento para reunirlos; esos “homo-sapiens” se encuentran alterados y buscaran venganza personal por la impotencia a la que fueron sometidos.

Aun cuando era autentica su preocupación sus palabras eran precedidas por sus métodos, sabía que los mutantes víctimas de las patéticas venganzas – desquites – por parte de aquella especie temerosa, serían quienes más rápido se le unirán y con mayor convicción que los muchos indecisos. “No hay mejor soldado que aquel que lucha por mucho mas que solo dinero”, ahora los mutantes debían luchar por su necesidad de libertad para vivir sin miedo.

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Tabitha Smith el Sáb Mayo 07, 2011 4:16 pm

Tabitha jamás habia visto tanto lujo junto. Si vio "Titanic" pero, ni eso se compara con lo que se chocó en ese lugar. Pero lo que más le llama la atención es la respuesta de la mujer. Es alta, es hermosa y tiene un cuerpo digno de tapas de revistas. Hasta donde ella sabe, una persona así es todo menos amable. Pero Emma se mostró muy amable con ella y Lance. Por instantes la blonda se siente apreciada, contenida y malcriada. ¡Zapatos gratis! Dibuja una sonrisa y asiente con la cabeza, llevando hacia atrás los lentes para lucirlos sobre su cabeza, aprisionando sus cabellos rubios - ¿Ves, Avalancha? ¡Si es el cielo! - Mira a su compañero, ahora todo despeinado por el viaje y le da una palmada en el hombro. Asiente con un rápido gesto a la invitación de Emma - Estamos hambrientos. Gracias - Ella también sabe de educación. Agarra a Lance del brazo y prácticamente lo lleva a rastras hacia la mesa -¡ Ven Ven! ¡Mira! - Tabitha parece estar dentro de una jugueteria, señalando todo lo que hay sobre la mesa. Muchas copas, muchos platos y diferentes tipos de utensilios. Se acerca al oído de Lance llevando su boca a estos para que nadie le escuche lo que va a decir -¿Seremos nosotros solos o habrá más invitados ? - Si bien con el chico casi no se conocen, es con el que más identificada se siente y la razón es más que obvia. Ambos están en las mismas condiciones en aquel lugar y tienen aproximadamente la misma edad. Tabitha no se detiene un instante a pensar en los riesgos que traía aparejado subirse al automóvil de un extraño, así ese automóvil volase. Nunca fue muy prudente, por lo que ese tipo de acciones eran algo común en ella. Pero al carecer de alguien que le guié , ella tampoco tenia mucho que perder en el mundo. Su padre le utilizaba para delinquir y cuando ella se escapó de su casa, la metieron en un internado, del cual también escapó. Esa era la historia de su vida, escapar.

Pero hay algo muy diferente en lo que acaba de pasar. Esta vez no está sola. Magneto no le pidió que escapase de nada, sino que le siguiese, y no solo a ella, tambien a Lance. Emma le trató como si ella fuese especial y eso para Tabi era algo completamente nuevo. Aun así, toda su meditación se ve interrumpida por su hambre. Es por eso que se sienta en una de las sillas y comienza a ver todo lo que hay sobre la mesa.Todo se ve tan bello que hasta le da culpa comerlo, pero que más da. ¿Para eso esta ahí, no?

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Lance Alvers el Dom Mayo 08, 2011 2:41 am

La sonrisa que brillo en su rostro fue de una indisimulable felicidad, cuando su altercado matutino acabo con la destrucción del pequeño café que habitaba casi todos los fines de semana, la idea de no volver a tomar cerveza hasta los 21 lo dejo bastante preocupado, pero eso se había terminado, al fin podría beber cerveza de forma solapada por una adulto; que además de todo era millonaria. De haber sabido que le iban a responder con tanta generosidad, habría besado hasta la mano de la anfitriona. “Un momento, un momento…” reflexiono, cuando la iluminación vino, extrañamente, a su cerebro. Se dio cuenta que la mujer había llamado a Tabitha por su nombre, pero ¿Cómo sabia eso? Estaba completamente seguro que ninguno se había presentado todavía.

Oye ¿Tú…- Justamente, antes de ser arrastrado por Tabitha, pensó en preguntarle directamente a la elegante mujer si acaso podía leer sus pensamientos, ya de por sí debía cuidarse con su forma de hablar y expresarse, necesitaba saber si debía guiarse con la misma prudencia en sus pensamientos, pero la palabra mágica receteo el casete mental -¿Eh? ¿Comida? – Tenía hambre, mucha hambre, los incidentes de la mañana no le permitieron ni siquiera terminar el desayuno, y con lo del mitin, todo el día se le termino en eso. – ¡Epa! –Fue lo único que alcanzo a exclamar. La blonda le había asido por el brazo, jalándolo hasta el lujoso comedor. Pero que va, eso no era una comida, era un banquete… la mesa más grande y más repleta que Lance hubiese visto en toda su vida.- Que importa si van a venir más, hay suficiente comida como para no tener que esperar.- Era raro decir eso, en su casa… cuando aún vivía con sus padres, nadie podía comenzar a comer hasta que todos estuvieran a la mesa, había muy poca comida y debía ser dividida en raciones más o menos equitativas.

No aguanto la curiosidad, y destapo la fuente más grande en el medio de la mesa. Era pollo, un enorme pollo, tal vez era otra cosa, un avestruz o algo así, cocinado con hierbas o algo, pero olía exquisito, lo suficiente para hacerle agua la boca.- Yo pido la pechuga.- Aparto enseguida. Pero… ¿Con que demonios debía comérselo? Al ver los lugares, noto que había una cantidad exagerada de cubiertos, cucharas, tenedores y cuchillos de diferentes tamaños… ¿Cuáles se usaba para la entrada fuerte? ¿Y sí mejor usaba las manos? No, no podía hacer eso. Mejor se sento, y muy tranquilamente, espero a ver qué cubiertos usaría Tabitha para cada cosa, ella es chica, las chicas saben mucho más de esas cosas.- Primero las damas.- Agregó con fingida caballerosidad.

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Emma Frost el Mar Mayo 10, 2011 4:00 am

-Vaya… ¿más chicos? En lugar de una reunión, parece que lo que quieres es organizar una fiesta… - Ella nunca daba su brazo a torcer de manera explícita.

-Oye... ¿tú...- Escuchó decir al joven mutante geoquinético, a quien miró por encima del hombro izquierdo al dedicarle una media sonrisa que pareció ser la respuesta que Lance buscaba si llegaba éste a comprenderla.

En silencio, caminó lentamente hacía donde el jardín del Penthouse limitaba con una fila de bloques de color blanco, éstos la separaban de la larga caída que culminaría con un mortal impacto contra el concreto en el que los autos circulaban constantemente desde ambas direcciones. Y entonces, miró abajo... No sentía miedo; la altitud y el viento acariciando su rostro constituían una combinación reconfortante que lograba abstraerla de la realidad; del sonido de los cláxones, del resplandor de las luces de la ciudad, del lugar donde se encontraba. Al cerrar los ojos reinó el mutismo... y al abrirlos nuevamente, las voces fueron lo siguiente...

-Tengo miedo...
-¡Malditos mutantes!...
-¡Excelente! ¡Por fin alguien que de verdad nos entiende!
-¿Magneto? ¿Quién se cree?

« Mnn, precisamente lo que yo misma me pregunto en ocasiones»

De inmediato supo cuales pertenecían a otros mutantes, sin embargo hallar su ubicación exacta tomaría tiempo considerando la cantidad de personas que habitaban en aquella ciudad. Se concentró para recordar sus tonos de voz, el acento y otros matices significantes que le ayudarían a la hora de identificarlos.

Regresando al interior de la vivienda y atestiguando la curiosa escena de los jóvenes sentados a la mesa, decidió ocupar su propio lugar en la misma, justo en el extremo superior -como correspondía-. Pero Su mente aún estaba afuera, en las calles, suburbios, departamos urbanos, buscando.

- Díganme chicos ¿ de donde vienen? - Preguntó con interés, sabiendo que iniciar una conversación en la que pudieran desenvolverse correctamente ayudaría en el cultivo de la confianza

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por .Magneto el Miér Mayo 11, 2011 1:38 am

Después de su breve visión que podría reafirmar su ideología del dominio “Homo-Superior” también podría ser simplemente un producto de la misma.

Aun cuando hubiera dejado aquel parque para dar ejemplo a su antagono filosófico y su grupo sobre el potencial del complejo de inferioridad del “homo-sapiens”; aun bajo esas circunstancias, su mente no había abandonado el lugar, fundiéndose homogénea y atentamente a su percepción sobre el campo electromagnético en la atmósfera intentaba mantener consciencia sobre la capacidad militar que enfrentaban en el parque. Su percepción sobre las perturbaciones en el campo electromagnético eran meramente aproximaciones que debía estudiar con concentración y atención a los detalles, de algún modo era como una segunda piel etérea de alcance indeterminado – presumiblemente ilimitado – que aun no había determinado sus limites; el maestro del magnetismo podía percibir las perturbaciones en el espectro electromagnético desde NewYork hasta Bombay, pero aun con dicha sensación sobre su alma, no era un instrumento matemático como para determinar a exactitud la naturaleza de cada cambio o su origen. Lo único que acobijaba en su seguridad era que mantendría atención sobre las unidades que se aproximaran al parque en caso de que algo mas sucediera...

A su ves, desconocía el potencial telepático de su homologa y anfitriona, por lo cual tampoco podría exigir o predisponer sobre los resultados o alcances; por lo que descanso su petición en la comodidad que los limites de su paciencia podrían conceder. Mientras tanto, les siguió apaciblemente dentro de la arquitectura recordando su propia invitación a los jóvenes para responder a sus preguntas. Tomando asiento en el lado opuesto a la Reina Blanca no se permitiría siquiera degustar los platillos dispuestos en la mesa, pues sus ropajes eran representación explicita sobre su disposición, entregado a su causa por completo con su atuendo de guerra y no pretendía pasar por tonto o ridículo comiendo con dicha apariencia, incluso sería un insulto a su asumida imagen como insurgente de la dominación mutante. Finalmente en su espíritu se hallaba solo a si mismo, que aun cuando fuera el ataúd que encerraba bajo el abrazo del letargo a su corazón, en una posesión que cerraba su psique a preferir degradarse a las necesidades humanas en privado.

Sentado ante ellos, y escuchando la pregunta de la anfitriona, deseo proceder a romper el hielo o posible intimidación que los hechos recientes hubiesen podido sembrar en los subconscientes de sus homólogos mutantes; por lo que procedió a un intercambio filosófico básico con ellos.

– ciertamente aun no nos hemos presentado como es debido y no vendría mal conocernos un poco. Erik Magnus Lehnsherr fui llamado por los humanos, sin embargo, la naturaleza de mi poder mutante me llevo a elegir “Magneto” como el nombre por el que sería conocido entre los nuestros, dejar atras mi nombre como el hombre que fui antes de despertar mis habilidades ha sido parte de asumir y defender mi vida e identidad como mutante para ser llamado “Magneto” en adelante. ¿Y ustedes? ¿Cual es su nombre con el que se esconden entre los humanos?

Cada palabra encarnaba como un karma trascendental naciendo de sus mas complejas intenciones, la gramática, la semántica, el tono, volumen e incluso la convicción con la que enunciaba cada silaba parecían componer una secuencia genética necesitada de encarnar su ideología y sus objetivos.

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Tabitha Smith el Jue Mayo 12, 2011 1:22 pm

Está sentada y con las piernas cruzadas debajo del asiento con las manos sobre la mesa, entrecruzando sus dedos pequeños. Levanta una palma y ahí posa su rostro, viendo a Lance y la mesa llena de comida con sabores que esta segura, jamás ha probado. La mirada de Tabitha esta perdida entre los platos, como el pavo que aparece cuando Lance quita la tapa que cubre su hermosura dorada y su fragancia. Tabi se lleva las manos al estomago y recuerda cuando fue la ultima vez que comió algo así. ¡Pero si ella solo come chatarra! Ni sabe como empezar a devorar eso. Se lleva la mano a los labios y mira a Lance, quien la invita a empezar pero ¿Como? Comienza a contar los tenedores y los cuchillos y elije el primero de afuera. Rápidamente lo deja en la mesa, esa cosa no tiene filo - Hum.....-levanta la cabeza y mira a Lance, negando ante él - No se que hacer - dice sin hablar, solo mueve la boca para que él le leyese los labios. Entonces toma al azar un tenedor y un cuchillo y con ese espera pasar hasta que la anfitriona se sentase. Ahí ella tomaría un tenedor y un cuchillo y ella le imitaría. De no ser que cuando Emma se sentó no tomó nada. La blonda levanta una ceja y aprieta aun más dudosa sus dos utensilios y , como quien no quiere la cosa, estira el mismo hasta una fuente con ensalada, acercándola y sirviéndose en su propio plato, primero un poco, luego un poco más. ¿Que tenía esa ensalada? Dios sabe, pero de que se veía tan bonita que te daba pena comerla, si, es verdad. Con su tenedor, lo más finamente posible tomó un bocado y lo llevó a su boca, mordiendo y saboreando el exquisito plato. Ligero, gustoso, y eso que tenia vegetales, cosa que ella no come nunca - Lance, ¿Me pasas por favor un poco de pavo? - su sonrisa es la de una damisela que esta sentada en su mesa, sonriendo fingidamente y hablando con dulzura, solo para no tener que ser ella quien pase vergüenza cortando el animal. En silencio, le sonríe a Lance mostrando las perlas de sus dientes ocultos detrás de sus labios rojos.

Lleva su dedo mayor a los labios con una sonrisa. Si Tabi queria ser delicada, podia serlo. Asiente a lo que Emma pregunta y con supremo manejo de su formulación expone - Yo vengo de la sala de videos juegos. Me encontraba pasando por la asamblea del gobierno y me subí a un arbol. Entonces vi lo que estaba pasando y me enojé. Y heme aqui. La verdad es que soy un espiritu libre. De todos lados y de ninguno - Bella forma de decir "Me escape", "Me echaron", etc. Tabi habia escapado de su casa cuando su padre comenzó a explotarla, obligandola a utilizar sus poderes para robar. Y con cada familia adoptiva la historia era lo contrario, terminaban por echarla puesto que si soportaban sus poderes, no soportaban sus travesuras. La blonda era la rebeldía manifiesta en el cuerpo de una adolescentes rubia que lanzaba esferas de luz explosivas. Cuando Magneto toma asiento en la mesa, el silencio vuelve a hacerse en la mesa. Se nota que los presentes tienen un gran respeto por él, pero no podría decirse que eso se debe a lo que han visto hace horas. La sola presencia de Magneto hace que Tabitha se callase la boca y cuando él mira, la blonda se pone tiesa, como si temiese que él solo le dirigiese la palabra. Bajó la mirada a sus manos y entonces, él habló. Explicó la razón de su apodo y también dio su verdadero nombre ante ellos. Tabi levanta la cabeza y esboza una sonrisa tímida - Eh, bueno - al tener la garganta seca se ve forzada a dar un sorbo a una de las copas ubicadas para ella, la cual casualmente contiene agua - Yo me llamo Tabitha, como le dije a Emma, pero creo que me queda mejor el apodo Boom Boom. Aun así, yo elegí un sobrenombre mejor que creo que me identifica: Meltdown. Es una palabra que se usó para describir la explosión de un reactor nuclear y la fundición del acero ¿Apoco no me queda cool?- finaliza sonriendo pero, entonces nota algo que no ha notado antes. Ella nunca le dijo a Emma su nombre pero aun así, ella la llama Tabitha. Voltea la mirada hacia la anfitriona sentada en el extremo superior de la mesa - Yo nunca te dije mi nombre. ¿Como pudiste saberlo? -

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Lance Alvers el Sáb Mayo 14, 2011 6:51 am

No podía creer que Tabitha fuera tan tramposa, es decir, sí no sabía, que no echara de cabeza. ¿Cómo demonios iba a servir el pavo? Había demasiado cubiertos, cuchillos de todos los largos y formas, algunos más filosos que otros, incluso, había uno que estaba dentado… ¿Ese para que se usaba? Se parecía al de Rambo. En un esfuerzo para no pasar el ridículo, centro su mente en recordar todas las películas con gente elegante que había visto en su vida, pero… no, no hubo ninguna, Jet Li, Bruce Lee, Jackie Chan, Van Damme, Jason Statham, ninguno era elegante, ni se sentaba a mezas de lujosos banquetes, por lo menos no en sus películas, pero la iluminación llego: “Batman” , Batman era elegante, millonario, y cuando no andaba cazando villanos, vestía de traje e iba a eventos de alta alcurnia… ¿Cómo cortaba el pavo Bruce Wayne? “Demonios” no lo hacía, su sirviente, Alfred, lo hacía todo por él. Maldita sea… ¿Dónde estaba Alfred cuando se le necesitaba?

“Ya sé” ¿Por qué hacerse líos? Para todo había una solución sencilla, y esa maldita avestruz no lo haría quedar mal. Con sus manos, limpias, impecables, envueltas en guantes bien mugrosos, arrancaron las piernas. La primera, la de su mano derecha, se la llevo a la boca, mordiendo la crujiente y deliciosa carne. La segunda simplemente la dejo caer sobre el plato de Tabitha, encima de la ensalada.- Servida doncella.- Toma eso maldito Bruce Wayne y su cochino criado ¿Quién los necesitaba? Él no.

Todo iba bien, hasta que les preguntaron de su vida. Sin darse cuenta, apretó con tal fuerza la pierna de pavo, que la carne comenzó amasarse por los bordes de sus dedos. No necesitaba hablar de su familia… de su viejo (padre), ni de su madre, él simplemente estaba solo, había dejado su “hogar” mucho tiempo atrás, apoderándose de todo el edificio del club de matemáticas de la secundaria Bayville. - ¿De dónde vengo? – De una familia disfuncional, con una madre que seguro se alcoholizaba cuando estaba embarazada, con un padre igual de ebrio y golpeador. Sin darse cuenta, sus emociones tan intensas, se vincularon con la tierra bajo sus pies, provocando un pequeño sismo; apenas perceptible.- Del Bronx… ahí naci.- No iba a hablar mucho de su pasado, no era descortesía, pero no tenía ni la confianza ni el ánimo de confesar todas sus insatisfacciones. – Lance Alvers… pero a partir de ahora pueden llamarme simplemente Avalancha. – Estaba seguro que Avalancha era un mejor nombre para él, siempre precipitándose y aplastando a todo aquel que se cruza en su camino.

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Emma Frost el Miér Mayo 18, 2011 3:46 pm

El plato que tenía frente a Ella seguía vacío. La comida resultaba secundaria cuando se era una persona extremadamente analítica, planificadora y desinteresada con respecto a superficialidades, pese a que deliberadamente se mostraba así misma como una Snob que vive de las apariencias y lujos mundanos. Bajo esa máscara se ocultaba una mujer metódica, detallista... con ideales muy concretos, y una habilidad de supervivencia y adaptación muy desarrolladas.

Tomando de forma elegante la copa de vino justo a su mano derecha, bebió un breve sorbo mientras escuchaba a sus jóvenes invitados. Eran tan particulares... Siempre encontró fascinantes la vida y conflictos de los individuos con los que esporádicamente se relacionaba de un modo no comercial, sobre todo lo que NO decían con sus labios.

-Yo nunca te dije mi nombre. ¿Como pudiste saberlo? - Cuestionó la rebelde jovencita de cabellos dorados, a la cual no necesitó responder con palabras, ya que con un dedo y la yema del mismo tocó un par de veces el lado izquierdo de su frente, supuso que sería un gesto fácil de interpretar al que acompañó con una sonrisa.

Dejando la copa nuevamente sobre la mesa, utilizó esa misma mano para apartar los cabellos que traviesamente ocultaron su ojo derecho tras inclinar el rostro unos milímetros hacía adelante luego de haber hecho referencia al don que el destino le había concedido,.

Colocó ambos codos sobre la mesa haciendo apoyo para su rostro, que se posó en sus manos luego de haber entrelazado los dedos, mirando con atención a los ocupantes de la mesa.

-Ambos tienen razón, sus Alias – Hizo un énfasis en el término, pues lo prefería en lugar de “Apodo”- Les quedan como anillo al dedo, queridos... Yo gusto más de utilizar mi nombre de Pila, pero sí existe otro que podría definirme tan bien como éste, Me llaman “La Reina Blanca”.-

Bajó la cabeza para que los dedos ocultaran la mitad de su faz, dejando únicamente a la vista los ojos.

-Estaba pensando... Mis chicos rebeldes, ¿que tal si les doy un auto? Ya que veo que se llevan muy bien y dado que son almas libres, podrían ir a donde quisieran, sin necesidad de sentirse limitados... La gente cree que somos los “chicos malos”, pero como voy a demostrarles, serlo tiene sus ventajas.-

Su blanca dentadura resplandeció bajo la sombra que daban sus manos .

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por .Magneto el Lun Mayo 23, 2011 2:32 am

Inevitablemente el mantener su atención distante del lujoso apartamento e inclusive sobre la platica, sondeando la situación del parque aun en progreso, recordó las habilidades de sus ahora acompañantes y protegidos; ambos con gran desempeño y un potencial más allá de su propia imaginación, particularmente la desentendida crueldad por parte de la joven rubia demostrada para reclamar sus derechos de igualdad lejos de la discriminación popular explotada por los medios. En ese momento sus pensamientos fueron desprendidos de la realidad, distante del parque, distante del apartamento, distante incluso del propio presente; donde en un futuro cercano ambos pudieran combinar sus habilidades para lograr un equipo perfectamente sincronizado, el impresionante talento del varón inmovilizando batallones enteros mientras la su bella compañera los dejaba fuera de combate con sus cargas explosivas.

Todos sus pensamientos se desarrollaban velozmente en su mente, como si duraran apenas un suspiro y justo al terminar volviera a encontrarse ahí en la misma habitación junto a los tres conviviendo en una situación que podría considerarse común en la actual sociedad; devolviendo atención a los detalles presentes como la edad de ambos, posiblemente la misma edad, apenas adolescentes pero varón y doncella... sentados en la mesa la escena profundizo en su alma con la fuerza de sus pensamientos, fortaleciendo y endureciendo poderosamente su voluntad a través del resentimiento hacia la vida que le había sido arrebatada. Inevitablemente ambos adolescentes juntos revivían sus memorias sobre sus dos hijos, igualmente varón y doncella, arrebatados de su lado por el miedo que poseyó cual demonio a su madre.

– Ambos hacen un buen equipo, deberían continuar juntos... – exclamo desahogando sus memorias – Lamentare apartar el velo de su inocencia, pero allá afuera hay peores cosas que las turbas de esos simios intentando acabar con nosotros; hay militares y fuerzas especiales cazándonos para contenernos o incluso experimentar con los menos afortunados, buscando medios para someternos y usarnos como Armas. – por un momento recordó la posibilidad de que se hiciera realidad el proyecto Sentinel y empleo esa posibilidad a favor – Incluso se pondrá peor, pronto el gobierno hará caso de la mayoría, alabando y dando crédito a la Democracia, enviando armas especializadas en nuestra contra.

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Tabitha Smith el Mar Mayo 24, 2011 4:31 pm

Ella leía las mentes. Eso es lo que le habia llamado la atencion de Emma apenas entró. Se la veía como distante y lejana, pero atenta como si cada palabra que Tabitha pensase fuese captado rapidamente por su grandiosa mente. Los ojos de la blonda se iluminaron ante el asombro y la innegable admiración. Realmente no podía creer que una mujer como Emma estuviese sentada en la misma mesa que personas como ella. Pero el sonido del plato chocando con la pata de pavo que Lance habia dejado caer sobre su ensalada resonó haciendo que Tabitha saliese de sus ensoñaciones. Bajó la cabeza al plato, viendolo con impresion mientras sus labios se separaban apenas, perdiendo el apetito. ¿Quien podía hacer que un manjar delicioso se viese rapidamente estropeado? Un yonki como el presente. Se llevó la mano al la frente y luego le dirigió una mirada asesina a Lance, achicando sus ojos con furia y apretando sus labios delineados con rouge rojo. -Me las pagaras - pensó. ¿Quien diria que ese día llegaria en un par de noches? En fin, por esos momentos lo mejor era relajarse.

-Eres fantastica - exclamó Tabitha, moviendo los brazos señalando a su alrededor, luego viendo a la mujer y finalmente su don- Tienes mucho dinero, eres hermosa y puedes leer las mentes - y asi fue como Tabitha Smith comenzó a idolatrar a Emma Frost, dado que la hermosa telepata sería todo lo que ella no era. La unica forma que Tabi tenía para hacer que los demás hicieran su voluntad era obligarlos a golpes. Por instantes sentía que durante toda su vida habia sido un diamante en bruto, mas bruta que diamante en todo caso. -¿La reina blanca es una pieza de ajedrez? - interesante revelación. Aun asi eso creó una innegable pregunta en su mente - ¿Alguna vez conociste a una reina negra? - más allá de que la mayoria de als cosas que emergian de la boca de Tabitha eran chistes o bromas, esta pregunta era muy seria. Si algo traía a su mente el ajedrez era la oposición de colores, blancos y negros; los famosos contrarios.

Tabi se quedó unos instantes analizando las palabras de Emma Frost, como si no cayese en la idea de lo que estaba ofreciendo o rematase con un : ¡Caiste! - Un....¿auto? - casi por reflejo dio una mirada a Lance, esperando que él le explicase algo, lo que fuese que pasara por su cabeza en esos instantes. Mas alla de eso, Tabitha solo podia verse a si misma en un automovil, con cuatro ruedas, reluciente, andando a toda velocidad por las calles con su cabello al viento. - No...no se que decir...- admitió honestamente. Por primera vez en su vida, Tabitha Smith se habia quedado sin palabras.

Pero eso no pasó con el señor Magneto, quien habia parecido ausente desde que llegaron a ese sitio. Podia esperar cualquier cosa de él, que dijese que comiesen mas rapido, que hablasen menos. Le recordaba a los profesores de los salones que uno nunca debe hacer enojar pero, al contrario de eso, esa brecha de distante interes se vio partido por pocos segundos. Tabitha le observo con seriedad, escuchando lo que el señor Magneto decía. Ella nunca tuvo un hermano, menos amigos. Siempre era poca cosa para los amigos, mala influencia. Y para quienes no lo era, eran simplemente pelmazos. Dio una mirada fugaz a Lance pero apenas un segundo y entendió que realmente podrian matarse pero que a la vez, tenian mucho en comun cosa que los identifico apenas subieron al mismo a ese trozo de metal que Magneto dirigia. Trabajar en equipo, siempre se preguntó si sería buena para ello pero, dadas las circunstancias era lo más sabio.

Asintió con la cabeza ante las ultimas palabras del señor Magneto, hablando con respeto y rápidamente, como siempre que estaba nerviosa - Yo vi un reporte en la televisión sobre esas cosas. Esos ¿centinelas? Y.... - entrecerró los ojos, bajando sus azules gemas al plato para mover la comida en este con el tenedor - En un ataque al centro comercial en el cual estuve, uno de los de las fuerzas especiales amenazaron con enviarlos. Un mutante asesinó a todo un escuadrón de policías y antes de escapar, escuché al jefe de las fuerzas armadas que quería una orden del presidente o algo asi, para que enviasen a los centinelas...¿Ellos pueden hacer eso? ¿ Pueden enviar esos monstruos? - La rebeldía en sus gestos había desaparecido. Ahora solo se veían sus dudas y los miedos que en el fondo de su alma le confundían. No era mas que eso, una niña sin saber para donde correr. Una mutante incomprendida que, al no saber como actuar ante la vida, decidió tomar la vivir a la defensiva.


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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Lance Alvers el Jue Mayo 26, 2011 10:31 am

Por alguna extraña razón, la comida siempre abarcaba la mayor parte de su atención, eso sin embargo no quería decir que no escuchara a sus anfitriones mayores, y por supuesto, a la blonda, pero simplemente parecía que no, debido a su manera tan arrebatada de comer. Pero había buenas razones para ese comportamiento. Desde que salió de su casa, se la había pasado comiendo chatarra, sobreviviendo de sodas y sabritas en su mayoría, lo más cercano a verdadera comida eran las hamburguesas de McDonalds. Más de 8 meses con esa dieta podían explicar semejante atragantamiento ¿Quién no lo haría en su lugar? Era como llegar al mismo cielo, comiendo una jugosa y deliciosa pierna de pavo, aunque el juraba que se estaba comiendo un avestruz. Hasta que noto la mirada de la Tabitha; una mirada que el bien conocía, esas que te dicen: “Estas muerto”, provocando que el chico casi se ahogara de la impresión.- Pe-pero… ¿Por qué?- Leyó sus labios perfectamente. Era cierto que es un patán, pero la mayoría de las veces ni se daba cuenta, el había servido comida a Tabitha con toda la buena voluntad del mundo… bueno, no del mundo, pero si toda la buena voluntad que alguien como él puede expresar.

“Eres fantástica” “Tienes dinero” “eres hermosa y puedes leer la mente” Vaya si le pareció adulador todo eso, no supo si aplaudir u odiarla, estaba usando la artimaña más antigua del mundo, zalamería. – Sí, y también tienes cuerpazo - ”¿Lo dije o lo pensé?” Lo había dicho, aunque no era una gran diferencia, teniendo en consideración que la dueña de aquel privilegiado internado era una telepata extremadamente poderosa. “Piensa en otra cosa Lance, piensa en otra cosa, mírala a los ojos…” Se repetía mentalmente, intentando no hacer lo que siempre hacia, mirar el cuerpo de las chicas, ni pensar demasiado en ello. Pero no fue sino la misma charla la que lo saco de sus “habituales pensamientos” – Reina Blanca, es… un estupendo sobrenombre, muy acorde contigo.- Y lo era, solo faltaba mirar a su alrededor, la mujer gozaba de poder y dinero, era en la sociedad lo mismo que la pieza de ajedrez en el juego; la pieza más poderosa después del rey… y al pensar en un rey, su mirada fue instintivamente a Magneto.

Yo no lo necesito, ya tengo mi propio auto.- Dijo tan naturalmente, pero unos segundos después, la lucidez vino a su memoria, perturbándolo de tal manera, que la pieza de comida cayo de su mano.- Diablos… deje mi Jeep cerca del Parque Central. ¡Ah! ¡No puede ser!- Se dijo a sí mismo, llevándose ambas manos al cabello, y tirando de él. Era natural que se hubiera estresado, ese Jeep era un clásico militar, un Willys MA 1941, mismo que había pertenecido a su bisabuelo, veterano de la segunda guerra mundial.- Espero que siga ahí para mañana que pueda ir por él.- Lo malo de un carro abierto es que no se le podía descuidar por mucho tiempo, seguro le robarían la radio durante el anochecer.

– Lamentare apartar el velo de su inocencia, pero allá afuera hay peores cosas que las turbas de esos simios intentando acabar con nosotros; hay militares y fuerzas especiales cazándonos para contenernos o incluso experimentar con los menos afortunados, buscando medios para someternos y usarnos como Armas. Incluso se pondrá peor, pronto el gobierno hará caso de la mayoría, alabando y dando crédito a la Democracia, enviando armas especializadas en nuestra contra.-

Esas palabras le alarmaron, y al igual que Tabitha, pensó en los rumores sobre el proyecto centinela, que ya hacia sus primeras apariciones en televisión y en los periódicos. Sin embargo, jamás las había tomado enserio, para él eran simplemente teorías de conspiraciones, como el ovni de nuevo México o eso de los viajes espaciales de Hitler, y la base nazi en la luna, cosa que ya no estaba tan seguro, ese hombre de edad parecía saber lo que hacía y de lo que hablaba. Le estaba pidiendo prácticamente ir a la guerra contra maquinas especialmente construidas para detener, o peor aún, matar mutantes.- Pueden Tabitha… es decir, ellos nos odian por ser lo que somos, solo están esperando una excusa para matarnos.- Después de esas palabras, cerro su puño por enfrente de su rostro, conforme fue apretándolo, otro pequeño sismo se dejo sentir.- Pero yo no voy a esperar a que envíen esas cosas por mí, el que pega primero pega dos veces.- Una lógica muy simple, callejera, el que tomaba la ofensiva tenía la ventaja, así se había enseñado a sobrevivir.

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Emma Frost el Sáb Mayo 28, 2011 1:34 am

Los halagos siempre conseguían “sacarle” una sonrisa, misma que ahora ostentaba con amplitud mientras observaba sus jóvenes comensales. Sin embargo, detrás de aquel gesto amistoso había algo más que el placer que se experimenta al recibir unas cuantas caricias en el autoestima. No se molestó en reprimir una carcajada.

-Jajajajaja chicos, son tan encantadores...- Llevó la mirada a uno y luego al otro, dedicándole a ambos unos segundos de atención individual antes de terminar la frase, que culminó junto con un vistazo más prolongado para el varón que componía la pareja de mutantes, aunque la siguiente expresión verbal de su parte fuese para la fogosa fémina. - La verdad no, querida... Digamos que es un puesto que sigue “Vacante” ¿pero acaso importa? ¿No somos las damas de blanco, más llamativas?- Elevó una ceja de manera elocuente.

Podía percibir las penurias por las que habían atravesado. La incomprensión, el tan instintivo rechazo, el deseo insaciable de aceptación. Representaban a todos los mutantes. Los próceres de las próximas generaciones.

-– Lamentare apartar el velo de su inocencia, pero allá afuera hay peores cosas que las turbas de esos simios intentando acabar con nosotros; hay militares y fuerzas especiales cazándonos para contenernos o incluso experimentar con los menos afortunados, buscando medios para someternos y usarnos como Armas. Incluso se pondrá peor, pronto el gobierno hará caso de la mayoría, alabando y dando crédito a la Democracia, enviando armas especializadas en nuestra contra.-

- Yo vi un reporte en la televisión sobre esas cosas. Esos ¿centinelas? Y....En un ataque al centro comercial en el cual estuve, uno de los de las fuerzas especiales amenazaron con enviarlos. Un mutante asesinó a todo un escuadrón de policías y antes de escapar, escuché al jefe de las fuerzas armadas que quería una orden del presidente o algo asi, para que enviasen a los centinelas...¿Ellos pueden hacer eso? ¿ Pueden enviar esos monstruos?

-Pueden Tabitha… es decir, ellos nos odian por ser lo que somos, solo están esperando una excusa para matarnos. Pero yo no voy a esperar a que envíen esas cosas por mí, el que pega primero pega dos veces.-

Escuchando, arqueó la espalda para aliviar la tensión que se había acumulado en ésta y también en los hombros. Parecía estar simplemente desperezándose puesto que disimulaba bastante bien la inquietud ante el recuerdo de debates similares -incluso más acalorados- celebrados en el seno del Consejo de “Lords Cardinal”.

< El uso de armas autómatas para eliminar a los mutantes que amenacen los planes del Club y a su ves obtener el respeto de las turbas y alianzas con los líderes políticos que deseen la erradicación o control de éstos>

Llevándose la copa de vino a los labios, y antes de que ésta tocase sus labios, percibió aroma de dicho líquido mientras hacía que recorriese los bordes internos y curvados de la copa para después beber un sorbo, buscando el placer amargo-dulce de su contenido junto al breve bienestar que le seguiría.

Con la lengua limpió el residuo húmedo de su boca.

-Ciertamente, sí que Pueden... Pero para “pegar” estimado Lance, primero necesitamos “certeza”, “Conocimiento”. No podemos luchar contra lo que no conocemos. El camino hacía la gloria está lleno de obstáculos, entre ellos: El miedo. Inclusive, el arrebato – Su mirada se endureció – Comprendan algo, quizás sean dos entre muchos. Entre los que anhelamos que las cosas sean diferentes. Pero siguen siendo importantes... pronto se convertirán en las efigies que otros querrán imitar. Serán libres, pero para cambiar el mundo también se requiere algo de precaución....

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por .Magneto el Sáb Mayo 28, 2011 8:12 pm

Aquel rostro templado cual acero fue sutilmente retorcido cuando una de sus albinas cejas dibujo un arco creciente, un gesto involuntario provocado por las inocentes palabras de la joven rubia relatando su experiencia frente a fuerzas policiales; una situación inquietante e inesperada pues el proyecto centinela ya era más que solo un rumor, era de pleno conocimiento por las fuerzas policiales y empeoraba con la aseveración de que podían convocarlas con impertinente facilidad. Una mente rebosante en experiencia meticulosamente instrumentalizada por una personalidad estrictamente metódica, le transformaban en un estratega nato entregado con voluntad de hierro a sus ideales y que encontraba en aquel hecho de semejante importancia, la confirmación de su filosofía personal respecto a los humanos; no era un anciano cegado por la impertinencia,'había intentado el persuadir al gobierno de desistir sobre sus actitudes anti-mutantes enviando la información sobre los centinelas a los medios de comunicación, radiales, televisivos e impresos para que el afamado “Cuarto Poder Político” se encargara de las negociaciones que su exiliado antónimo se negaba a perseverar por la lucha de la igualdad entre humanos y mutantes... pero el hecho de que las fuerzas policiales pudieran ya disponer del soporte de centinelas para enfrentamientos mutantes confirmaba la errática eficiencia de los métodos indirectos o sutiles.

No podía evitar en su mente vivenciar las diversas posibilidades ante el nuevo panorama, mutantes ejecutados en publico por maquinas diseñadas para asesinar a los de su especie... ¿Qué haría Charles Xavier si se encontrara frente a aquella perspectiva? ¿Finalmente decidiría utilizar sus poderes telepáticos para inducir el rechazo de los mandatarios mundiales ante semejantes abusos? o... ¿Simplemente perpetuaría encerrado en su finca cual terrateniente entrenando a sus pupilos para el inminente holocausto? ... Tampoco tenia conocimiento de otro grupo de mutantes luchando por los de su especie, ni siquiera a otro mutante verdaderamente entregado; cada consideración se encarnaba como un concejal en torno a su mesa, conduciéndolo a la misma conclusión sin excepción: Él mismo debería encarnar el heraldo del cambio, del destino incluso si lo era necesario de ese modo...

– ... y una vez que la Señorita Frost, y otra mutante de nuestra confianza, consigan dicho “Conocimiento”... Yo mismo junto a algunos aliados de la Hermandad de Mutantes, eliminaremos la amenaza de los Centinelas...

Su mente analítica se entregaba a los diversos escenarios posibles de un enfrentamiento directo con aquellas maquinas; considerando cada estrategia sistemáticamente, contemplando y midiendo las posibilidades de sus aliados, combinándolas unas con otras creando posibles grupos de ataque y recombinándolos en equipos con mejores posibilidades. Ahora en su mente rondaba la incertidumbre sobre los dos adolescentes en su presencia, por mucho que lo considerará eran aun muy jóvenes y aun cuando se habían resuelto con gran habilidad ante una multitud encolerizada, enfrentar asesinos especializados en darles caza era algo totalmente distinto.

– por cierto, desconozco cuan familiarizados están con otros mutantes o si viven con algunos otros... pero debería presentarles a los demás integrantes de la Hermandad. Por lo general, las posibilidades de supervivencia sobresalen cuando se pertenece a un grupo numeroso. De camino podemos ir por el automóvil del joven Avalancha y... después... si así lo prefieren, podrán volver a sus hogares con toda libertad.

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Tabitha Smith el Lun Jun 06, 2011 2:29 pm

Tabitha lanza la mirada hacia atrás paseando sus ojos por el techo cuando Lance, en un extremo acto de elocuencia dice" Sí, y además tienes un cuerpazo" - Ay joder, ¡como se nota que eres hombre! - reclama apretando los dientes. Y no, no lo decía por su cuerpo masculino ni su voz grave, sino por esas ocurrencias tan clásicas en un hombre de las calles. Pero la joven de cabellos color dorados entiende en seguida que hay otro hombre entre ellos además de Lance y sus mejillas se tiñen de un color poco más intenso de lo normal. Pasea la mirada hacia cualquier lado donde Magneto no esté y solo apela a su suerte para rogar que con su increíble sentido del oído no le hubiese escuchado. Había instantes en los cuales Tabitha quería lanzarle una bomba a Lance y esos eran casi....para qué mentir, eran instantes muy constantes. Como cuando dice que él tenía un auto, a lo que la blonda lleva sus manos a la boca y hace un gesto de : ¡Si sigues hablando te ahorco!. Y fuera de cualquier acto de educación que pudo haber tenido en algun momento, interrumpe a Lance - ¡Estas loco! Te ofrece un auto. ¡Nos ofrece un auto! ¡No una porqueria de Jeep! ¡Un auto de verdad!-

Bueno, el humor lentamente pasa a ser secundario, siendo la seriedad lo que invade esa mesa luego de que el tema de la Amenaza Centinela es planteada. Tabitha juega con su tenedor moviendo la comida y dando algunos mordiscos de vez en cuando, pero con la mirada perdida en el trozo de Lance ha colocado sobre su plato, no pendiente te este, sino que escuchando cada palabra de los presentes. -Pueden matarnos como si fuesemos nada. Entonces ¿Nocturne estuvo bien en asesinar a esos humanos? ¿Está bien el asesinarlos? - Demasiadas preguntas para una mente tan joven, pero lentamente las cadenas que reprimian un poco de moral por lo visto existente en la blonda comenzaban a ceder. Atacar antes de ser atacados. Por alguna razon eso le suena demasidado lógico.

– por cierto, desconozco cuan familiarizados están con otros mutantes o si viven con algunos otros... pero debería presentarles a los demás integrantes de la Hermandad. Por lo general, las posibilidades de supervivencia sobresalen cuando se pertenece a un grupo numeroso. De camino podemos ir por el automóvil del joven Avalancha y... después... si así lo prefieren, podrán volver a sus hogares con toda libertad.


Tabitha abre sus ojos azules soprendida. ¿Volver a su casa? ¿Cual? La blonda mira a su alrededor, y luego a Lance. Quizas él si tenía una casa pero, ella se habia marchado hacia ya tanto de la escuela del gobierno donde la habian metido que la verdad no creía que la recibiesen de nuevo.- Ehh, la idea me parece interesante hasta la parte de volver a nuestros...hogares- baja la cabeza luego de terminar de decir eso. Por primera vez Tabitha esta avergonzada de manifestar eso. Usualmente hablaba con perdedores pero ahí ,tanto Emma como Magneto eran personas que tenían más de dioses que de hombres. - Jajaja, y yo que me creía la gran cosa al venir aquí jajaja- bromea.



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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Lance Alvers el Mar Jun 07, 2011 4:56 am

– Comprendan algo, quizás sean dos entre muchos. Entre los que anhelamos que las cosas sean diferentes. Pero siguen siendo importantes... pronto se convertirán en las efigies que otros querrán imitar. Serán libres, pero para cambiar el mundo también se requiere algo de precaución....
Palabras que quizá Lance jamás hubiese querido escuchar. Durante su vida ha sido el ejemplo que otros usan para señalar el camino incorrecto dentro de la sociedad; Un Yonqui, un vago, una paria de la sociedad que solo sabe meterse en problemas. Convertirse en el modelo de nuevos mutantes revolucionarios no era algo que estuviera muy seguro de poder hacer. Era un perfecto sobreviviente, un peleador innato que sabe arreglárselas en la vida, pero solo… como un lobo estepario ¿Cómo se suponía que se convertiría en un ejemplo del movimiento de Magneto?- Uhm.- Suspiró con cierto pesar. Llevándose la mano a la cabeza, y comenzar a tallarse la nuca. – Un ejemplo para otros.- Repitió, volviendo el rostro hacia Tabitha. Tal vez ella si podría cumplir con esa función, las mujeres suelen ser más organizadas, y la rubia tenía un aire de cierta elegancia.

Cuando Magneto pregunto por otros mutantes, Lance se quedo pensando. Sabía perfectamente que existían más como él, pero rara vez había tenido contacto con ellos. Entonces, la figura de esos dos aparecieron en su mente; la chica de la computadora y el otro mutante de las gafas. No eran sus amigos, pero, por lo que vio en la placa del joven, pudo deducir fácilmente que era de Bayville, además, si la memoria no le fallaba, no era la primera vez que se topaba con el hombre de los anteojos rojos. Durante su recorrido a la escuela secundaria, siempre le tocaba pasar por una alejada finca en los extremos de Bayville, un internado exclusivo; incluso recordó haber recibido la visita de un profesor de ese instituto que estaba interesado en él, pero el viejo los había echado a patadas diciendo que estudiar era para fracasados. Su habilidad de retención era sorprendente, casi fotográfica, pero pasaba totalmente desapercibida para el mismo Lance, una cualidad desperdiciada. – Yo creo saber donde hay dos mutantes… me los tope esta tarde. Creo que uno de ellos es profesor del instituto a las fueras de Bayville… intento recordar el nombre, uhm… Instituto Charles Xavier para jóvenes dotados. Algo así.- Agregó a la conversación, totalmente ajeno de la realidad de ese instituto.

Pero… ¡Oye! –Se quejo repentinamente.- ¡La Reina Blanca me dijo que podía quedarme aquí en su instituto! – Realmente no, solo le habían invitado a pasar y saciar su apetito, pero Lance se tomaba, muy adrede, las invitaciones como mejor le convenía, y en su mente claramente escucho que la emperatriz telepata le ofrecía un lugar como estudiante de su renombrado instituto.- Además… deje mi casa hace varios meses.- Se tallo la cabeza, siempre podía regresar al edificio de la hermandad de matemáticas de Bayville; lugar que había convertido en su guarida casi por la fuerza, pero estaba muy sucio ya y no le agradaba vivir de esa manera. Volvió su mirada a Tabitha por un segundo, sus palabras la delataban, ella tampoco tenía a donde ir.

Lance Alvers

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

Mensaje por Emma Frost el Jue Jun 09, 2011 9:02 pm

Nunca había sido una mujer egoísta para consigo misma. Nunca se había negado a ir más allá debido a algún tipo de código de honor o ideal. Y realmente, a su parecer, la idea de limitarse implicaba un signo inequívoco de debilidad, de mediocridad. Desde el momento en el que su Don se manifestó decidió sacarle el mejor provecho posible...Y después de todo ¿Qué clase de individuo que se considerase medianamente cuerdo, no lo haría? Había robado los conocimientos de sus compañeros de clase cuando iba en la preparatoria; manipulado profesores... Conquistado el campo de los negocios y escalado hasta la cúspide misma de la aristocrática pirámide alimenticia del Hellfire Club. La filosofía que guiaba su existencia era ir Siempre un paso más adelante, y de ser posible, tres jugadas al frente.

Ignoraba el sentido convencional de "Vergüenza" o "dignidad", lo que sabía al respecto pertenecía a su propia invención. Y por ese motivo, con descaro había traspasado la conciencia de aquellos jóvenes y futuros aprendices para recorrer las páginas llenas de recuerdos, de amargura, de soledad y dicha que componían las obras de su corta estancia en el mundo como una continua línea temporal, desde el principio hasta la actualidad. Los conocía.

"-Pueden matarnos como si fuésemos nada. Entonces ¿Nocturne estuvo bien en asesinar a esos humanos? ¿Está bien el asesinarlos? - "

-El asesinato no debe ser nuestro Método por excelencia, Tabitha... sino, la última instancia. Como autodefensa -de presentarse el caso- también es aceptable. Y ..en circunstancias Muy específicas, el medio para un Fin- Respondía la telépata a la pregunta que la mutante se había autoformulado.

– por cierto, desconozco cuan familiarizados están con otros mutantes o si viven con algunos otros... pero debería presentarles a los demás integrantes de la Hermandad. Por lo general, las posibilidades de supervivencia sobresalen cuando se pertenece a un grupo numeroso. De camino podemos ir por el automóvil del joven Avalancha y... después... si así lo prefieren, podrán volver a sus hogares con toda libertad.

- Ehh, la idea me parece interesante hasta la parte de volver a nuestros...hogares- "

– Yo creo saber donde hay dos mutantes… me los tope esta tarde. Creo que uno de ellos es profesor del instituto a las fueras de Bayville… intento recordar el nombre, uhm… Instituto Charles Xavier para jóvenes dotados. Algo así.-

«JA...El instituto Charles Xavier...la patética guardería de niñitas pacifistas que prefieren sentarse a pensar dos veces que hacer, a actuar antes de que fuese demasiado tarde... Claro... los bonachones "Boy Scouts", no son merecedores de pertenecer a una raza destinada a cosas más trascendentales... » En presencia de individuos similares a Ella. La Reina Blanca se concedió la libertad de revelar su segunda mutación. Su piel adquiría progresivamente una coloración nívea, traslúcida...Resplandeciente y sencillamente regia en concordancia a la postura estóica que como soberana que era, irradiaba Majestad. En esta fase, las emociones humanas típicas como el enfado, dejaban de afectarle. Antepuso su voluntad por encima de "los asuntos pendientes" para llegar al punto que verdaderamente importaba en ese momento.

-Efectivamente, ambos tendrán lugar en mi Instituto, una Academia de verdad..donde no estarán sujetos a las exigencias y discriminación de las escuelas baratas que siguen construyendo los humanos, esparciéndolas como una enfermedad...-El tono de su voz era monocorde, imperturbable y tan firme como un hecho verídico. Pero ofreciendo un atisbo de “humanidad”, una sonrisa ambigua apareció en aquél escultural rostro, esculpida como un detalle o emoción preconcebida por el “creador” de la Reina de Diamantes.

- No se esfuerzan demasiado por llenar expectativas, lo que los hace especiales es el hecho de que sean lo que son, nada más ni nada menos. Lo demás dependerá de lo que ustedes decidan.

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Re: Camino a la Hermandad de Mutantes

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